La fragata portuguesa (Physalia physalis), la más temible de nuestras aguavivas

Cuando sopla el viento con intensidad en nuestro litoral, a veces, aparecen las temibles fragatas o carabelas portuguesas.

La fragata es una colonia compleja de seres que viven en perfecta armonía

Esta aguaviva pasa su vida flotando en la superficie del mar gracias a un enorme y característico flotador, viajando por los océanos y mares impulsadas por el viento y las corrientes marinas, ayudadas por su cresta que hace de vela, como si de un velero se tratase.

De coloración azulada-violácea, la fragata se defiende con sus largos filamentos, su verdadero peligro, los cuales pueden sobrepasar los 15 metros de longitud. Estos “rejos” están cargados de células urticantes cuya picadura es muy dolorosa e incluso peligrosa para niños y ancianos. Estas quemaduras en personas muy sensibles pueden llegar a provocar shocks anafilácticos y causar infartos o ahogamientos.

La fragata se alimenta del plancton que va encontrando en su lenta navegación oceánica.  

 

 

En nuestra playa suelen aparecer de enero a julio, a veces causando verdaderas invasiones, teniendo los servicios de socorro que atender a muchísimos bañistas de las heridas creadas por sus picadas. Las toxinas se suelen quedar pegadas a la piel en el momento del “encuentro” produciendo ampollas con mucho escozor. Como todos saben el alivio más popular para dicha picadura es el orín. También es usado el vinagre. En casa podemos echar a la zona infectada polvos tacos, esto hará secar las toxinas.

Una buena picadura de estas fragatas dejan recuerdos para toda la vida, tanto físicamente en forma de cicatrices, como en las sensaciones, ya que aunque hayan pasado muchos años siempre recordaremos la fuerte quemadura de una fragata ( carabela) portuguesa.

www.miplayadelascanteras.com

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