“En el mar no hay pasado, presente o futuro, sólo paz”. Jacques Cousteau

Continuará la calima, aunque disminuirá su intensidad por la tarde

Lolita Pluma, la reina del Parque Santa Catalina

En el año 1904 nació María Dolores Rivero Hernández más conocida como Lolita Pluma.

En el Parque de Santa Catalina fue una auténtica figura, que concentraba todas las miradas y provocaba todos los comentarios. Su imagen dio la vuelta al viejo continente en los álbumes domésticos de mucho hogares de Estocolmo, Gotemburgo, Oslo, Londres, Amsterdam y otros mucho lugares, habrá más de una fotografía con la imagen de Lolita, en la que aparece su rostro lujuriosamente pintado, su pelo sujeto con cintas de colorines y los perros y gatos que la acompañaban permanentemente.

Lolita Pluma ejerció su reinado en el Parque Santa Catalina, el corazón del Puerto en Las Palmas de Gran Canaria, sobre todo en un momento de gran cambio social y económico de nuestra ciudad, cuando aquel recinto se convirtió en centro de reunión y esparcimiento del turismo nórdico que comenzó a visitar Las Palmas de Gran Canaria a finales de los años cincuenta.

Era una enamorada de los gatos; alimentaba a todos los que se encontraba. Lolita nació accidentalmente en La Isleta, un 4 de marzo de 1904, aunque su familia procedía de Arucas. Conoció el parque Santa Catalina de niña por medio de su abuela que la llevaba allí cuando bajaba a la capital grancanaria. El apodo de pluma le viene de herencia. Ya se lo llamaban a su abuelo y a su padre porque eran de los pocos que sabían escribir a plumas en aquel entonces. Se casó, se separó y se vino al parque Santa Catalina, donde se dedicó a vender flores de papel, chicles y luego sus fotografías.

Esta anciana que ataviada con los más estruendosos ropajes, exageradamente maquillada y siempre acompañada por algún gato de la zona, recorría diariamente parajes tan comunes de la ciudad como el paseo de la playa de Las Canteras o el parque, se convirtió por mérito propio, en fuente de rumores, cuchicheos, risas y leyendas. Nunca pasó inadvertida. Para los que éramos niños simbolizaba el miedo a lo extraño. Recuerdo que de pequeña cuando la veía, al principio me daba miedo y me escondía tras mis padres, y con el tiempo, la miraba con cariño y comprensión. En cambio, para los adultos ella representaba la decadencia del ser humano o la belleza del ser libre frente al sistema. Y eso es precisamente lo que ella fue: libre frente a todos…

Falleció en 1987 y aún hoy, es recuerdo vivo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

Juany.

Ayúdanos a seguir informando día a día sobre nuestra playa: dona

He visto un error 🚨

Comparte

Comenta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

error: Este contenido está protegido con derechos de autor