“En el mar no hay pasado, presente o futuro, sólo paz”. Jacques Cousteau

Calor y algo de calima. Mar como un "plato"

La historia cinematográfica de la Playa de Las Canteras, relatada por Andrés Padrón

(Fotos de la colección de Andrés Padrón. Superior: Andrés Padrón, una foto de Gregory Peck en la película “Moby Dick”. Inferior: Dos fotos de la película “Tirma” con Silvana Pampanini y Marcello Mastroianni)

T.- Andrés, según me han dicho, tú eres un gran especialista en cinematografía y tienes uno de los mayores archivos fotográficos de Europa. También creo que tienes mucho que contarnos sobre la historia de la playa de Las Canteras como escenario de grandes rodajes cinematográficos. Dime, ¿qué películas se han rodado aquí?

A.- Bueno, sí, tiene una historia muy importante. Yo me acuerdo de que tenía unos quince años cuando se anunció el rodaje en Canarias, por primera vez, de la película Moby Dick, la cual dirigía John Huston y estaba interpretada por Gregory Peck, como todo el mundo sabe. Y la verdad que fue un acontecimiento en La Puntilla, en la zona aquella de Las Canteras, pues cada día venían a rodar la película, se veía maquillando a Gregory Peck sentado en el murito de la playa… Veías los paneles blancos para iluminar, la ballena, naturalmente…

T.- Y la ballena… ¿cómo era?

A.- La ballena era de cartón-piedra, de madera, porque, realmente, la ballena fue construida en una zona del Puerto, en la calle Rosarito, en una carpintería que había allí. Era una ballena con todo el interior de madera cubierto con una lona y… me imagino que algún albeado de lo que sea, no lo sé. Y, entonces, ésa fue la que utilizaron. Yo me acuerdo de ver un remolcador que, cuando la ballena soplaba, era un chorro de agua que soltaba… ja, ja, ja… que soltaba el remolcador aquel… ¿entiendes? Y eso era realmente. Y, luego, pues… como te digo, creó un ambiente muy cinematográfico en torno al rodaje de la película, porque, claro, Gregory Peck, cuando vino a rodar Moby Dick, ya había hecho “Vacaciones en Roma” y todo el mundo lo conocía. Así que era un acontecimiento cada día acercarse y ver a Gregory Peck para pedirle un autógrafo. Yo creo que, a partir de ahí, ya se convirtió Canarias en un escenario cinematográfico. Luego, cuando terminó “Moby Dick”, vino “Tirma”, con Silvana Pampanini, Gustavo Rojo, Marcello Mastroianni, que en aquella época era casi un desconocido. Me acuerdo de ver unas casetas levantadas en Las Canteras, donde hacían pruebas con las lanzas en la arena, y también la Pampanini paseándose por toda aquella zona. Sí, realmente fue todo un acontecimiento. Más tarde, recuerdo que se rodó “S. O. S. Pacific”, que era una película con Pier Angeli, Eva Bartock y Eddie Constantine, y también Las Palmas se sintió muy importante desde el punto de vista cinematográfico. Y, luego, también me acuerdo de que una de las últimas fue “Peter Vos, el caballero detective”, en la cual trabajaba O. W. Fisher con Linda Christian, la que fue mujer de Tyrone Power, una actriz mejicana que estuvo afincada durante muchos años en Estados Unidos. También me acuerdo de que se rodó una película del conjunto inglés “The Shadows”, que se llamó “Días maravillosos”, con Cliff Richard. Éste también estuvo en Las Palmas y eso fue un acontecimiento tremendo porque hubo noches que ese conjunto iba a tocar a una discoteca muy importante que había aquí y Cliff Richard alguna vez hacía acto de presencia.

T.- ¿Era en la zona del Puerto?

