Publicidad
Publicidad

Los dos cangrejos. Una fábula de Esopo

Un cangrejo tenía un hijo que andaba de costado, con las piernas torcidas.

Su padre, que lo amaba más que a nada en este mundo, hacía lo imposible porque su hijo corrigiese ese defecto, diciéndole:

—¡No roces tu cuerpo contra las rocas! ¿No sería mejor que echaras el cuerpo hacia delante?

—Padre mío —respondió el hijo—, yo no hago sino lo que veo. Si tu andas de la misma manera ¿cómo quieres que yo me corrija?

Y, sin más miramientos, le continuó objetando:

—Tú debiste corregirte primero, para yo seguir tu ejemplo. Si quieres que camine derecho, hazlo tú antes, para que pueda mirarte e imitarte luego.

Moraleja. No vale criticar ó fijarnos en los defectos de otras personas, cuando nosotros no vemos y corregimos nuestros propios defectos.

 

Esopo[mp_block_12 post_tag_slug=»Relato» post_sort=»rand» post_limit=»3″]

Si ves un error o quieres añadir alguna frase a este texto, envíanos un correo a forocanteras@gmail.com y lo valoraremos

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Nuestros patrocinadores
Suscríbete a nuestro Boletín

Únete a nosotros y recibe nuestros contenidos playeros en tu correo electrónico

¡Prometemos que nunca te enviaremos spam! Echa un vistazo a nuestra política de privacidad

Comparte
error: Contenido protegido con derechos de autor©