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Una hija enfadada y un padre afectuoso.

La mar está hoy algo cabreada, se perciben olas furiosas que maltratan sin piedad a la Peña de la Vieja, sin respeto alguno a su veteranía. Posiblemente y cuando suba la marea, harán lo mismo contra el Muro Marrero.

Tal vez ese viento desproporcionado e insolente tenga la culpa. Menos mal que está ahí y sembrada por los dioses esa bendita Barra, que entre otras cosas, atenúa las furias y presta un servicio importante como centinela de esta bahía.

La bahía es observada con cariño y desde la distancia por el Padre Teide, quién de vez en cuando envía como regalo su aire refrescante, como queriendo dar su bendición a la más hermosa de sus hijas : La playa de Las Canteras.

José Luis Guijarro Rios.

Abril 2008.

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