“En el mar no hay pasado, presente o futuro, sólo paz”. Jacques Cousteau

Lunes: continuará la calima

Entrevista a José Rivero Gómez. In Memoriam

Periodismo especializado y documental del mundo del golf en Canarias

Entrevista realizada hace unos años por Teresa Iturriaga Osa para la revista digital www.magazinelaspalmasgc.com

Buenos días, Sr. Rivero, me gustaría que nos hablara un poco de la historia del golf en Las Palmas de Gran Canaria. Concretamente, ¿cómo se introduce?, ¿de la mano de quién llega a esta isla?
Las primeras noticias que se tienen sobre la llegada del golf a Las Palmas se la debemos a don Gerardo Miller, un antiguo jugador que practicó golf hasta casi los noventa años y cuyos abuelos llegaron aquí, a la ciudad de Las Palmas, en 1820. Junto a ellos, vino también la familia Swaston, de origen escocés, al igual que los Miller, y, lógicamente, con sus costumbres, trajeron el golf. Inicialmente, este deporte lo practicaban de una forma un poco rudimentaria en la finca de Las Rehoyas, a la salida de Las Palmas, donde está hoy el parque del mismo nombre. Allí estuvieron durante largos años practicándolo, incluso, se habla de que en los arenales próximos a la playa de Las Canteras, también hubo práctica del golf. Era en la zona de Ciudad Jardín, desde donde hoy se encuentra la Clínica Santa Catalina hasta el final del Paseo de Chil. Cuentan que allí hubo tres hoyos, concretamente, dos pares 5 y un par 3. Dicho esto, hay que considerar que los hijos nacidos aquí de aquellos comerciantes ingleses estudiaron en Inglaterra, pero volvieron a Gran Canaria a coparticipar en los negocios familiares, y, entre sus aficiones, retornaron una vez más la práctica del golf y la extendieron a la población juvenil de Las Palmas de Gran Canaria. Con esta población juvenil, tomaron las calles de la ciudad como “fairways” para la práctica de este deporte. Lógicamente, todos los que conocemos el golf sabemos de la peligrosidad que entraña la proximidad de personas o casas; en consecuencia, los ciudadanos y comerciantes de las zonas de Vegueta y de Triana se dirigieron al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria solicitando que se prohibiera el juego de la pelota, como llamaban entonces al golf aquí, en Canarias. El Ayuntamiento hizo caso de la solicitud y prohibió su práctica. Todo esto está recogido en prensa. Por tanto, podemos situar, de entrada, una primera época de 1820 que coincide con la llegada del golf con las familias Miller y Swaston; una segunda etapa, en 1850, cuando los cachorros de los primeros escoceses lo practican junto con la población juvenil de Gran Canaria; y una tercera etapa, que es 1891, cuando ya, formalmente, se constituye el “Las Palmas Golf Club”.
¿Podría ampliarnos un poco más los datos de esa última etapa?

¿Por qué se constituye? Bien: porque al calor de la infraestructura hotelera o turística que los ingleses crean en la zona de Ciudad Jardín, con la construcción, en 1890, del Hotel Santa Catalina y, en años posteriores, del Hotel Metropole -aparte de otras zonas deportivas organizadas por Las Palmas Cricket Club (1892), Gran Canary Football Club (1894), Las Palmas Lawn Tennis Club (1897) y Las Palmas Football Club (1902)-, los ingleses consideraron la necesidad de la creación de un campo de golf como apoyo a aquellos hoteles.

¿Y por qué precisamente un campo de golf? Porque el turismo que venía a los hoteles antes citados de Gran Canaria, el Santa Catalina y el Metropole, era un turismo de alta calidad. En consecuencia, todos practicaban el golf. Se eligió la altiplanicie que está detrás del Hotel Santa Catalina, de ahí que fue un campo de tierra que sobrevivió hasta 1957.

Usted tiene documentación y fotografías del Llano o Lomo del Polvo. ¿En qué época se sitúa allí el cuartel general del Las Palmas Golf Club?
En ese campo se juega desde 1891, con una primera etapa hasta 1905 de nueve hoyos, y ampliación posterior a un campo de hasta 18 hoyos, que dura hasta 1957. Dentro de esta etapa, hay un periodo muy definido que es la primera fase donde todos los hombres ingleses de la cultura, de la economía y del arte vienen a descansar a Gran Canaria, de ahí las copas y colección de trofeos que posee el Club, que es una de las más maravillosas de España. Y, una segunda etapa, de pequeña decadencia como consecuencia de la I Guerra Mundial, un resurgir en los años veinte, como consecuencia de la paz que se crea en toda Europa, y una tercera presencia en 1930, de los primeros socios jugadores canarios con figuras conocidas de la sociedad grancanaria como pudo ser don Diego Cambreleng, don Pedro Bravo de Laguna, don Agustín Manrique de Lara, don Rafael Cabrera Suárez, don Laureano de Armas, don Juan Domínguez Guedes, por citar entre otros. Entonces, se produce un fenómeno curioso, pero lógico, y es que hay una perfecta simbiosis entre aquella sociedad británica residente en Gran Canaria y las familias que habitan aquí y que muestran una inclinación por conocer la práctica de aquel deporte. Se produce sin traumas, entre otras cosas, porque los ingleses que llegan a la Gran Canaria no sólo se asientan aquí en la tierra, sino que muchos de ellos se casan con hijas de familias canarias. En consecuencia, se establecen aquí, viven aquí, mueren aquí.

