“En el mar no hay pasado, presente o futuro, sólo paz”. Jacques Cousteau

Sábado: aumentará la intensidad de la calima

Chano Ceballos “ Yo nací un 29 de mayo de 1922, entre la playa del Arrecife y la playa de San Rafael”

Fotos: Arriba: Chano en la playa de Las Canteras. Abajo: Los barquillos de lona en la playa del Arrecife.

“Siempre la llamare playa del Arrecife, es así como se llamo y se llama, lo de Las Canteras es porque vino un buen señor saco cuatros pilas de agua y ya esta, por eso le cambiaron el nombre ¡¡”.

Chano Caballos -el del Porteño- nació un 29 de mayo de 1922 a las seis y media de la mañana en el número 38 de la actual calle Sagasta, en medio de un temporal de lluvia y mar. Nació rodeado de agua, en esa noche tormentosa y de mar de fondo, el agua cruzaba de un lado al otro del istmo. De la playa del Arrecife a la preciosa y desaparecida playa de San Rafael. Con este preludio ensalitrado era imposible que Chanillo se dedicara a otra cosa en su vida que a estar rodeado de agua, de barcos y de gente de la mar.

Su infancia se la paso mariscando y jugando a capitanes y piratas entre la playa de San Rafael y la del Arrecife. Siempre le gusto más deambular por la de San Rafael, su espíritu curioso y sus ganas de aprender cosas marineras le hacían estar en contacto con la vida de esta playa, donde hombres y barcos compartían arena y rocas.

“Allí me hice medio hombre y carpintero”

Tuve una infancia muy feliz, nos comenta. Entre barcos, mariscando en la playa de San Rafael “era muy buena en almejas, conchas y pulpos”, o navegando a vela con sus hermanos y amigos en los barquillos de lona en la playa del Arrecife.

Al hablar de aquellos primeros años entre playas no deja de sonreír al acordarse de algunas de sus travesuras infantiles con su pandilla. Una memoria intacta le hace recordar como si fuera ayer anécdotas e imágenes de la vida de la playa de hace más de 70 años. Contándolas con gran lujo de detalles. Se acuerda perfectamente de cómo los primeros turistas ingleses llegados a la ciudad paseaban y se soleaban sobre las sillas que el desaparecido Hotel Towers (actual edificio de Marina, antes Comandancia de Marina) colocaba sobre la misma arena de la playa. Como sus amigos “yo nunca fui de esos” se metían bajo la Caseta de Galán para ver entre el enrejado de madera a estas primeras turistas cambiarse de ropa. En uno de esos pillines días un amigo suyo, Cristóbal, recibió hasta un disparo de un –alemán-que le dio de lleno en un costado, salvando la vida milagrosamente. Y es que la curiosidad infantil en aquellos tiempos tenia cierto riesgo.

Chano Ceballos fue testigo del fin de “Sensat” (ver hemeroteca), es más, participó en su desguace. Vio como una mañana las amarraras del barco se rompieron debido a un temporal de norte y como recaló en la orilla, allí estuvo por unas semanas, hasta que se pudo reflotar. Pero el destino de “Sensat” estaba escrito y al volverlo a fondear las nuevas cadenas no aguantaron, volviéndose a soltar. Tras este segundo encallamiento, se opto por desguazarlo. Allí estaba nuestro Chanillo; medio hombre medio carpintero, para ayuda ha hacerlo desaparecer para siempre. La desaparición de “Sensat” marco el fin de una época en la playa de Las Canteras, antes del Arrecife.

Chano era hijo de Juan Ceballos contramaestre del gran velero “Gavia” y hermano de los desparecidos Juan Ceballos “El Comandante”, posiblemente el mejor patrón que ha pisado un bote de vela latina en su historia, de Tonilo y de Cristóbal Ceballos. Cuatros hermanos que pertenecen a una de las mejores épocas que ha tenido nuestro deporte de la vela latina.

Pero esto, la relación de Chano con los barquillos y botes de vela latina lo contaremos en la segunda parte de esta historia.

Chano Ceballos murió en el año 2010.

www.miplayadelascanteras.com

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