Años 90: el legendario Manolo «Yinclan», testigo de una de las movilizaciones que salvaron la Cícer

La imagen captada por Galileo Rodríguez reúne a una de las grandes leyendas del surf canario, Manolo "Yinclan", con uno de los momentos más decisivos en la historia de la playa de la Cícer: las movilizaciones ciudadanas que evitaron la construcción de los diques y contribuyeron a preservar para siempre sus olas.
Manolo "Yinclan", la leyenda del surf durante una de las manifestaciones que salvaron la Cícer

Pocas imágenes expresan mejor la esencia de una época en la playa de la Cícer, la de los años noventa, como esta magnífica fotografía realizada por Galileo Rodríguez.

Es una imagen que, por sí sola, ya forma parte de la historia de Las Canteras.

Sentado sobre una piedra, contemplando las olas y una de las históricas manifestaciones contra la construcción de los diques proyectados por la Dirección General de Costas, aparece una de las grandes leyendas del surf canario: Manolo «Yinclan», para otros Manolo «Jim Clark», apodo inspirado en su parecido físico con el célebre piloto escocés de Fórmula 1.

Manolo Rivero fue uno de los pioneros del surf en Canarias, un hombre valiente que vivió el mar con una intensidad difícil de repetir. La Cícer de antes y El Confital, fueron mucho más que sus espacios vitales: fueron su forma de entender la vida. Quienes lo conocieron recuerdan su calidad humana, su carácter generoso y aquella melena rizada que lo convirtió en un personaje inconfundible del paisaje surfero de la época.

Los años ochenta y noventa llegaron al galope; fueron tiempos de libertad, de descubrimientos -unos buenos, otros pésimos-. Entre los buenos, la cultura del surf comenzó a echar raíces en la orilla de la bahía. Los que sobreviven a aquellos años la recuerdan como una de las etapas más intensas de sus vidas.

 «Yinclan» el segundo por la derecha, entre Jesús, Maxi y Vicente Girona

Pero esta fotografía también inmortaliza otro episodio fundamental en la historia de la playa: las movilizaciones ciudadanas contra el proyecto de construcción de unos diques que habrían cambiado para siempre la dinámica del mar en la Cícer y el fin de sus olas.

Aquella generación de deportistas, científicos, artistas y amantes de la playa consiguió frenar una actuación que hoy muchos consideran uno de los mayores logros ciudadanos en defensa de Las Canteras.

Gracias a aquella movilización popular, la Cícer conserva la ola que la ha convertido en un referente internacional del surf.

Quizá haya llegado el momento de que este episodio cuente con un hito conmemorativo permanente en el paseo, un pequeño memorial que recuerde a las nuevas generaciones que la playa que hoy disfrutan estuvo a punto de perder una parte esencial de su identidad.

La fotografía también permite apreciar cómo avanzaban las obras del Auditorio Alfredo Kraus, un edificio que, con el paso del tiempo, acabaría convirtiéndose en el gran icono cultural de la bahía de El Confital y de la ciudad.

La antigua Cícer comenzaba entonces su transformación hacia el barrio que conocemos hoy. Muchas cosas han cambiado desde entonces. Otras, como el rumor del oleaje o la pasión por el surf, permanecen intactas.

Esta fotografía de Galileo no solo muestra un instante. También conserva el recuerdo de quienes vivimos la Cícer de aquellas décadas.

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