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Tarde de playa. Algo calimoso. Precaución con el mar en zonas abiertas al oleaje 
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¿Es ficción? por Juan Boza Chirino

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Acabo de asomarme a esa pequeña ventana de la web de miplayadelascanteras.com, que enfoca hacia el Auditorio, como en muchas ocasiones suelo hacer para enterarme del estado de la playa. Hoy he seguido con gran interés los movimientos que de forma sincronizada cambia la situación de las cosas movibles.

Me ha llamado la atención, como cada unas de las personas que el objetivo de la cámara caza in fraganti. Sin ellas saberlo, les cambia en su forma de andar. El caso es que si fuese así, por supuesto, estaríamos en otro planeta, con diferentes condiciones y efectos sobre el ser humano. Caminando a saltos y paraditas, como si cada parada fuese el tomar el aliento suficiente, como si de un atleta se tratara, para recuperar fuerzas.

Yo no lo creo, pero tampoco lo pongo en duda, que si nos están viendo desde algún otro sistema solar, piensen que es esta nuestra forma de caminar. Cosa que no le extrañarían, si allá, sus condiciones se lo imponen: Una atracción gravitatoria menor, resistencia del aire adecuada en ambas direcciones, elasticidad de musculatura diferente y otras cosas que no conocemos, en ese otro lugar. De lo contrario, deben estar fascinados ver la agilidad de la que gozamos.

¿Y qué pueden pensar de esas rayas blancas que suben y bajan, promovidas por las olas?. Que inverosímil les puede parecer que no estén satisfechas con el limite que alcanzan, volviendo una y otra vez a intentar superarlo. ¿Sabrán que contemplan los limites de un hermoso océano, en unas de las playa más hermosas de nuestro planeta?.

Observando con más precisión, esos seres aproximan sus lentes y se hacen una pregunta ¿Posiblemente ese movimiento repetitivo y que cada vez se aleja más desde donde se inicia, tenga un motivo?. Ávidos de conocer más cosas, sus potentes “lentes” consiguen enfocar una serie de objetos de colores y formas que son suavemente mecidos y empujados por estas rayas blancas hacia delante, justo hasta donde la última llegó. Ya está, concluyen – las rayas blancas tienen la función de hacer avanzar hacia adelante lo que pulula en ese entorno – Buen invento, afirman entre ellos.

¡Caramba! Se extrañan al observar que uno de esos que van dando saltitos, en un momento determinado, ha lanzado entre la líneas blancas algo -para los de aquí una bolsa de plástico – ¿Por qué? siguen preguntándose. Más adelante descubren a otro que también va dando saltitos, por donde acaban las líneas blancas, que mete -en una bolsa para nosotros-, todo lo que las últimas rayas blancas dejaron descansando al final de su recorrido, y éste acaba por llevárselo. Aún quedan mas confundidos. Y se quedaran absortos sacando conclusiones descifrando el enigma: Uno lanza, unas rayas blancas lo traslada y otro lo recoge y lo guarda. ¿Por qué no se evitan ese traslado intermedio?.

Moraleja: Donde fueres haz lo que vieres.

Creo que estamos dando unas pautas muy poco convincentes y no a esos que con un poco de ficción he expuesto, sino a los que, por las causas que sean, invaden nuestras costas. Los desordenes, suman más desordenes.

He pasado un ratito muy agradable observando los motivos enfocados por la cámara de la web de miplayadelascanteras.com.

Juan Boza Chirino

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