“Cuando dos caminos se separan… toma aquel que se dirija a la playa”. Hannah McKinnon

Domingo de ambiente primaveral: intervalos nubosos

Días de fútbol del escultor Luis Montull.

Días de fútbol del escultor Luis Montull: “Recuerdo que el campo donde se jugaban los campeonatos regionales estaba en el Puerto, porque antes Las Palmas era Las Palmas y el Puerto era el Puerto.”

– Luis, tú estudiaste en el Viera, ¿recuerdas qué deportes practicaban los alumnos del colegio?, ¿jugaban ustedes al fútbol?

– Hombre, en esa época, los deportes no te creas que se hacían mucho en los colegios, pero, por lo menos, en el Viera se hacía gimnasia. Luego sí que participábamos muchas veces en campeonatos de fútbol. En el Ceu, los equipos de los colegios hacían como una especie de campeonato todos los años, y, entonces sí, yo llegué a jugar muchas veces de delantero, de portero, de todo, en aquella época. Y lo celebraban en el campo de La Casa del Niño, que estaba en la parte de San Cristóbal. Lo llamaban La Casa del Niño porque era la casa donde se recogían los pequeños y demás. Allí jugábamos al fútbol. Pero yo… futbolista, futbolista, no… francamente, no. Sí, llegué a jugar hasta en el estadio de Las Palmas, pero era en equipos así, de tercera, cosas de ésas, en equipos de barrios. Lo que pasa es que tuve una caída y me rompí la clavícula y entonces mi madre dice: “eh, eh, eh, eh… ya no, ya no, ya tú no juegas más al fútbol”. Y claro, tampoco era lo mío… (ríe) Ya te digo, porque ya me dedicaba a otras cosas. Y entonces, lo dejé. Ahora, mi padre sí que era muy forofo del fútbol. Era muy bonito. A mi padre le gustaba mucho ir al fútbol y me llevaba con él. Si quieres, te puedo explicar también esa faceta…

– Sí, claro, cuéntame…

– Mi padre sí llegó a jugar en un equipo que se llamaba el Equis, que estaba asociado con el Marino, porque en aquella época había 4 ó 5 equipos que eran como de primera regional, eran muy buenos equipos. El campo donde se jugaban los campeonatos regionales estaba en el puerto, porque antes Las Palmas era Las Palmas y el Puerto era el Puerto. Sólo estaban unidos por León y Castillo, porque, incluso, todas las casas de Tomás Morales, todo eso, eran fincas de plataneras, ¿sabes? Después estaban Los Arenales, donde está hoy la Plaza de la Victoria y toda esa parte de El Corte Inglés. Todo eso era como decir Maspalomas.

– Habría poco tráfico entonces, ¿no?

– Yo recuerdo que había muy pocos coches, había nada más dos o tres señores que tenían coche. De la gente que tenía… recuerdo que había un coche que… je, je, je… que se dedicaba a ir a la plaza, le decían el coche de Molina, no sé… a lo mejor no has oído nombrar eso… (ríe) Era un señor que se dedicaba a transportes, de la plaza y demás, y entonces, él siempre el coche lo tenía todo lleno, amarrao con verguilla, verguilla es alambre, tú sabes… (ríe)

– Sí, sí.

– Se le decía el coche de Molina, el coche de Molina. Molina… eso era de lo más célebre, igual que era como personaje Andrés, el Ratón. Luego había otro que le decían Seisdedos… y otro que le decían Alejito, Alejito, je, je, je… y cosas así, tipos muy característicos. Andrés, el Ratón, era uno que iba siempre lleno de medallas y descalzo. Y por eso yo digo algunas veces, perdona que mezcle esto, perdona… porque cuando yo hice la escultura de La Plaza de la Victoria, me decían a mí que no había esos tipos aquí en Canarias… y yo, precisamente, eh… había hecho eso, perdona que aproveche la ocasión… (ríe) Me encargaron eso y tú ves que está dedicado a las actividades primitivas canarias, a la cosa primitiva canaria… Entonces, yo, basado en esa serie de personajes, hice eso, porque el Alejito ese y Andrés, el Ratón, estaban siempre descalzos por las playas, igual que la gente de San Cristóbal, los chacalotes, que les decían. Eran marineros, esos se encendían un fósforo… yo los he visto encender un fósforo en la planta del pie… (reímos) porque yo iba mucho a un sitio en San Cristóbal que le llamaban La Puntilla, íbamos mucho a bañarnos, y yo observaba todos esos aspectos de esa gente que eran pescadores.

– Bien, y después de esta aclaración, sígueme contando cómo ibas con tu padre los domingos al fútbol de Las Palmas al Puerto…

– Entonces, Los Arenales eran dunas, todo dunas, solamente había una carretera que iba hacia Guanarteme y León y Castillo y la parte de Las Canteras que, entonces, se unía con La Isleta. Y, en la parte cerca del muelle, un poco más allá de donde está el Castillo de la Luz, allí era donde se jugaba… el estadio de Pepe Gonçalvez, que le llamaban. Allí jugaban los equipos de primera, de aquí regional, que eran el Victoria, el Marino, el Gran Canaria, el Atlétic… Eran cinco o seis.

– ¿Y qué recuerdo tienes de los jugadores de aquellos años?

– Había jugadores muy buenos entonces, cuando la cosa del fútbol canario tenía mucha preponderancia y salieron muchos futbolistas. Bueno, recuerdo que aquí, una vez que vino un equipo de Bogotá, un millonario, cuando venía Alfredo di Stefano, el único equipo de España que le ganó fue la selección canaria. Porque, claro, había unos jugadores… Todos jugaban en el Madrid, en el Atlético de Madrid. Aquí jugó Molovny y de aquí salieron muy buenos futbolistas. Recuerdo la época del Estadio Pepe Gonçalvez que era muy, muy gracioso, porque mi padre era tan forofo del fútbol que incluso llegué a ir en un tren que le llamaban La Pepa. Íbamos en La Pepa allá al fútbol, y, una vez, no sé por qué causa, no funcionó La Pepa, ¡y me llevó hasta en un carro! En un carro de esos con un mulo, ¡con un mulo a ver el fútbol! Había muy buenos equipos… y muy buena afición.

– En Las Palmas es increíble la pasión que se tiene por fútbol, ¿verdad?

– Sí, aquí siempre ha habido muy buena afición. Ya te digo, equipos y jugadores muy buenos salieron canarios, porque yo recuerdo en esta época a Castulo, Sinforiano, el Coronas, Miranda, Pacuco Penichet, Pacuco Jorge… toda esa gente del Victoria. En aquella época, eran lo mismo que ahora se oye del Madrid y del Barcelona, por ejemplo, entonces los principales eran el Victoria y el Marino. Después, el Marino tenía… que si Bartolo, que si Cristóbal… tenía gente muy buena. Allí fue donde jugó por primera vez Molovny, que Molovny que era de Tenerife, y yo lo vi jugar. Tenía 16 años, una cosa así, cuando vino aquí a jugar al Marino; luego, ya después, se lo llevó el Madrid. Ése era un jugador extraordinario. Hoy cuando hablan de jugadores de estos que… (ríe) que hay ahora… pues… francamente, no sé si serán tan buenos como los de antes, de todos esos que cuestan ahora muchos millones, ¿sabes? Pero estos eran buenísimos. Claro, debían de ser diferentes técnicas de fútbol y cosas de ésas ¿no? Pero sí, siempre aquí, en Canarias, ha habido muy buena afición.

(Extracto de la entrevista realizada dentro del proyecto “Mediterranean Voices” cofinanciado por la UE)

Teresa Iturriaga Osa

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