En el último tercio del siglo XIX, Guanarteme era todavía un inmenso arenal prácticamente deshabitado.
El 30 de abril de 1913, desde los llanos de Guanarteme despegó el Bleriot XI pilotado por Leoncio Garnier, el primer aeroplano que surcó el cielo de Gran Canaria.
Durante la década de 1920 se produjo la gran explosión demográfica del barrio, con el asentamiento de familias de clase media y trabajadora, muchas de ellas vinculadas laboralmente al Puerto de La Luz.
En octubre de 1928, el general Primo de Rivera inauguró la Compañía Insular Colonial de Electricidad y Riegos (CICER), cuya central permaneció en funcionamiento hasta la década de 1990.
La playa que hoy conocemos como La Cícer fue conocida durante muchos años como playa de Tamaraceite o playa de Guanarteme.
Entre las décadas de 1940 y 1950, Guanarteme se consolidó como un importante enclave industrial con la instalación de empresas como la Fosforera, Jabonera Canaria, Rumbo o Tirma.
Hasta 1937, el barrio perteneció al municipio de San Lorenzo, Tamaraceite y Tenoya, que ese año fue anexionado por Las Palmas de Gran Canaria.
Entre las décadas de 1960 y 1970 se construyeron Los Muellitos, una infraestructura destinada a captar agua de mar para la refrigeración de las turbinas de la central eléctrica de la CICER.
El Auditorio Alfredo Kraus, uno de los grandes iconos culturales de Las Palmas de Gran Canaria, fue diseñado por Óscar Tusquets y construido entre 1993 y 1997.
A finales del siglo XX se remodeló el paseo de Las Canteras en el tramo comprendido entre los antiguos terrenos de la fábrica de la CICER y el Auditorio Alfredo Kraus.
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