“En el mar no hay pasado, presente o futuro, sólo paz”. Jacques Cousteau

Lunes: continuará la calima

La maravillosa vida que esconden los fondos de la Playa de Las Canteras “Acechando en la orilla”

No hace falta margullar hasta la barra para disfrutar de la fauna de Las Canteras. En absoluto. A pocos metros de la orilla, alejándonos ligeramente de la jiribilla de los bañistas, aparecen ya varias de las especies más características de nuestra playa. Veamos algunas.

La herrera (“Lithognathus mormyrus”), por ejemplo, es un pez al que parecen asustarle bien poco los chapoteos veraniegos procedentes de la orilla. Suele frecuentar suelo arenoso, donde busca comida, y nada cerca de nosotros con un pasotismo absoluto. Los ejemplares que vemos Las Canteras son de un tamaño considerable.

Algunas especies se mueven incluso en medio de los bañistas, de los que han heredado el hábito de comer pan. El caso más común es sin duda el de la lisa (“Liza aurata”) que suele nadar en grupo a ras de superficie buscando pequeños restos de comida. En la foto vemos una pareja moviéndose con la aleta dorsal fuera del agua, al más puro estilo de la peli “Tiburón”.

Muy cerca de la orilla también, aunque siempre pegado al suelo arenoso, podemos encontrar al pez peine (“Xyrichthyns novacula”). Es un pez que se alimenta de pequeños invertebrados y que se escabulle de sus predadores lanzándose violentamente de cabeza contra la arena. Es un espectáculo verlo desaparecer en medio segundo. 

Y, como no, por Peña La Vieja se encuentra a veces muy cerca de la orilla un personaje temido como pocos: la bicuda (“Sphyraena viridensis”). Sus rápidos movimientos y unas formas que recuerdan lejanamente a las del tiburón le han granjeado la fama de peligroso entre los hombres (la verdad que acojona un poco, ¿o no?). El fondo rocoso de esta zona de la playa atrae a muchos peces y un predador nato como este se aprovecha para dar aquí rienda suelta a sus instintos carnívoros. Aunque es un pez que generalmente forma numerosos bancos, en Las Canteras se suelen ver ejemplares pequeños y solitarios. Este de la foto andaba como loco detrás de unos pequeñines el pasado verano, cerquita de la orilla.

Así que ya sabe cristiano, la próxima vez que esté nadando en la orilla y sienta que algo le roza la pierna, ¿quién sabe?, a lo mejor es uno de estos amigos…

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