La playa forma parte de una zona costera con carácter semiurbano, en la desembocadura del barranco de Jinámar. El espacio reservado para perros cuenta con unos 6.000 m², coincidiendo con la zona intermareal (entre pleamar y bajamar), lo que permite que la arena se limpie con las mareas.
Aunque está habilitada para mascotas, la playa no es un arenal de lujo: su ambiente es sencillo y salvaje, con mínimas comodidades, lo que le da un aire “natural‑urbano”.
Posee un espacio amplio para que las mascotas jueguen, naden o simplemente corran sin sujeción (siempre dentro de las zonas delimitadas). El horario para acudir con las mascotas es libre, excepto durante las horas centrales de los fines de semana y festivos en los meses de verano.
Los perros deben estar vacunados, censados (microchip) y desparasitados. Se les permite estar sueltos sin correa únicamente en las áreas señalizadas, siempre que estén bajo la supervisión de una persona mayor de edad; en el resto deben ir atados.

En las zonas de trasplaya no se permite la estancia de perros, ya que son espacios de vegetación protegida.
En el caso de razas consideradas peligrosas, se exige bozal y correa, una norma habitual cuando se permite el acceso con animales en espacios públicos. Ley (50/1999 y RD 287/2002)
Los dueños deben encargarse de recoger los excrementos de sus mascotas, depositarlos en bolsas herméticas y depositarlos en las papeleras de la playa. Mantener la limpieza es fundamental no solo por higiene, sino también para preservar el entorno natural y garantizar que todos los usuarios —humanos y animales— puedan disfrutar del espacio de manera segura y agradable. Además, respetar estas normas contribuye a la convivencia responsable y evita posibles sanciones municipales.
A tener en cuenta
La playa puede presentar fuerte viento, oleaje pronunciado y corrientes intensas en determinados momentos, un factor que obliga a la precaución, tanto para bañistas como para perros.
No cuenta con vigilancia ni con servicios de apoyo, como duchas o baños. Su carácter semiurbano la diferencia de los arenales más cuidados y mantenidos diariamente, por lo que los visitantes deben acudir preparados: llevar agua, protección solar, sombrilla y bolsas para residuos. Esta particularidad también contribuye a su encanto natural, ofreciendo un entorno más salvaje y tranquilo, pero exige responsabilidad y precaución por parte de los usuarios y de sus mascotas.
Fuente. concejalía de Ciudad de Mar
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