“Cuando dos caminos se separan… toma aquel que se dirija a la playa”. Hannah McKinnon

Viernes: con la brisa del norte llegan las nubes

Acontecimientos humanos por Juan Boza Chirino

Si se tiene la oportunidad de ver fotos de los años anteriores al año sesenta de La Playa de Las Canteras, desde La Puntilla al Rincón – donde esta situado el Auditorio Alfredo Kraus- el cambiazo que ha dado es alucinante.

¿Ha sido para bien? ¿Se ha mejorado el entorno?. Hay opiniones para todos los gustos. A lo mejor se podría decir que desde un primer momento hizo falta una Ordenanza Municipal, para evitar la masificación que se contempla, pero esto se ve después de aparecer el problema.

Una situación poco o nada experimentada en Gran Canaria, como en el resto de las Islas en los años 55-60, es la aparición tímida de personas en viaje turístico. Ese comienzo, provocó el inicio de una aceleración en cascada en la construcción de plazas de residencia, tanto de hoteles como viviendas particulares. En esos años era muy normal, que quien tenía la ocasión de arrendar una habitación con derecho a baño, lo hiciera y así se ganaba unas “pesetitas” o “perritas” en vocabulario de entonces.

Al puerto de La Luz el atraque de cruceros turísticos ingleses, italianos, alemanes, era frecuente, pero solo pernoctaban horas. El pasaje era instalado en una “guagua”, se le hacia un recorrido por la ciudad de Las Palmas, visitando lugares representativos, unos objetos de recuerdo por su paso por la isla y una rondalla típica del folclore isleño en el Pueblo Canario – parque Doramas – les cerraba el acto, a continuación para bordo que zarpan de inmediato.

No dejaban de ser portadores de las sensaciones tan agradables recibidas al pisar tierras canarias, hasta que un día les dio por investigar más a fondo y llego ese día.

Hoy miras la misma panorámica y ¿qué ves? : Hoteles, restaurantes, bares, heladerías, discotecas, sombrillas, gente y más gente.

Gente sin prisa, en Las Palmas siempre se llega a tiempo. Las prisas son malas consejeras, dice un canario: De le tiempo al tiempo cristiano, que es él quien manda.

La espontaneidad es innata es nuestro carácter, pero sobre todo dispuestos a proponer soluciones.

Me traslado a los años 1946 –47, el Paseo de Las Canteras como se le llamaba entonces, comenzaba en el Club Victoria y terminaba justo donde comienza la playa Chica, hasta donde estaba enlosada – unas lozas con un dibujo de surcos cuadrados concéntricos, que cuando llovía te ponías hecho un asco los zapatos- también señalaba este final un muro limite, llamado Muro Marrero.

La playa Chica era un poco más ancha – de larga siempre ha sido chica – en la mitad del arco que forma había una casa aislada pintada de blanco con puerta y ventanas de color canelo (marrón), detrás de ésta casa un solar donde se jugaba a pelota. Si querías seguir por el Paseo de Las Canteras dirección sur, debías superar un escarpado donde terminaba el solar con unos escalones marcado por el paso de la gente. Una vez en el inicio del Paseo, te encontrabas con una calle de tierra y piedras, hoyos y demás tropezones.

El primer edificio, Colegio Viera y Clavijo femenino, su estrada principal daba a la calle Nicolás Estevanes. Era un colegio laico de clase media alta, las niñas uniformadas con falda gris perla tirantes y peto, blusa blanca con mangas largas y puños, zapatos negros con calcetines blancos, eran una monería verlas juntas al salir de clase. Me parece que llevaban además una corbata azul cielo.

Seguimos adelante, atravesamos la calle Nicolás Estevanez nos encontramos con una casa amplia, en primer plano una galería resguardada de la brisa marina con ventanales, en la parte posterior disfrutaba de un precioso jardín. Lo llamativo de esta casa tan pintoresca era su construcción, la mayor parte era madera. En ella vivía D. Francisco Bello Ingeniero de profesión y familia.

Separaba su casa de la siguiente un pasadizo de un metro y medio de otra casa pintoresca, jardín, chalet y una torre con mirador, era la vivienda de D. Ezequiel Hernadez y familia. Representaba un alto cargo en la Compañía Trasmediterranea en aquel entonces si mal no recuerdo. Otra casa con carácter muy propio, es la que se encuentra a unos metros de ésta, la de D. Antonio Armas, armador de barcos y fundador de la línea naviera que lleva su nombre. Aún hoy la casa mantiene las misma líneas y colores de entonces, lo único que se ha añadido posteriormente (¿fecha?), verja de hierro en la puerta principal.

Justo al lado, la casa que viene hace esquina, Paseo de Las Canteras y fachada con lo que hoy es Plaza Pinito del Oro. Vivía una señora muy simpática alemana, su nombre era Margarita. Era una señora que le gustaba hablar con sus vecinos más cercanos, sacaba por las mañanas su perro caniche, este no levantaba dos palmos del suelo, y así aprovechaba para dar los buenos días a los conocidos que transitaban a esa hora tempranera. Una de esas mañanas coincidió en darnos los buenos días y me llamó: Ven, entra en casa insistió, si más preámbulos me indica y dice; llévate esta mesa de estudio y ésta máquina de escribir. Me quedé sin saber que contestar, pero como insistía tanto, le di las gracias y llegue un poco más tarde a clase.

