Amado Rodríguez Viera: la historia de un valiente

Revolviendo la hemeroteca me encuentro con la heroica historia del canario Amado Rodríguez Viera.

La vida de Amado se trunca cuando sin pensárselo se lanza a un mar rabioso para intentar salvar a un matrimonio sueco y a su hijo que estaban en apuros en la playa de La Cicer. Era el 1 de enero de 1965. Amado tenía 19 años de edad.

Lo tristemente paradójico fue que el matrimonio sueco y su hijo fueron rescatados pero el murió ahogado tras estar luchando contra la corriente y las olas durante más de una hora sin poder ser salvado, ya que no habían medios de salvamento para ello.

Las crónicas periodísticas de aquellos años así lo narran.

Amado por su gesto fue un héroe, y como tal fue condecorado por la Federación Nacional de Salvamento y Socorrismo.

La valentía de Amado debe ser recordada como ejemplo de darlo todo por los demás. Ponemos nuestro grano de arena para que siga viva la memoria de un valiente, de Amado Rodríguez Viera.

Crónica del Diario de Las Palmas.

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La peligrosidad de la playa de la Cicer es conocida de muchísima gente. Sin embargo, todos los años se registran en la misma escenas desagradables, cuando no trágicas.

Ayer y como consecuencia del maravilloso sol que se producía sobre todo el área de Canarias, nuestras playas se vieron abarrotadas de numeroso público. La de la Cicer no fue excepción. Había en ella muchos extranjeros. Poco después de las 13 horas pasaban apuros en dicho lugar tres súbditos suecos: un niño, una mujer y un hombre.

Un joven isleño, utilizando un bote de goma, pudo extraer al niño. En favor de los otros dos acudió Amallo Rodríguez Viera, de 19 años de edad, soltero, pintor, con domicilio en la calle Santa Luisa, número 17.

Tres jóvenes que viven en las proximidades, utilizando un bote, se dieron a la mar con el consiguiente peligro que entrañaba la rompiente y olas de gran altura. Con las penalidades que son de suponer, pudieron ser recuperados los dos súbditos suecos, pero no así Amado Rodríguez, que fue arrastrado por la corriente.

Durante casi hora y media el valeroso joven lucho para ganar la costa o mantenerse a flote, pero pudo más el frío y el cansancio, hasta desaparecer en el mar.

Un helicóptero de la Base de Salvamento de Gando acudió al lugar del suceso, pero sin resultado positivo.

El pequeño de referencia fue trasladado a la Casa de Socorro de Triana, donde se le asistió de asfixia por sumersión, de pronóstico reservado. Se trata de Biorn Efaalfoon, de 13 años con domicilio en el número 19 de la calle Columbia.

Lamentable, por sí, la desgracia ocurrida ayer en la playa de Las Canteras, precisamente la más frecuentada, incluso en esta época de nuestro templado invierno. Pero más lamentable aún, si cabe, por el hecho de que se haya producida sin que en el espacio en que el joven Amado Rodríguez Viera estuviera debatiéndose por su vida -después de jugársela por el salvamento de sus semejantes- no hubiera medios inmediatos para auxiliarle de un modo eficaz. Hora y media es un espacio de tiempo bastante amplio como tener tiempo en acudir en socorro de cualquiera, en un sitio tan céntrico y próximo a la capital.

Una vida se ha perdido, por imprevisión, aparte, naturalmente, de por el riesgo que entrañaba la acción generosa y sacrificada del infortunado joven. Ello clama, una vez más, porque se monten- por quien corresponda- unos adecuados servicios de salvamento y socorrismo con lo que pudiera evitarse, sin duda alguna, casos como el que relatamos.

Por otra parte, el gesto heroico de Rodríguez Viera bien merece, siquiera, el reconocimiento público a titulo póstumo.

Descanse en paz y reciban sus familiares nuestra más sincera expresión de pésame.

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