Urbanismo y Arquitectura de la playa de Las Canteras

La playa de Las Canteras es un entorno privilegiado en el que confluye un espacio natural especial y un entorno urbano, siendo el resultado de una construcción que a lo largo de los años ha ido respondiendo al marco natural al que se enfrenta.

La ciudad en un momento determinado de su historia, se acercó a la playa. El trazado de las calles correspondió al plan de Laureano Arroyo de 1900. En él se define ya lo que sería el futuro paseo, dotado desde el principio de una unidad excepcional.

El paseo a modo de frontera lineal actúa de contención del paisaje natural por un lado y del espacio edificado al otro, en el que se producen fisuras, relaciones, permeabilidades. Sobre esta franja se generan sectores urbanos que perteneciendo a la ciudad, están claramente influenciados por el ambiente playero.

EVOLUCIÓN HISTORICA

La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria evolucionó a partir del núcleo fundacional de Vegueta, junto al Guiniguada y en dirección al polo económico de desarrollo que supuso el Puerto de la Luz a partir de la segunda mitad del siglo XIX. La playa de Las Canteras en esta dinámica de la ciudad general, jugó un papel secundario que no fue determinante en la evolución de la forma de la ciudad en un primer momento. Las edificaciones que se fueron construyendo siempre fueron de carácter marginal, solamente la zona comprendida entre La Puntilla y la Playa Chica, y gracias a la visión del planificador Laureano Arroyo Velasco en 1898, gozó de un desarrollo urbano ordenado en lo que respecta a la coherencia de esta parte de la ciudad con el resto. En esta época y en esta zona, las edificaciones eran las primeras que se construyeron, con un carácter vacacional. Eran viviendas, de las cuales existen contados casos en la actualidad, de familias pudientes, edificios de una o varias plantas con superficies grandes, zonas para el servicio etc. Debido a la planificación de Arroyo podemos comprobar, a la vista del plano de Fernando Navarro de 1910, como entre ambas fechas se edificó prácticamente la totalidad del área indicada, debemos de destacar que esta edificación en el transcurso de doce años 1898-1910, supuso un cierto boom constructivo, fruto, claro está, del auge económico que comenzaba a tener la ciudad. No se conocen datos de edificaciones de carácter turístico, ya que el turismo no tenía la dinámica que después cogió, y ya se había definido una parte de la ciudad como receptora de turistas, Ciudad Jardín, donde se encontraban los hoteles más importantes de la ciudad.

Laureano Arrollo fue quien primero trazó los planos de la futura ciudad, pensó sin duda en el ensanche de Barcelona, de Ildefonso Cerdá de 1859, una cuidad en damero, una ciudad donde la vía de comunicación se convertía en elemento organizador del planeamiento racionalizado, dejando las edificaciones en manzanas definidas por el trazado de estas vías. Arroyo, planificó el ensanche de la Ciudad Portuaria definiendo un eje fundamental, columna vertebral de nuestra ciudad, la carretera al puerto, unas vías principales, que partían de espacios urbanos cualificados definidos en torno a hitos urbanísticos importantes, como es el caso de la Calle Franchy Roca, el eje Parque Santa Catalina, Ripoche, hasta la Playa, o el eje Castillo de la Luz Hacia el interior de la Isleta, y unas calles de segunda importancia que definen la trama urbana. También intercalaba parques en parcelas regulares en el interior de dicha trama, o dejaba espacios sin edificar en el encuentro de las diferentes direcciones que iba tomando el planeamiento.

Desgraciadamente, la sociedad de la época, tal como ocurre hoy día, poco concienciada con el bien común y pendiente de sus intereses personales, fue degradando esos espacios reservados por el plan de Arroyo como estructurantes de la ciudad. Podemos apreciar ya en el plano de Fernando Navarro 1911, como se construye en el eje de la actual calle Ripoche, cerrando este a la costa del Paseo de Las Canteras, como no se realiza la plaza proyectada en la cabecera de la calle Franchy Roca, como se edifican los Almacenes Elder y Miller delante del Parque Santa Catalina, cerrando las vistas de aquí al muelle del mismo nombre, frustrando la idea inicial de conformar una plaza a imagen de la Plaza del Comercio de Lisboa, abierta a las vistas del muelle y del mar, como se edifica sin respetar el trazado del encuentro de la calle Franchy Roca con el mar, como no se respeta el eje que partiendo del castillo de la luz se interna en la Isleta etc., etc. De esta manera se difumina la estructura fundamental de la trama de Arroyo, que desde un primer momento empezó a no ser respetada.

