“En el mar no hay pasado, presente o futuro, sólo paz”. Jacques Cousteau

Día de playa: calor. Calimoso

Breve reseña histórica del callejero del entorno de Las Canteras: “Calle Dr. Grau-Bassas”

Calle Dr. Grau-Bassas

La calle Dr. Grau Bassas dando a la Playa Chica en los años sesenta



Grau-Bassas y Mas, Víctor. Barcelona, 1847 – Tres Arroyos, Buenos Aires (Argentina), 1918. Antropólogo físico, etnógrafo y médico.

Aunque nacido en la Ciudad Condal, contaba sólo cinco años de edad cuando su familia se estableció en Canarias. Realizó los primeros estudios en varias ciudades del archipiélago, ingresando en 1858 en el afamado colegio de San Agustín, en Las Palmas de Gran Canaria, donde coincidió con Benito Pérez Galdós.

No fue un buen estudiante. En 1862 dejó el citado colegio. Se desconoce dónde concluyó sus estudios de segunda enseñanza, pero al no figurar su nombre en el registro del seminario de Las Palmas, tal vez los terminase en el instituto de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife). Tampoco se sabe en qué Universidad estudió la carrera de Medicina. Bosch se inclina por la de París y Navarro por la de Barcelona. Sea como fuere, al iniciarse la década de 1870, ya estaba Víctor de regreso en la isla de Gran Canaria con su título de médico, instalando un consultorio al lado de la casa de sus padres, en Las Palmas.

Representante de Teror (Gran Canaria) en la Diputación, su paso por la política duró tres meses al acabar con la Primera República el golpe de Estado del general Pavía (3 de enero de 1874). Fue esta circunstancia, junto con la abdicación de Amadeo I y la desaparición del régimen republicano, la que provocó un recrudecimiento de la Tercera Guerra Carlista en el norte peninsular. Ante este fatídico hecho, la Cruz Roja tenía una misión importante y humanitaria que cumplir y Gran Canaria se sumó generosamente de la mano de Víctor Grau-Bassas. Así el 1 de abril de 1874 quedó establecida la Cruz Roja en Las Palmas de Gran Canaria. La sesión inaugural fue presidida, como promotor, por el propio Grau, siendo elegido secretario en la primera junta constituida. Como resultado de estas iniciativas, se embarcaron para Cádiz cajas con sábanas, calzoncillos, camisas, vendas y telas para confeccionarlas y mantas.

El 13 de abril de 1877 contrajo matrimonio en Teror con Amalia Bethencourt, que le daría cinco hijos.

Y fue precisamente en la villa de Teror, famosa por sus aguas minero-medicinales, donde Grau se convirtió en el promotor de la casa de baños de Teror.

El 2 de septiembre de 1879, un grupo de médicos, entre los que se encontraba Grau, fundó el Museo Canario. En su primera junta directiva figura como conservador. Con tal cargo, dedicó buena parte de su actividad intelectual e investigadora a la prehistoria, antropología física y etnografía. Colaboró en muchas de las exploraciones y búsquedas por la isla de Gran Canaria, de las que, bajo la dirección de Chil y Naranjo, resultarían las primeras colecciones sistemáticas de la arqueología insular. Sin embargo, en estas iniciativas, para las que el propio Grau había elaborado un reglamento, su trabajo no se limitó al campo estrictamente arqueológico. Su preocupación por indagar en las posibles continuidades biológicas y culturales entre los aborígenes y la población canaria después de la conquista le llevó, de modo sobresaliente, a interesarse por la cultura rural de la isla. Su principal contribución a la arqueología fue Viajes de exploración a diversos sitios y localidades de Gran Canaria (1884), en la que proporciona una amplia relación de los yacimientos de la isla, junto a las características físico-geográficas de los lugares de asentamiento. En esta aportación se aprecia ya su vocación etnográfica, la cual fue impulsada por un trágico suceso. Grau- Bassas fue acusado de hurto de los restos del naufragio del buque francés Ville de Pará, acaecido el 11 de octubre de 1884 frente a las costas de Gando, y al que tenía que acudir en calidad de médico de sanidad marítima. Las investigaciones de Alzola demuestran su inocencia, pero sí es cierto que Grau no supo llevar bien su propia defensa. Como no quiso comparecer ante la justicia, fue declarado prófugo, por lo que tuvo que refugiarse en distintos lugares de la isla.

Esta circunstancia favoreció la realización de diversos trabajos etnográficos entre los campesinos y pastores, estudiando especialmente los que, según él, habían mantenido la antigua cultura aborigen. A éstos los denominó genéricamente “tipo canario”. Sus escritos de esos años (1884-1888) se plasmaron en Usos y costumbres de la población campesina de Gran Canaria.

En esta obra consignó una amplia información documental, a través de dibujos, relativa a la vivienda, indumentaria, alimentación, agricultura y artesanía, junto con diversas descripciones de costumbres sobre el ciclo vital, fiestas y rituales.

Para acabar con su condición de prófugo de la justicia, el 30 de enero de 1889 se embarcó para Buenos Aires, consiguiendo un puesto en el Museo de La Plata, del que llegó a ser director. Además, en los últimos meses de aquel año revalidó su título de médico y comenzó a ejercer en Argentina. Falleció en ese país en 1918. Grau-Bassas fue un claro precursor de la etnografía canaria.

[su_box title=”Obras ” box_color=”#ffffff” title_color=”#0d0c0c” radius=”0″ class=” “]Obras de ~: Viajes de exploración a diversos sitios y localidades de la Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, el Museo Canario, 1980; Usos y costumbres de la población campesina de Gran Canaria: 1885-1888, Las Palmas de Gran Canaria, el Museo Canario, 1980.[/su_box]

[su_box title=”Bibliografía ” box_color=”#ffffff” title_color=”#0d0c0c” radius=”0″ class=” “]Bibl.: J. M. Alzola, Víctor Grau-Bassas, primer conservador de El Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria, El Museo Canario, 1980; C. ascanio, N. Naranjo y J. R. Santana, “Grau-Bassas recuperado. Apuntes para la historia de la antropología canaria”, en El Museo Canario, 49 (1994), págs. 109-124; F. Estévez González, “Víctor Grau-Bassas”, en VV. AA., Gran Enciclopedia Canaria, vol. VII, La Laguna, Ediciones Canarias, 1994, págs. 1752-1753.[/su_box]

Justo P. Hernández González (Real Academia de la Historia)



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