“En el mar no hay pasado, presente o futuro, sólo paz”. Jacques Cousteau

Calor. Ambiente tranquilo. Calimoso

Nuestros juegos infantiles playeros por Juan Boza Chirino

Me siento ante el teclado del PC recordando algo de la niñez, de acuerdo con el sentido que me trae a esta web de miplayadelascanteras.com.

Me pregunto, ¿Gustará que cuente, a qué jugábamos en la playa, cuando la pandilla teníamos entre ocho, diez, doce años?. El caso es que también es historia, y los juegos siempre han sido una parte importante del desarrollo social de los pueblos.

Para las personas de nuestra edad, espero que sea un detalle sentimental muy cariñoso, tratar de disfrutar, siquiera por un pequeño momento, tanta felicidad vivida. Y para los jóvenes de hoy, simplemente, un punto de referencia.

Entonces no existían entretenimientos técnicamente tan avanzados: Joystyck, TV, juguetes teledirigidos, come-cocos, etc, etc. Se jugaba haciendo participar todo el cuerpo. Hoy en la mayoría de los casos, solo los dos dedos pulgares. Antes había participación del grupo, hoy se cultiva el individualismo, dificultan la relación del jugador con el entorno.

– Niño a comer, la mesa esta a punto. Se oye decir a la madre toda cariñosa

Solo ruidos adosados a unos efectos luminosos en la pantalla de un monitor, dan respuesta a su insistencia.

– Es la tercera vez que te llamo, no te llamo más. Insiste la mamá.

Al final puede ser que venga el niño: cansado y sin apetito. Ha perdido la partida.

Por lo menos en aquellos días, no respondías a la primera, pero el ejercicio en la playa, te daba unas ganas de comer. Un “sancocho y su pella de gofio mojándola en el mojo”.

Enumeraré con un cierto orden los juegos, según las edades y también el medio Es posible que me deje alguno en el tintero. Podéis añadirlos, enriquecerá los conocimientos que tratamos de exponer.

Juegos en la arena.

– Imitando a indios y vaqueros. La última película que habíamos visto en el cine Astoria o Santa Catalina Nos imaginábamos un fuerte en un punto determinado de la playa. Unos hacían de defensores y otros hacían de indios. Recuerdo que hasta nombrábamos al clásico guía que mascaba tabaco virgen. Bueno el tabaco solo el gesto, el escupitajo real.

– Correazo. Se forma un corro sentado en la arena. Uno de los componentes hace de dibujante y pone su cinturón concéntrico al corro.

El dibujante a medida que hace el dibujo en la arena de una fruta, va enumerando las características: color, piel, sabor, etc. El primero del corro que al llegar a una característica adivina la fruta, el dibujante dice el adjetivo aumentativo, por ejemplo: de níspero ¡nisperaso! Todos salen corriendo y el que adivino coge el cinturón, corre tras de ellos y se dedica – si puede- dar algún correazo. Así hasta que el dibujante llama para una nueva fruta. Tratando de llegar antes a formar el corro, los primeros siguiendo el orden, tienen más oportunidades de adivinar antes la nueva fruta.

– A calambre. Un grupo de tres se dedicaba a perseguir al resto de la pandilla. A medida que iban capturando, quedaban custodiados – estos debían estar unidos por las manos y pegadas las espaldas al muro de la playa- por uno o dos, mientras que el tercero trataba de ir cogiendo al resto, solo con tocarlo se daba como capturado. Los custodios o guardianes, debían evitar que vinieran los perseguidos y tocaran la mano de unos de los retenidos en los extremos, a la vez que decía en alta voz: ¡CALAMBRE!. Se daban como liberados todos los que pudieran escapar.

El juego acababa cuando aparecía el cansancio o se prefería cambiar de actividad.

– Monta la uva, monta el garbanzo, monto en este borriquillo manso.

Se nombra dos equipos de igual número de personas, cada equipo nombra la cabeza del burro, el resto formaba el lomo.

El que hace de cabeza afianza la espalda en la pared, el resto en fila india y cara a la cabeza, flexionando la cintura hacia delante se cogen unos a otros por los muslos. Reforzando de esta forma las piernas.

