“Cuando dos caminos se separan… toma aquel que se dirija a la playa”. Hannah McKinnon

Buen tiempo, día de playa

La Travesía a nado de Navidad según Vicente García

De nuevo la Playa de las Canteras ha servido de marco para celebrar la tradicional Travesía de Navidad. Esta vez ha sido organizada por el recién creado Club de Natación Altaha/ mi playa de las canteras.com, bajo el patrocinio del Excmo .Ayuntamiento de las Palmas de Gran Canaria. Asimismo hemos de destacar la valiosa colaboración del Real Club Victoria que ha facilitado, por mediación del Comodoro Machín, una excelente infraestructura- instalaciones, cobertura marítima, etc., para llevar a buen término el evento. Una vez dicho esto- nobleza obliga- pasemos al relato. Se puede intentar describir el ambiente, pero es un sentimiento más que un relato lo que puede reflejar esta clase de actividad. Hay que estar allí y, si es posible, vivirlo. De todas formas lo intentaré. Desde primeras horas de la mañana del sábado 23, miembros de la directiva del Club de Natación Altaha, nos dirigimos al Club de Vela del Real Club Victoria para organizar la parte técnica de la Travesía; comprobación de inscritos, entrega de gorros de control etc. Una vez terminado este burocrático, pero necesario trámite, nos hicimos la obligada foto de los nadadores con el árbol de Navidad de fondo para a continuación dirigirnos en una correcta y bien desorganizada procesión hasta el punto de salida, al pié del Muro Marrero. A todas éstas serían las 12.30 horas más o menos. El día no estaba tan bueno como hubiéramos deseado, las nubes ocultaban el sol pero no hacía frío. En fin, pienso yo, los que tenemos que estar buenos somos nosotros. ¿ O no?. La festiva comitiva estaba compuesta por gente con gran variedad en el tiempo de nacidos. Unos iban solos, quizás pensando si el agua no estaría demasiado fría, otros en grupo alegando y salpicando a sus colegas con olas que rompían en la orilla, los más, personas con cierta madurez-puretillas- en reposada conversa y finalmente los que son, como suele decirse, el alma del equipo: esas personas de “ cierta edad “ que, como yo siempre me digo a mi mismo, no somos viejos, sino que tenemos mucha juventud acumulada. En este tipo de actos las diferencias de edades se diluyen, solo hay- se percibe- un hilo conductor que nos une a todos en el evento. Desde la entrega del gorro, el paseíllo por la orilla de la marea, señal de salida, la travesía, entrega de trofeos hasta llegar al condumio de- en esta ocasión- la paella, que fue acompañada por vigorizantes bebidas facilitadas por Embotelladora Canaria y energéticas ambrosías Tirma. El pitido de salida fue soplado sobre las 13.00 horas. Primero se lanzaron al agua las 70 jovencísimas promesas del Club Natación Metropole atento, como siempre, a la trayectoria natatoria de nuestra cantera. Esta interesante aportación a la Travesía fue supervisada y controlada por los siguientes entrenadores del citado Club: Rodolfo Martín, Alberto Jorge, Pino Sánchez y Juan Sánchez. Voy a dar una breve pincelada del recorrido.¡ Ah!, casi se me pasa. A la izquierda, a unos 400 metros, estaba la Peña la Vieja que nos miraba con el rabillo del ojo y parecía decir¿ Y yo, que ?. Tranquila mujer, ésta no es la tuya. Bien, a nadar se ha dicho. Como dije antes, los niños primero. La salida, en bulliciosa algarabía, gritos, silbidos, en medio de un brillante y saltarín ” espumerío “ se hizo con el debido desorden que requieren estas ocasiones. Se trazó una raya en la arena y al pitido de ¡ Ya ¡, si no te quitas delante lo menos que te puede pasar, tirando por lo bajo, es que te rompan dos o tres costillas. Así que, paso a la juventud. La bulla que se armó al entrar en el mar, tanto por los niños como por los mayores, fue tan grande que hasta las olas retrocedieron temerosas ante la escandalera de los 204 participantes y 408 pisotones. Comenzamos la singladura, cada uno a su aire dejando detrás los siguientes referentes de la Playa Grande: El Peñón, Peña de los Perros, Peña de las Pulgas, Peña del Pico, Peña del Pastel…desde la Avenida nos contemplaban con cara complacida el Muro Marrero, House Ming, el Balneario, el Viera, el Club P.A.L.A., Bar las Cuevas, Comandancia de Marina, Hospitalillo San José, Hotel Playa, Bar Jandilla, Hospital Inglés, Bar Toledo, El Marítimo, Real Club Victoria, Costa Bella, Cine Millares…me parece que me he despistado un poco, pero ustedes ya me entienden… para mi entender yo creo que pensaban, ahí van los de siempre sembrando ilusiones y entregando el testigo a esa “jurria“ de jóvenes promesas. Mientras nadaba iba cavilando- al aire que yo voy puedo escribir hasta un diccionario-que había sido una excelente idea traer a estos niños a nadar en la Playa, en esta naturaleza viva, que habría que inventar nuevas palabras que reflejen con justicia la belleza de sus fondos marinos.¿ Le habrá explicado alguien a estos tritones que estaban nadando sobre mares y olas que un día fueron cuna de excelentes nadadores? ¿Le habrá explicado alguien la gran importancia de la Playa de las Canteras y de Quique Martínez para la natación canaria?. Lo más seguro es que si. Estaría bueno que no. Bien, cerca del final tuvimos que sortear una docena de barquillos con sus potalas, hasta llegar a la meta. Los primeros en llegar fueron, como siempre, los ejemplares menos mayores que, con su preparación física y descarada juventud hicieron el recorrido en un 2×3. Allá ellos.

Reflexión.- Me pregunto que pasaría por la cabeza de estos jóvenes, futuros campeones de nuestra natación, cuando contemplaban, en vez de la recta raya canela del fondo de la piscina, el siguiente panorámico paisaje que no sabía estarse quieto: filamentos en movimiento, parecidos a verdes praderas, que crecían entre la Barra y la orilla en el fondo según se mira para abajo, mariscos con caprichosas y artísticas formas, arenosas ondulaciones como dunas, piedras multicolores con la seba pegada…diversos ejemplares de la fauna marina; fulas, gueldes, panchonas, lebranchos, cangrejos, jacas peludas, pulpos, cabosos, erizos cacheros canelos y negros, alguna santorra… un increíble y colorido mundo sumergido al alcance de sus ojos… me apuesto lo que quieras que más tarde o más temprano volverán.

Epílogo.- Tener una playa como la nuestra y no aprovechar las ofertas que nos hace es, creo, imperdonable. Ahora bien, debemos tener bien clarito, que de acuerdo con el respeto con que la tratemos, así será su oferta futura. Hasta más ver.

Diciembre de 2006

Vicente García.

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