Post de Marta García Cueto
Con el buen tiempo y las jornadas de playa, es fundamental recordar que la protección frente al sol no depende únicamente de una buena crema solar. La alimentación también desempeña un papel importante para mantener la piel sana y preparada frente a la radiación ultravioleta.
Aunque ningún alimento sustituye al uso de un fotoprotector, una dieta rica en vitaminas, antioxidantes y grasas saludables ayuda a reforzar las defensas naturales de la piel y favorece su regeneración.
Estos son algunos de los mejores aliados:
Ensaladas y verduras de hoja verde.
La lechuga, las espinacas, el brócoli o el apio aportan gran cantidad de agua, vitaminas y minerales. Además de hidratarnos, contribuyen a la regeneración de la epidermis y ayudan a mantener la piel en buen estado.
Frutas, especialmente las rojas.
Fresas, cerezas, frambuesas, arándanos o sandía son muy ricas en antioxidantes, que ayudan a combatir el daño producido por los radicales libres generados durante la exposición solar.
Tomate.
Es una excelente fuente de licopeno, un potente antioxidante que puede contribuir a reducir los efectos de la radiación ultravioleta cuando se consume de forma habitual.
Aguacate.
Su elevado contenido en vitamina E y grasas saludables favorece la función barrera de la piel, ayudando a mantenerla nutrida y protegida.
Pescados, mariscos y frutos secos.
Las nueces, junto con muchos pescados y mariscos, aportan ácidos grasos saludables y otros nutrientes que contribuyen al mantenimiento de una piel sana. También ayudan a preservar la coenzima Q10, un compuesto que disminuye con la exposición solar y el envejecimiento.
Alimentos ricos en betacarotenos.
La zanahoria, la calabaza, los pimientos, la papaya, el melocotón y el albaricoque contienen betacarotenos, pigmentos que el organismo transforma en vitamina A y que contribuyen a proteger la piel frente al daño oxidativo provocado por el sol.
Hidratación.
Beber suficiente agua antes, durante y después de la exposición al sol es esencial para mantener la piel hidratada y favorecer su correcto funcionamiento.
Una alimentación equilibrada ayuda a cuidar la piel desde el interior, pero no sustituye el uso de un protector solar de amplio espectro, la ropa adecuada, las gafas de sol ni evitar la exposición durante las horas centrales del día.
Información basada en recomendaciones de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad.
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