A.- No, no, en la zona del Hotel Santa Catalina, una discoteca que ahora no recuerdo cómo se llamaba. Y la verdad que sí, Canarias podía haber sido, sin lugar a dudas, un filón como escenario cinematográfico, pero se quejaban al final de que pedían mucho dinero por rodar, derechos y una cantidad de historias… Yo pienso que las autoridades se cargaron la gallina de los huevos de oro, porque Canarias es un sitio con una luz maravillosa para rodar, todo el mundo lo dice, pero cuando empezaron a pedirles mucho dinero para autorizar el rodaje en Canarias, terminaron por irse a otros países mucho más baratos. Además, el desplazamiento desde Europa o desde Estados Unidos hasta aquí era bastante costoso, ¿no?

T.- ¿Y se pidieron “extras” locales en los rodajes?

A.- Sí. Muchísimos ganaron bastante dinero como “extras”, porque les pagaban muy bien. Yo conocí a un “extra” de Moby Dick que era un señor de piel morena que estuvo trabajando en la película y cada día te contaba un poco la historia de lo que le pagaban, cómo lo trataban y tal. Y con respecto a “Tirma”, eso fue… En esa película trabajó muchísima gente de Canarias, hombres y mujeres. Incluso, yo llegué a conocer a la doble de la Pampanini, que se parecía muchísimo a ella.

T.- ¿La doble era canaria?

A.- Sí, sí, canaria. Era una chica canaria muy guapa y, de hecho, no es que se pareciera a Silvana, pero tenía un tipito y una cintura como ella… Hombre, si las ponías a las dos juntas, no eran exactamente iguales, pero mirándolas por separado, sí tenía un cierto parecido a la Pampanini. Pero yo creo que lo más importante que se rodó en Canarias, sin lugar a dudas, fue Moby Dick. Fue un acontecimiento impresionante, sin olvidar tampoco las borracheras de John Huston, porque era una persona a la que le gustaba beber muchísimo. Se comenta que asistía a las peleas de gallos que, en aquella época, se hacían en la gallera del Cine Cuyás, y allí iba Gregory Peck con él. Realmente, estuvieron muy implicados en Canarias, incluso, yo tengo fotografías de una secuencia en la que la Unión Deportiva le dedicó el saque de honor a Gregory Peck. Yo creo que fue muy interesante y es una pena que Canarias no continuara como escenario cinematográfico. Mucha gente tiene añoranza de aquel tiempo porque veían que podía haber sido un filón estupendo, pero, como te digo, aquí las cosas no son como tendrían que ser.

T.- Y a propósito del Festival de Cine que se celebra en Las Palmas de Gran Canaria, justamente en la Playa de Las Canteras, ¿cómo ves tú el entorno del Festival?

A.- Bueno, yo creo que el entorno deja mucho que desear. Primero, el entorno que rodea al Festival de Cine, me refiero a la zona del Auditorio, es un entorno muy pobre, no tiene hoteles, no tiene restaurantes de calidad, sólo hay unos bochinches insignificantes… En fin, no hay un ambiente cinematográfico que rodee lo que se está celebrando dentro del Festival. Sin lugar a dudas, para mí habría zonas mucho más interesantes en Las Palmas para ubicar el Festival de Cine, por ejemplo, la zona de Triana. Podrían ser zonas más adecuadas, creo. De hecho, alguna vez se sugirió esta idea a las personas responsables del Festival de Cine, pero no se nos tuvo muy en cuenta. Y, según he oído este año, ya se han convencido de ello y creo que el Festival lo llevan, justamente, a la parte antigua de la ciudad.

T.- Pues es una pena, porque el entorno podría ser similar al paisaje de La Concha de San Sebastián, ¿no?

A.- ¿A cuál te refieres?

T.- Al del Auditorio y su entorno, a la Playa de Las Canteras. Es que si quisiéramos, con el tiempo podríamos convertirlo en un núcleo turístico muy importante para la cultura internacional…

