Con el verano a la vuelta de la esquina, la playa de La Cícer presenta un estado cubierto de callaos y otros restos rocosos, auténticas murallas de teniques acumulados por las olas. Y es que este año Las Canteras ha sufrido un número mayor que la media de rebosos y temporales de mar.
La pregunta es: ¿se taparán todos esos callaos con arena antes de que las mareas se tranquilicen con la llegada del buen tiempo?
Quizás al proceso natural este año habría que echarle una “manita”. Habría que actuar pronto y, con la ayuda de maquinaria pesada, deshacer esas lomas de callaos para facilitar que la arena las cubra. Hay piedras muy arriba, incluso bajo la pasarela; el agua no llegará a esta zona hasta el próximo otoño. Por tanto, esos restos rocosos deben ser reubicados con la ayuda de maquinaria adecuada.
Cualquier manipulación de elementos naturales del dominio público marítimo-terrestre requiere permiso de Costas, por lo que urge a Ciudad de Mar a realizar las gestiones oportunas para poder actuar. Hay que tener también en cuenta a la comunidad surfera, ya que la interacción entre callaos y arena influye en la calidad de las olas.
Este año, duro climatológicamente, ha dejado La Cícer tocada: a los callaos y restos rocosos -algunos relacionados con las estructuras industriales de antaño- se suma el deterioro de los muros, duchas, etc. Por ejemplo, la escalinata que llegan a pie de playa está destrozada y llena de arena y piedras.
Hay mucho trabajo por hacer en La Cícer para dejarla en condiciones óptimas de cara al verano.

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1 comentario
Lola Blasco Lozano
14 de abril de 2026Estoy totalmente de acuerdo