La máquina de escribir era una Sholes y Glidden de Remingtón creo que era del 1876. Con ella en su momento redacte los temas del proyecto de fin de carrera. Un gran recuerdo.

Situémonos en lo que hoy es la plaza de Pinito del Oro. Aquí el paseo hacia un entrante de noventa grados, bordeado por un muro de piedra muy porosa que con la acción del mar y el viento se desmoronaba. La siguiente familia que nos encontrábamos era la de D. Juan Miranda. Su casa estaba separada a la de la Sra. Margarita por otro pasadizo que desembocaba en la calle Portugal. Era una casa planta baja pero totalmente de madera. D.Juan como así le llamaban, era una persona muy afable y extrovertida. Le gustaba charlar siempre que podía con su peña de amigos de la playa y respondía afablemente al saludo aunque fueras un niño. Profesión Perito Eléctrico, regentaba una instaladora y como hobby tenía una granja de aves en Galdar.

Ya que insinúe lo de peña de amigos, me explicaré. Había tres peñas, los mayores, los adolescentes y después nosotros los pequeños, – los que estabamos sobre los diez o doce años -. La rueda funcionaba así. Los mayores sentados en la arena apoyados al muro del paseo y otros tumbados formando un circulo; Más separados, bastante más, los adolescentes, era un grupito de chicas y chicos y luego los pequeños: Pelota arriba pelota abajo o imitando las acciones de la ultima película del oeste americano. He comprobado que hoy aún los del barrio parece que mantienen la tradición. La diferencia es que en lugar de sentarse hacer las charlas vespertinas en la arena, lo hacen ocupando las mesas de las cafeterías del paseo.

Pero sigamos: A continuación viene una familia muy estimada, era la familia Ravelo. El señor D. Antonio Ravelo era marino mercante de graduación entonces retirado. Estaba muy bien acompañado, siempre esperó tener un hijo varón, más la cigüeña insistía en traerle chicas tras chicas. Su señora era un trozo de pan, y muy cariñosa Dña. Maruca.

A continuación Don Francisco Molina, copropietario de unos almacenes de comestibles importantes de aquellos años, abastecían a los barcos de diferentes líneas marítimas.

La casa siguiente es la número 103 hoy es el número 57 donde esta el edificio de apartamentos “El Charcón”. Aparte de guardar los mejores recuerdos para mí, que explicare más adelante por qué, en esta casa se forjaron vocaciones artísticas de fama internacional. Vivió en ella D.José Chirino también conocido por el Sr. José Velázquez y familia, armador de barcos y más tarde primer responsable de los varaderos del Puerto de La Luz.

En ésta casa nace el escultor Martín Chirino, en el año 1925. Esta casa fue punto de reuniones que Chirino mantenía con sus amigos el pintor Manolo Millares y el poeta Manuel Padorno, se hablaba mucho de arte y poesía. Yo con mis diez años me solía colar y escuchar alguna que otra vez, pero era música celestial para mis conocimientos en estos temas. Recuerdo haber sido dibujado por Manolo Millares en un de esos encuentros. Hacia bocetos en un bloc de dibujo que llevaba bajo el brazo. También acudía el escultor Toni Gallardo y se sumaban a las tertulias amigos no artistas, sus vocaciones fueron otras, pero como amigos y avidez de conocimientos, ahí estaban.

El mejor de los recuerdos que guardo de esa casa es que, ahí también nací yo.

A continuación venia una casa amplísima, pertenecía A D.Manuel Faber. En el jardín de su casa recuerdo como el escultor Toni Gallardo esculpió una escultura de una mujer alada, en piedra de granito rojo. Su señora Dña. Africa era muy elegante.

Esta casa en el 1923 había sido una pensión, y cosas del destino, después de sus últimos moradores, volvió a ser una residencia y sigue así, Residencia Miramar

El Paseo aquí entra noventa grados pera encontrarse con una nueva línea de fachadas. La casa que las inicia, es la de una familia vasca apellidaba Nagores, que emigraron a América.

Otra familia importante es la que mora en la siguiente vivienda, la familia Monzón. Recordemos al famoso pintor Felo Monzón, pintor abstracto, que fue Director de la Escuela de Artes Luján Perez y fundador del Grupo Espacio.

El Paseo de Las Canteras es muy largo, y en él han nacido y vivido muchos más personajes importantes e interesantes de conocer, como la familia Roque, cosechero y exportador de plátanos, médicos, abogados, obreros, sacerdotes, panaderos, pescadores y una etcétera muy largo.

Me he limitado a mencionar un ejemplo de acontecimientos humanos. De cómo en tan pocos metros, se generó: Ciencia, industria, negocios, arte, religión, medicina y sobre todo una respetada convivencia.

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