El sábado 24 de enero de 1959 abría sus puertas al público el bar-restaurante Chipen, situado en el número 1 del paseo de Las Canteras, en La Puntilla, uno de los rincones más pintorescos de la playa.
La noticia aparecía dos días antes, el jueves 22 de enero, en las páginas del Diario de Las Palmas, dentro de una sección titulada «Por y para el turismo». El periódico anunciaba la apertura de lo que describía como una industria «vistosa y moderna», llamada a incorporarse a la oferta hostelera de la playa.
Dirigido por Alfonso Suárez Domínguez y Salvador Domínguez Rodríguez, el establecimiento aspiraba a convertirse en un referente de la restauración de la zona. «Solo aspiramos a que los clientes salgan satisfechos de nuestra casa», afirmaban sus responsables en la entrevista publicada por el periódico.
El Chipen no tardó en convertirse en un punto de encuentro de la sociedad canaria y de los visitantes que llegaban a Las Palmas de Gran Canaria durante aquellos años. Sus salones estaban decorados con obras del artista grancanario Felo Monzón, mientras que su terraza ofrecía una ubicación privilegiada, abierta directamente a la playa de Las Canteras.
El reportaje de 1959 destacaba la cuidada presentación del local, su moderna instalación y el buen gusto de su decoración. Las fotografías publicadas permiten contemplar tanto el interior del establecimiento, con su amplia barra y mobiliario, como el llamativo rótulo exterior con el nombre de CHIPEN, que anunciaba su presencia en el paisaje de La Puntilla.
A lo largo de su trayectoria, el establecimiento alternó épocas de mayor esplendor con otras más discretas. Finalmente cerró sus puertas y, sobre la parcela que ocupaba, se construyó un edificio de apartamentos turísticos, transformando una parte de aquel paisaje hostelero de La Puntilla.
La fotografía inferior permite situar el antiguo Chipen en su entorno a principios de los años sesenta.


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