Ahora viene lo bueno:

Los componentes del grupo que por suerte le ha tocado hacer de jinetes, uno a uno cantan: Monta la uva…, corre y salta lo mas adelante que pueda, luego el segundo, y se quedan ahí quietos en donde queden, hasta que salte el último.

Los de abajo aguantan sin rechistar la carga. Se trata de mantener el tipo mientras no se adivina si el gesto hecho por el primero que salto y la palabra que lo define. El gesto adivinado era confirmado por el que hacía de cabeza. Es quien lo ve.

Los gestos eran:

Huevo.- El pulgar y el índice forma la forma del huevo

Araña.- Los dedos de una de las manos encrespado daban la forma.

Caña.- El dedo índice estirado hacia arriba.

Si se acertaba, se producía el cambio, de burros a jinetes.

– Lucha canaria.

Tratábamos de hacer nuestros pinitos en este deporte tan nuestro. Del grupo salieron luchadores que reforzaron los equipos de la isla. Teníamos como maestros a los campeones de entonces: El Pollo de Arrecife, el Pollo de Arucas, Faro Más Palomas. Yo particularmente, en los años mozos entrenaba por un tiempo, con el Pollo de Arrecife, en un solar situado en la calle Portugal.

– Pelota

En la CICER. Los guindillas o gires, no nos dejaba jugar en el barrio. Esto sigue igual

– Palas

Tenis playero

– El clavo

Con un clavo aproximadamente de 175 mm. a 228 mm un diámetro de 5 ó 6 milímetros, se hacían una serie de movimientos desde diferentes puntos del cuerpo, apoyándose por la punta unas veces y otra por la cabeza, iba pasando por: La cabeza, brazos, manos, dedos, codos, etc., etc. debía girar y caer de punta, clavándose sin que la cabeza tocara en ningún momento la arena. Para facilitar el juego se simulaba una pequeña mesa de arena, que se hacia en el centro de los jugadores, sentados a su alrededor.

Hoy aún hay descendientes de nuestra pandilla, que lo juegan. No dejaba de ser un entretenimiento que nos aproximaba al otro sexo. Era un juego mixto, tranquilo y se podía jugar en parejas.

– Juego de los disparates

Consistía en ponernos uno al lado del otro, chico o chica. El de un extremo decía una palabra o una frase corta al oído del inmediato y este la pasaba, y así hasta el último, que debía decir, qué palabra o frase dijo el del inicio. Si era correcta la respuesta final se seguía sin cambio, sino, el primero pasaba a ser el último

Juegos en el mar.

– Nadar

¡El último es marica!, era el grito de guerra, – que copiábamos de los mayores- para ir nadando desde el punto donde nos encontrábamos en la arena hasta la Peña la Vieja, a veces ir y volver.

También teníamos el Charcón como piscina particular, el margullar (bucear) desde los Lisos a la peña del Piano, era un reto de la pandilla, nos iniciábamos en este ejercicio, haciendo varias margulladas entre las peñas la Palangana y el Balcón.

A medida que íbamos creciendo, nuestras metas estaban en ir nadando a las diferentes barras. Sobre todo a la Barra del centro.

– Descubrir nuevas rocas

A bordo de una barca de uno de la pandilla, nos recorríamos las diferentes peñas con espíritu de descubridores, lanzando la pequeña ancla en forma de garfio, para ayudarnos en el acercamiento a las peñas. Con gritos, abordábamos la roca como si de una nueva isla fuese.

– Echar barquitos.

En los charcos más grandes de Los Lisos, después de bajar la marea, echábamos nuestros barquitos de corcho con velas de papel al estilo vikingo. Buscábamos el sentido de la brisa y los dejábamos ir, hasta la orilla contraria. Aquellas naves llenas de ensueños…algunas naufragaban y solas en el centro del charco se seguía meciendo al compás de las pequeñas olas que formaba la brisa. Desde tierra como el arquitecto de aquel frágil navío, meditabas y preguntabas ¿por qué se ha virado?.

Espero que a algún visitador de la web, le haya traído una sonrisa, o gratos recuerdos infantiles.

Juan Boza Chirino

Cataluña a abril del 2004

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