“En el mar no hay pasado, presente o futuro, sólo paz”. Jacques Cousteau

Calor. Calma. Algo calimoso

“Apagón” ( Poesía)

La luz de la Avenida se ha esfumado

y algunos paseantes encienden sus mecheros

en ciertas zonas conflictivas en obra; otros

encienden cigarrillos.

Se oyen batir las olas, negras.

El nuberío, gris sucio, refracta;

y el cielo, azulado negror,

se desentiende de la Avenida en sombras.

No te vayas, rondan los negros, los moros,

los chorizos del patio. Mira hacia el Norte,

en mitad de la lomas rumbo a Gáldar,

¿ves el largo caserío trazar un refulgente

rayón en la negrura,

como cinto lentejuelado,

como estrellitas agolpadas? ¿ ves?

No te vayas.

Yo recuerdo una noche jugar con mariposas

vivas, y la voz de mi madre: “ Niño, déjalas,

te vas a quedar ciego. “

Yo seguía jugando sin oírla,

y al rato, inopinadamente, un apagón;

la casa quedo a oscuras y yo loco: ¡ No veo ¡,

desconsolado, angustioso.

No volví a torturar las mariposas.

Quédate.

Una vez, unos primos bajáronme a un aljibe

para limpiarlos a fondo pues llegaban las lluvias,

y alzado que hubieron el último cubo de hojas

e insectos ahogados,

taparon el aljibe conmigo dentro, en broma,

y de nuevo pensé que moría.

No me dejes.

¿ Sabes la canción de María Matamala,

que mató a su marido Araél,

lo hizo trocitos

y lo puso a vender ?

Si no quieres he olvidado la letra.

Si la escuchas, me la sé de memoria.

Y si te quedas te cuento cómo

la Poesía da un brinco

cuando nos ilumina de repente

la línea de oro que da pie al oficio.

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