“Cuando dos caminos se separan… toma aquel que se dirija a la playa”. Hannah McKinnon

Miércoles de playa

Las lecciones de Pacuco Bello sobre la playa de Las Canteras VI. De marea vacía a marea llena

Las mareas.

“¡Se ha ido el mar!” exclamó el pequeño llorando cuando vio por primera vez el mar a lo lejos, en la playa. Julio Cesar, en sus comentarios sobre la Guerra de las Galias no señala el mismo asombro, en sus soldados ante el fenómeno de las mareas: ¡Había agua; seis horas más tarde ya no hay, y seis horas mas tarde aun, vuelve el agua!

Las mareas son producidas por la alteración de la luna y el sol sobre las aguas de los océanos. En ellas mismas, estas atracciones son muy débiles; también en los grandes lagos y en los mares cerrados como el Mediterráneo, el Báltico o el Mar Negro, las mareas son insignificantes (algunos centímetros de diferencia entre la alta y la bajamar).

En los océanos, la “onda de marea” se convierte en una “onda mantenida” mucho mas grande. Normalmente, como en nuestras costas del océano Atlántico, las mareas alcanzan de 4 a 6 metros. Pero si la costa forma un embudo, esta onda puede ser enorme: en la bahía del Mont – Saint – Michel, se registran mareas que se cuentan entre las mayores del mundo y que alcanzan los 16 metros entre los niveles máximo y mínimo del agua.

Mientras la marea baja, un barco corre el peligro de encallar. Subiendo la marea, un pescador a pie debe tener cuidado de no dejarse sorprender sobre una roca aislada, a la que rápidamente rodeara el agua.

La marea no sube o baja regularmente durante seis horas, sino que sigue una regla que es absolutamente necesario conocer y que es fácil de recordar: es la “regla de los doceavos”.

En la primera hora de subida (o de bajada) el nivel sube (o baja) un doceavo (luego, 50 cm. para una marea de 6 metros).

En la segunda hora, dos doceavos.

En la tercera hora, tres doceavos (es decir en una sola hora un cuarto de la altura de la marea).

Luego el fenómeno se invierte:

En la cuarta hora, de nuevo tres doceavos.

En la quinta hora, dos doceavos.

En la sexta hora, solo un doceavo.

Vemos pues que la marea sube (o baja) seis doceavos, es decir la mitad, durante la tercera y la cuarta hora. Debemos ser extremadamente prudentes sobre todo durante estas horas. Cuando el mar esta alto o bajo, permanece casi inmóvil durante dos horas.

La altura de las mareas varía según las fases de la luna. Justo después del primer y del último cuarto, la altura es pequeña: son las mareas de “aguamuerta” o mareas muertas. Justo después de la luna llena y de la luna nueva, o sea aproximadamente cada catorce días se producen las mareas de “agua viva” o mareas altas. Los anuarios de las mareas detallas las alturas máximas y mínimas para cada día del año y para cada costa. Sin embargo hay que considerar algunos factores que hacen variar estos valores: si sopla fuerte viento de alta mar y si el barómetro baja, el mar sube mas de lo previsto (¡atención a las embarcaciones varadas en la orilla!); si el viento sopla de tierra hacia alta mar y el barómetro sube, las aguas se retiran aún mas dejando al descubierto rocas y bancos de arena que raramente pueden verse, con gran alegría por parte de los pescadores.

Gracias a los anuarios de las mareas, conocemos las horas de alta y bajamar para cada día del año y para cada región. Pero no hay que olvidar nunca que estos anuarios, destinados a los marinos, se rigen por la hora solar de Greenwich, cerca de Londres, elemento de comparación internacional que ya no se utiliza en Europa Occidental; hay pues que añadir una hora a la indicada; si el anuario dice las diez habrá que entender que son las once. Además, la hora de la pleamar varía según las costas.

Paco Bello

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