La inusual llegada papamoscas papirrojos, carracas y oropéndolas a Gran Canaria abre una vía de investigación sobre los efectos del calentamiento

Estas aves llegaron al Centro de Recuperación del Cabildo con síntomas de desfallecimiento y pérdida de peso

El Cabildo ha devuelto a la naturaleza más de mil de animales en 2020 tras curarlos de daños por causa humana en su mayoría

Solo el 27 % de los ingresos se debieron a causas naturales 

 La inusual llegada de papamoscas papirrojos, carracas y oropéndolas a Gran Canaria abre una posible vía de investigación sobre los efectos del calentamiento global, en este caso sobre las rutas de las aves migratorias, puesto que además no son las únicas que han sido vistas de manera excepcional en la isla tras desviarse de su ruta habitual.

Estas aves ingresaron debilitadas en el Centro de Fauna Silvestre del Cabildo, a donde también llegaron críalos, correlimos falcinelos, alcotanes, urracas, martinetes y milanos negros, en todos los casos un único ejemplar, salvo de alcatraces, de los que llegaron cuatro, y en cualquier caso, todas aves que recalan en el interior de África o bien más al norte, en la Península.

Los ejemplares presentaron síntomas de desfallecimiento y pérdida de peso asociados a la permanencia en vuelo durante demasiado tiempo y han formado parte de los casi 1.100 animales silvestres, desde tortugas a chuchos, que el Cabildo ha devuelto este año a la naturaleza tras curarlos de daños causados en su mayor parte por la acción directa o indirecta del ser humano.

 

Entre los animales que encontraron una segunda oportunidad poder ser curados destacan en total 980 aves de más de 80 especies, un centenar de reptiles, incluidas 40 tortugas, dos mantelinas y dos chuchos, animales que pudieron ser rescatados en su mayoría gracias a la alerta ciudadana.  

El 73 por ciento de los ingresos se debieron a causas que tienen origen humano como deslumbramientos, impactos contra cristaleras y tendidos eléctricos, electrocuciones en cableados, atropellos o enmallados en artes de pesca, así como trampas de pegamento, intoxicaciones por productos usados en la agricultura o debido a gatos abandonados que se alimentan de reptiles y que atacan los nidos de las aves. 

En cuanto al resto de los ingresos, ya por causas naturales, estuvieron originados en general por infecciones parasitarias, víricas o bacterianas. 

Los municipios desde los que más animales se han derivado al Centro son Las Palmas de Gran Canaria, con casi 500 por la acumulación de infraestructuras asociadas a los daños a animales, seguida de Mogán, San Bartolomé de Tirajana y Agaete con cerca de 200 en cada caso, la mayoría pardelas y aves atlánticas de hábitos nocturnos como petreles y paíños que quedaron deslumbradas. 

El Centro de Recuperación del Cabildo lleva tres décadas centrado en el rescate, recuperación y reintroducción de animales y afrontará en 2021 la ejecución del proyecto para su ampliación y transformación en un complejo a la vanguardia nacional con la inversión de 500.000 euros del Cabildo y el asesoramiento del Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), que gestiona el Hospital de Fauna Salvaje de Madrid, uno de los espacios más prestigiosos de Europa. 

Al encontrar cualquier animal silvestre herido hay que llamar al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre al 928 35 19 70 o al 112, y el Cabildo se encargará de atenderlo para recuperarlo para cumplir con su gran objetivo, que no es otro que reintroducirlos en el medio natural para la conservación de la biodiversidad de Gran Canaria. NOTA DE PRENSA

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