Concretamente, ¿dónde situaríamos hoy el Campo del Lomo del Polvo?
El campo estuvo situado entre lo que es hoy la zona total de Escaleritas y Las Chumberas. A saber: desde la zona de Altavista, donde hoy se ubica la Iglesia Coreana, hasta el estanque que está junto a la casa de coches Blandy en la Avenida de Escaleritas. Toda aquella altiplanicie era el campo de golf, con la particularidad de que, cuando el golf se crea y se desarrolla, pertenece al Ayuntamiento de San Lorenzo, y aquella zona queda fuera de los límites del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.
Vamos a hablar ahora de los planes de futuro con respecto al golf en la isla. Usted considera muy importante proyectar este deporte dentro de la estrategia turística de Gran Canaria.
Bueno, hoy en día, se escribe más sobre el tema de la importancia del golf, pero realmente, siempre se le dio esa importancia. Prueba de ello es que el campo de golf de Las Palmas atrajo turismo de calidad en sus comienzos. Dicho de otra forma, el gran turismo inglés no iba ni a Mallorca, ni a Málaga, ni a Niza… venía a la ciudad de las Palmas de Gran Canaria. De ahí que el golf fuera un tema prioritario. Lo fue de tal forma que el Cabildo Insular de Gran Canaria, cuando la ciudad prácticamente absorbió el 50% del campo de Escaleritas, por necesidades urbanísticas, participó en la construcción del actual campo de Bandama, porque había que darle salida a ese turismo que sigue viniendo a Gran Canaria, ese turismo que pide campos de golf. Entonces, la importancia es total y absoluta, de tal forma que yo soy de la opinión de que si la ciudad de Las Palmas contara con ese campo o ese proyecto de Tamaraceite -que resultaría vital, no sólo para el desarrollo del turismo, sino para atraer turismo de calidad a Las Palmas de Gran Canaria- más un tercer campo en la zona de Arucas, yo creo que pocas capitales de Europa se encontrarían con que la principal ciudad está rodeada de tantos campos: el campo de Bandama, El Cortijo, el campo de San Lorenzo y el de Arucas. Eso supondría un revulsivo maravilloso para la ciudad. Es un tema de futuro que hay que abordar como sea y con carácter urgente. Sé que se está muy volcado en el sur de la isla, ahora se inaugura el campo de Meloneras y el de Anfidelmar y también se va a inaugurar un campo de pares tres en el Negrín, pero creo que la ciudad está muy necesitada de ese campo de Arucas y de San Lorenzo, y convertiría a Las Palmas en la primera ciudad europea de golf de invierno.

Y por último, hábleme de ese sueño suyo que consiste en la creación del Museo del Golf en Gran Canaria, donde se expondrían al público todo tipo de materiales como planos, cartas, libros, cuadros, pelotas, palos, trofeos, filatelia, fotografías, etc.
Bueno, el Museo del Golf nació hace 30 años. Como consecuencia de la Guerra Civil Española y de la II Guerra mundial, hubo temores de que los archivos desaparecieran y las familias canarias e inglesas pusieron a buen recaudo -por si se producía un asalto a mano armada de aquella sociedad que los militares africanistas consideraban liberales, masones y monárquicos del Club de Golf- la parte documental del Club de Golf. Yo lo recuperé hace 30 años, porque me eduqué parte de mi vida en Inglaterra, y viví la política museística de aquel país, la protección al pasado, el cuidado de la historia, etc. Eso influyó mucho en mí, de tal manera que digo: “Pero bueno, ¿cómo es posible que un club como el nuestro, que es el más antiguo de España, carezca de su historia, que sea desconocido, que haya desaparecido?” Entonces, me impuse la tarea de recuperar su patrimonio histórico y yo lo califico siempre como un rompecabezas de 5.000 piezas que, afortunadamente, en su 95% está totalmente acabado. Entonces, hoy, 30 años después, he considerado como primer paso montar una exposición muy cualificada, muy seleccionada, y que ha sido todo un éxito en el CICCA (Centro Cultural de la Caja de Canarias) durante el mes de febrero de este año; y, como segundo paso, entrar en contacto –como he hecho- con la directiva del Real Club de Golf de Las Palmas para elegir un lugar adecuado en el campo de Bandama, en su sede social de Bandama, para que puedan visitarlo tanto los canarios como todas aquellas personas que nos visiten del exterior, ya sea de la Península o del resto de Europa, y comprobar que se trata de una de las auténticas joyas del deporte de España y de Canarias. No hay que olvidar que muchas de las piezas que se exhiben en este museo son únicas en la historia del deporte español y del deporte europeo, me refiero a la Europa continental.

 

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