A.- Sí, exactamente, pero San Sebastián está arropado con una cantidad de cosas… restaurantes… el entorno es precioso… hay hoteles maravillosos en toda la parte del centro de San Sebastián… En cambio, nosotros, la verdad, no lo tenemos. Es decir que si hay que hospedar a alguien del festival, lo hospedan en el Santa Catalina, para que, luego, Sofía Loren se queje de la luz que tenía en la habitación para maquillarse. Decía que no se veía absolutamente nada la cara para maquillarse, ¿sabes? Y mil historias de ésas que pueden ser creíbles o no pueden ser creíbles, pero bueno… Yo creo que el Festival tenían que haberlo arropado, tenían que haber dotado de servicios y hoteles de calidad a toda aquella zona. Además, el lugar es bonito para eso, porque tenemos el mar bravo allí delante, toda aquella zona del mar de Bañaderos. Habría que acompañar el edificio con el ambiente de unos restaurantes bonitos y aceptables que ahora no tiene. Y se podrían añadir muchísimas cosas más con respecto al Festival de Cine, pero eso son cosas que a veces no les resultan muy gratas de escuchar a las autoridades que lo llevan.

T.- Dices que se trata de una cuestión que sólo afecta a las autoridades, pero puede que también falte una base de cultura cinematográfica en la gente… ¿no crees?

A.- Es cierto, yo pienso que tampoco existe una cultura cinematográfica en la gente. Los organizadores del Festival de Cine dicen que cada año asiste más público a las sesiones y yo te puedo decir que no, que no es cierto.

T.- Quizá debería empezarse esa formación desde la escuela…

A.- Sí, efectivamente, pero también creo que la información que se le suele dar al público -con los contenidos de lo que se exhibe durante el Festival- no es la correcta, porque no se puede sacar a la calle una información el mismo día que se proyecta una película. Hay que prever que la película tiene que estar aquí con la debida antelación para anunciarla, porque no es cosa de anunciar una película y, luego, no proyectarla. Y creo que eso ha ocurrido con muchísima frecuencia en el Festival, así como los problemas de horarios, etc. Además, tampoco los folletos están cuando tienen que estar en la calle. Se limitan a colocar cuatro carteles por la ciudad, cuando la promoción tenía que haber sido muy distinta, porque deberían repartirse folletos en las universidades o en los colegios, donde hay niños a los que les entusiasma el cine. Yo me he preguntado siempre por el público al que le interesa el cine, porque no es gente sólo de 18-20 años, no, no… Yo he hablado alguna vez con chicos de 15 años y a mí me sorprende cuando veo que el cine les apasiona y que están pendientes de lo que se estrena. Precisamente, hablando del Festival, los chicos de esta edad me dicen: “Pero es que yo no sé qué proyectan y qué no proyectan.” Incluso, creo que sería interesante recuperar el cinefórum y desarrollar esta actividad para explicarle un poco a la gente cómo hay que ver una película… desmenuzarla, en una palabra. Realmente, todo eso hoy no existe en las Palmas, al menos, que yo sepa. Eso es importantísimo y es algo que, realmente, el Festival debería tener en cuenta.

T.- ¿Y no podría organizarse un cine al aire libre, por ejemplo, en Las Canteras?

A.- Es muy interesante. Yo te puedo decir que hace unos años el Club Victoria me pidió que organizara una proyección al aire libre en la Playa de Las Canteras, ¿y sabes cuál fue la película que proyectamos, que está justo al lado de dónde se rodó? Moby Dick. Pusimos un escenario en la orilla de la playa y fue increíble… ver a todo el mundo sentado en la arena, mirando aquella película y, además, comentando: “Mira… fulano”.

T.- ¿Y no podría organizarse otra vez a partir de primavera?

A.- Perfectamente, además. Aquí el tiempo lo permite. Se podría organizar una proyección cada quince días o una vez al mes.

T.- Así los niños tendrían otra oferta más interesante que el mundo de los videojuegos.

A.- Yo pienso que sería una cultura más sana, sin lugar a dudas. Pero, claro, ¿de quién depende? Pues yo no sé… yo siempre he dicho que los políticos deberían tener una cultura más sensible hacia el cine. Pero, claro, si eso no existe, es muy difícil hacer entender que el cine necesita ser arropado de una forma muy distinta a la forma en que lo están haciendo ahora.

T.- Muy bien, Andrés, a ver si alguien nos escucha y comprende la importancia de todo esto. Muchas gracias.

Teresa Iturriaga Osa

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