La acumulación excesiva de algas pardas (seba) en zonas concretas de la costa, como El Charcón o La Puntilla, no solo supone un problema estético o una molestia para los usuarios de Las Canteras. Cuando estas algas comienzan a descomponerse, liberan gases malolientes y consumen oxígeno en el agua, desencadenando procesos químicos y biológicos que afectan negativamente al medio ambiente, a la salud pública y a la economía local.
La descomposición de la seba puede provocar hipoxia en especies marinas, dificultando su supervivencia y desarrollo; liberar sulfuro de hidrógeno con olor desagradable; y afectar la actividad turística y recreativa en la playa.
Una vez que la seba se queda acumulada sobre la arena y comienza a pudrirse bajo el sol y la humedad, las bacterias responsables de la descomposición liberan gases como sulfuro de hidrógeno (con olor a huevos podridos) y amoníaco.
Estos compuestos tienen un olor desagradable que puede disuadir a los usuarios de disfrutar de la playa.
Cuando grandes cantidades de algas se descomponen, el proceso microbiano consume oxígeno del agua y del sedimento, creando zonas donde la vida marina tiene dificultades para sobrevivir y afectando a peces, crustáceos y otras especies. Además, este fenómeno deteriora la calidad del agua, forma barreras físicas y químicas que dificultan la reproducción de tortugas y otros animales, y provoca olores desagradables que disuaden a los bañistas y repercuten en la actividad de ocio de la playa.
Cuándo la acumulación de algas pardas puede ser positiva
En la playa urbana de Las Canteras, cuando la acumulación de seba es grande y permanece inmóvil en determinados puntos, genera impactos negativos sobre la salud, el medio ambiente y la actividad turística. Sin embargo, la presencia moderada de algas en la orilla puede aportar beneficios al ecosistema costero si se cumplen ciertas condiciones:
Cantidad moderada
La acumulación debe ser limitada, no excesiva. Cantidades moderadas de seba permiten que los nutrientes se liberen lentamente, evitando la hipoxia y la emisión masiva de gases tóxicos.
Distribución natural y no concentrada
Es positivo cuando las algas se distribuyen a lo largo de toda la playa de Las Canteras de forma natural, sin formar cúmulos densos en un solo punto. Esto permite que la descomposición ocurra de manera gradual y que los microorganismos y pequeños invertebrados puedan procesarlas sin afectar a la fauna marina cercana.
Procesos de descomposición aeróbica
Cuando las algas se descomponen en condiciones con suficiente oxígeno, se minimiza la producción de gases malolientes (sulfuro de hidrógeno) y se reduce el riesgo de hipoxia en el agua y sedimentos cercanos.
Beneficio para la biodiversidad y la playa
Una cantidad moderada de seba aporta nutrientes a la arena y a los ecosistemas costeros, sirven de alimento a invertebrados y aves, y favorecen la formación y estabilización de dunas, atrapando sedimentos y reduciendo la erosión.
Integración en el ciclo natural
La acumulación de algas debe formar parte de los ciclos naturales del litoral, llegando de manera periódica y moderada, sin superar la capacidad del ecosistema para procesarlas.
En resumen, la seba solo es beneficiosa para la playa y el mar cercano cuando se acumula en cantidades moderadas, de forma distribuida, y su descomposición ocurre bajo condiciones aeróbicas. En estos casos, aporta nutrientes, alimento y hábitat para la fauna costera, estabiliza la arena y contribuye al equilibrio natural del ecosistema.
En contraste, la acumulación excesiva, concentrada y prolongada —como ocurre a veces en puntos de Las Canteras— produce los efectos negativos descritos anteriormente: gases tóxicos, hipoxia, molestias a los usuarios y alteraciones de la fauna y la economía local.
Varias fuentes
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