Los secaderos de pescado de El Confital

Foto de portada de Asunción Santana.

Con una antigüedad de más de 100 años, los secaderos de pescado de El Confital son un bien de gran valor patrimonial y etnográfico.

El pescado que allí se secaba al sol se traía de los barcos de pesca del muelle.

Los secaderos de pescado eran grandes extensiones empedradas -aún se pueden distinguir al Este de la punta de El Confital- conformadas por parcelas rectangulares o cuadradas de rocas volcánicas sueltas, llamadas tajos. Los tajos estaban cerrados por piedras más grandes. Las parcelas estaban separadas por senderos empedrados o de tierra. Hay datados aproximadamente 15 tajos.

Juan Morales trabajó en los secaderos cuando tenía 14 años, allá por los años cincuenta. Recuerda que cuando veían venir los garujones desde el mar, se apresuraban a recoger todo el pescado para que no se mojara.

Sobre las piedras se colocaban unas telas o mallas y sobre estas se tendía el pescado, que se iba secando al calor del sol, previamente el pescado había sido tratado en las factorías (ya destruidas) que se encontraban a escasos metros.

El dueño era la familia Bravo de Laguna. Algunas parcelas fueron arrendadas a particulares para que pusieran a secar su pesca, como por ejemplo el secadero de pescado de “Cardoso”.

Actualmente este espacio, de un alto valor histórico y de aproximadamente 5000 m2, está abandonado y no tiene ninguna protección. Está situado dentro del Paisaje Protegido de La Isleta.

 

Detalle de los tajos, al fondo se ven las desaparecidas factorías. Foto de Conoce La Isleta

 

Terrenos de los secaderos y las desaparecidas factorías. Foto de Conoce La Isleta

Fuentes: Conoce La Isleta, Fedac y otros

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