La Poesía salva el Mar (VI)

(VI)

En el Taller de Escritura Poética titulado <<Poesía: sentido y profundidad>>, impartido por la escritora Teresa Iturriaga Osa -durante los meses de marzo y abril de 2019- en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Las Palmas de Gran Canaria, se realizó un ejercicio de análisis interpretativo de varias imágenes fotográficas relacionadas con la contaminación del medio marino a causa de los vertidos de plástico.

Una música de olas acompañó la creación poética. Como resultado de las asociaciones emocionales de cada uno de los miembros del taller, nacieron unos textos poéticos que iremos publicando en esta web paulatinamente hasta el día 21 de junio (20.00 h.), fecha en que serán leídos por sus autores en la playa de Las Canteras (zona La Puntilla) para concienciar a la sociedad de la urgencia de proteger la Naturaleza en grave peligro de destrucción.

 

Firmado y rubricado de M. Teresa Naveira

Como esa red que enjaula
la tortuga,
a mí,
los abrazos envasados del “progreso”
me ahogan.
Espero que el arrecife
ancle la red,
y la tortuga
en un rebozado de libertad

consiga zafarse.
Yo, 
en mis giros,
a cada cual lo suyo,
en correo de vuelta,
enviaré.
Si algo queda,
en los que del desplastificado
han hecho su misión
confío.
Con sus pinzas y mi rotación
la hecatombe
zafaré,
y en burbujas de nueva vida
danzaremos
Sí!
Firmado y rubricado
Madre Tierra.


 

 

Un mar infinito de Teté Cabrera

Sobre el lecho marino se acomoda sutilmente una red fantasma. La tortuga boba interrumpe su viaje, una tela de araña la espera. Ella se acerca curiosa a la insospechada trampa.

Amanece, sobre las rocas unos pescadores varan su barca. No ha sido buena la faena, un golpe de mar soltó el aparejo, vuelven con las manos vacías, la pesca cayó al fondo del océano.

Sobre sus espaldas brilla el sol del mediodía, tendidos sobre la arena, un grupo de chicos celebran su primer día de playa. Por sus gargantas corre un líquido dorado que les calma la sed y relaja el alma.

El sol ya se ha ido, el mar rompe contra las rocas, la resaca deja entrever la arena mojada. Es hora de regresar, en fila india desandan el camino que les lleva a sus casas, dejando atrás sus desechos: aros de plástico, latas de cerveza y colillas de cigarro que juegan indolentes con las olas, hasta que el mar se los traga.

Anochece, grande es el piélago, tres veces mayor que la tierra, todo lo abarca.

Sobre el agua reina la calma, parece una sábana obscura recién planchada.

Nadie sospecha que bajo su manto la muerte aguarda. La tortuga boba no entiende por qué no puede mover sus patas.

 

 


 

 

Aquel mar…. de Maite Lacave

 

Mi mar,

el de siempre,

ya no es aquel mar

donde yo te abrazaba,

donde tú me besabas.

¿Recuerdas?

Aquel mar azul,

transparente,

donde se reflejaba

mi sonrisa y la tuya,

mientras los peces azules

se paseaban

entre tus piernas

y las mías,

y las algas alfombraban

nuestros pasos felices.

¡Volvamos a la playa,

ahora, amor!

Ahora y no mañana,

antes de que el plástico,

amor, termine con la vida.

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