“Hombre libre, siempre querrás al mar”. Charles Baudelaire

Desde que el Mundo es Mundo por Juan Boza Chirino

Desde que el Mundo es Mundo, la erosión de la Tierra ha sido una constante habitual en su ciclo de rotación y traslación. El aire, el fuego, el agua y las diferentes especies del reino animal y vegetal, que en ella habitan no han dejado de transformar el planeta azul.

Esta trasformación ha sido una erosión constante, una veces para bien otras para mal. Han habido ocasiones con efectos desastrosos y otras menos agresivas. Fenómenos naturales que han podido absorber efectos positivos generados por otra acción de efecto natural, el aire, el fuego y el agua. También han sido ese gran contingente de seres vivos el animal o vegetal.

La Tierra ha tenido la gran suerte que en ella se desarrollara una especie después de muchísimo tiempo, muchísimos días y muchísimas noches, un animal con un órgano a diferencia del resto de especies, capaz de estimular acciones dirigidas, para la obtención de una sensación. En un principio solo acciones del saber hacer: amar, comer, dormir, comparar, luchar. Poco a poco las diferentes acciones les dio referencia de cómo actuar y ese órgano que llamamos “CEREBRO” se fue llenando de sensaciones.

Han pasado muchísimos días y muchísimas noches y fijémonos que aún para comernos una nuez, hay que darle un golpe en la cáscara. Esto es un efecto producido por aquella sensación observada y reservada por uno de aquellos antepasados de hace muchísimos días y muchísimas noches. No cabe duda, fue algo bueno y también tuvo la mala experiencia de lo mal que sabe cuando no está en su punto para comerla.

Pero se fue descubriendo y experimentando tantas sensaciones, en diferentes puntos del planeta azul, que un solo individuo ya no era capaz de que su órgano respondiera. Además el tiempo de existencia de cada animal aventajado no era lo suficiente amplia para tener ese privilegio de almacenar tantos conocimientos.

Me pregunto ¿Han de coexistir para siempre aquellas sensaciones que consiguen un efecto agradable según su respuesta a muchísimos días y muchísimas noches, con otras que producen un efecto de repugnancia en muchísimos días y muchísimas noches?. Desde luego así es. Y no habrá quien lo cambie.

La erosión para bien o para mal en el planeta azul continuará. Pero está visto que ese órgano “CEREBRO” que tanto se ha desarrollado en el poder de las sensaciones esta siendo más perturbador que la erosión, del aire, el fuego y el agua.

Una erosión nueva del ecosistema, ya aparece en la orilla de la playa de Las Canteras. Se trata de individuos con el órgano de sensaciones más desarrollado “CEREBRO” insistiendo en modificarle su forma de vida de ciertos animales de nuestro mar. Cambiándoles su alimentación.

¡Pobres animalitos¡ Están recibiendo sensaciones equivocadas después de tantísimos días y tantísimas noches alimentándose con lo que la naturaleza le ofreció. Pero resulta que ahí está ese órgano de sensaciones desarrollado,”CEREBRO“, que no ha querido o no quiere, detectar una sensación negativa, al no reconocer que esa acción está cambiando la forma de vida de un animal de escala inferior. Esta erosionando la vida misma de esos animales. Es un abuso a la inferioridad de poder, hacia esos seres por la INTELIGENCIA.

Dejémosles tranquilos y que se desarrollen por si mismos, para que cumplan el fin, para los que han surgido en el planeta azul.

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