Según recuerdan los afectados, la regulación vigente impide la presencia de músicos callejeros entre la Plaza de La Puntilla y la calle Ferreras (a la altura del Hotel NH-Real Club Victoria), una prohibición que figura incluso en las propias autorizaciones que concede el Ayuntamiento a estos artistas. Sin embargo, denuncian que esta norma se incumple de forma sistemática los 365 días del año, sin una actuación policial eficaz que la haga respetar.
Ante esta situación, el pasado 24 de noviembre de 2025, el conjunto de vecinos, comunidades y empresarios presentó una reclamación formal dirigida a la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria y a los concejales de Seguridad, Ciudad de Mar y del Distrito Isleta, Puerto y Guanarteme, exigiendo la adopción urgente de medidas eficaces, sancionadoras o no, que restablezcan la legalidad y garanticen el descanso y la convivencia en la zona. Hasta la fecha, no han recibido respuesta alguna por parte del Ayuntamiento.

Los firmantes aseguran que la zona se ha convertido en un auditorio permanente al aire libre, con una media de hasta 12 actuaciones diarias, algunas de ellas de larga duración, desde las 08.30 de la mañana hasta las 00.30 de la noche. Muchas de estas actuaciones se realizan con amplificadores, lo que incrementa notablemente el impacto acústico en viviendas, negocios y alojamientos turísticos del entorno.
La situación, explican, ha deteriorado gravemente la convivencia: vecinos obligados a vivir con las ventanas cerradas, balcones inutilizados, niños que no pueden estudiar, personas mayores sin descanso y residentes que han tenido que recurrir a tratamientos médicos por trastornos asociados al ruido.
«Vivimos en un musical permanente que pagamos con nuestra salud»
La reclamación de los vecinos presentada al Ayuntamiento está respaldada por establecimientos hoteleros, locales de restauración y comunidades de propietarios de la zona afectada.
Los empresarios denuncian que las actuaciones interfieren directamente en su actividad diaria y en la experiencia de los clientes, especialmente en terrazas, donde además se producen peticiones de dinero en las mesas, una práctica igualmente prohibida. A ello se suma el desgaste que sufren trabajadores y clientes por la exposición continuada al ruido.
Falta de control y sensación de impunidad
Uno de los puntos más críticos señalados por los vecinos es la inacción policial. Los denunciantes afirman que realizan una media de hasta 30 llamadas diarias solicitando la intervención de la Policía Local. Cuando los agentes acuden –en contadas ocasiones–, aseguran que no se exigen permisos ni se sancionan las infracciones, lo que provoca que, tras marcharse la autoridad, los músicos regresen al mismo lugar.
Los afectados recuerdan que La Puntilla fue durante décadas un espacio de convivencia tranquila, y aclaran que no se oponen a la cultura ni a la música, sino al incumplimiento reiterado de una normativa que existe precisamente para proteger el equilibrio entre ocio, turismo y vida residencial.
«No pedimos volver al pasado, sino construir un presente y un futuro mejor, donde no impere la ley de la selva, sino la normativa vigente», concluyen en una nota enviadada a la prensa, insistiendo en que seguirán reclamando soluciones mientras persista una situación que consideran injusta y perjudicial para uno de los enclaves más emblemáticos de Las Canteras.














1 comentario
Alfonso
16 de enero de 2026El Ayuntamiento como siempre mirando hacia otro lado y mientras tanto, cada un@ hará lo que le venga en gana