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“Qué inapropiado llamar Tierra a este planeta, cuando es evidente que debería llamarse Océano”. Arthur Clarke

Martes: mañana predominantemente nubosa, posibilidad de algunos claros al mediodía

¡Use el transporte público…si se atreve!.

Por lo visto algunos taxistas y guagüeros, cansados de estar en el punto de mira de vándalos y ladrones han pasado a la acción. Siendo ellos quienes roban al ciudadano

sin ningún tipo de escrúpulos . Me explico:

Caso Taxista:

El pasado viernes día 17 de octubre por la noche mi hermano menor y uno de sus colegas regresan a casa después de una noche de copas. Para ello cogen un taxi compartido y pasan primero a dejar a mi hermano por su casa. Su amigo le pide al taxista que si puede esperarlo el tiempo que tarda en subir a casa de mi hermano para coger algo que se había dejado. Como fianza ofrece al señor taxista 20 euros para que lo tome en serio. Este acepta encantado. Cuando el amigo de mi hermano regresa a la calle se encuentra que el taxista se había dado a la fuga con los últimos 20 euros que este estudiante tenía para regresar a casa desde Vegueta a Tafira.

Caso Guagüero:

El pasado lunes día 20 de octubre a las 8:20 de la mañana mi pareja se disponía a coger la línea 2 de guaguas municipales en La Puntilla para llevar la niña al colegio, como cada mañana. Tenían un bono guagua de, supuestamente, un solo viaje por lo que mi novia pagó en efectivo el conveniente euro con diez.La niña pasó el tiquet por el aparatito y fue rechazado porque al parecer ya estaba gastado aunque sólo tuviera nueve picadas en el reverso. Mi novia se lo expuso al chófer pero este ni se ocupo en comprobar el bono y requirió el pago en efectivo por el asiento de la niña o se tendría que apear de la guagua. Mi novia accedió sin objeciones e hizo entrega de un billete de veinte euros, pues era lo único que llevaba encima. El guaguero se negó a aceptar el dinero sin más,y les pidió que abandonaran la guagua. Entonces mi novia le dijo que vale, pero que le devolviera el euro con diez que ya había abonado. Entonces ,abusando de la pasividad y cortesía de una victima femenina y su indefensa hija de nueve años negó la devolución del importe pagado y las invitó a abandonar el vehículo. Al final tuvieron que ir en taxi aún sabiendo el riesgo que esto conlleva.

Y digo yo si esto será un complot contra el ciudadano para que conozcamos de primera mano a lo que este gremio en particular se expone cada día en un mundo cada vez más hostil. O será parte de la campaña para promover el uso del transporte público, a la que al parecer los retrasos perpetuos, el mal estado de algunas guaguas y el elevado precio de los viajes no han sido suficiente para demostrar el gran funcionamiento de nuestro muy querido transporte público.

Damián García.

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