Si esto ocurría en la ciudad planificada, en la periferia de esta planificación, la indisciplina urbana era aún mayor, se puede apreciar en planos de la época, la gran cantidad de edificaciones populares, tipo risco, que se construyen en la zona alta de la isleta no planificada.

En el resto de la playa las edificaciones eran todavía escasas y aisladas.

La zona de la playa que va de la Playa chica, hasta Punta Brava, se desarrolla sin planeamiento especifico. A lo largo de la carretera que va a Tamaraceite, hoy Fernando Guanarteme, empiezan a surgir construcciones, de las que no se tiene documentación en ninguno de los planes de desarrollo de la ciudad.

El Plan de Miguel Martín del año treinta asume las edificaciones existentes en Las Canteras y posteriormente realiza dibujos para la ordenación definitiva del sector de la Calle Sagasta, haciendo nuevos planteamientos, hasta la calle Luis Morote. Afortunadamente la propuesta de Secundino Zuazo de los años cuarenta no se llevó a cabo.

La construcción de la CICER “Compañía Insular Colonial Electricidad y Riegos, S.A.” en 1928, supuso para la playa un claro freno a su urbanización y utilización para el ocio, pasando a ser zona industrial y por lo tanto influir negativamente en el desarrollo de la ciudad. Esto justifica, por un lado que en esta zona de la ciudad se edificara antes los alrededores de la carretera a Tamaraceite, como puede observarse en el plano de estado actual de la ciudad de 1940 de Zuazo, y que junto a esta fábrica se situaran otras dedicadas sobre todo a la industria harinera y de conservación de pescado, junto a las que se desarrolló un importante núcleo de viviendas, siempre de espaldas a la costa.

No se planificó la zona de Guanarteme porque perteneció al municipio de San Lorenzo. Con anterioridad a 1940 se trazan las calles del barrio de Guanarteme, considerando la prolongación de la carretera a Tamaraceite como eje vertebrador de la nueva trama. Se parcela en pequeños trozos de terreno, sin duda para edificaciones modestas de carácter popular. Debemos de insistir que la línea de costa en esta época nunca fue un lugar de interés.

En esta situación se alcanzan los años sesenta y comienza el desarrollo turístico de la ciudad. En el año 62 se redacta el Plan General y comienza una etapa decisiva en la disposición de la actual forma que hoy tiene la ciudad. Es el momento del desarrollismo, de elevar las densidades de la zonificación sin planificación y de los edificios singulares.

Sin duda, aquel fue el momento de reestructurar la zona costera comprendida entre la calle Franchy Roca y la fábrica de la CICER, pero los intereses particulares se sobrepusieron a los generales. La etapa política por la que se pasaba en aquellos años, así como los años de prosperidad económica, no permitían las pocas voces críticas que pudieron alzarse ante tal desasosiego.

En las zonas consolidadas, se empezó a sustituir la edificación en parcelas pequeñas y de una o dos plantas, por edificios de hasta ocho plantas. Surgieron edificaciones turísticas, hoteles y edificios de apartamentos, sin considerar que el espacio urbano de la ciudad turística exigía una mejora del espacio urbano residencial.

A partir de los años sesenta aparece el turismo de masas. En 1962 se redacta un nuevo plan urbanístico. Debido al auge de la ciudad, este nuevo plan aumenta de forma desproporcionada el volumen edificable. Las edificaciones turísticas sustituyen poco a poco a las viejas casas de veraneo. Con la construcción del hotel Gran Canaria, que deja en sombra parte de la Playa Chica, se define una nueva ordenanza municipal que evite el problema. Aparecen así los edificios escalonados. Es la época del Pop, de las suecas, de las discotecas etc. … Con la urbanización del sur y la crisis del petróleo del 72, debido sin duda al deterioro urbano por el exceso de densidad urbana, la falta de accesibilidad ( aún no se habían construido los tramos 6º y 7º de la autovía) y el deterioro del paseo peatonal, se entra en una crisis que toca fondo al principio de los ochenta. Con la mejora de las condiciones económicas, de la accesibilidad, y la posterior entrada en la comunidad europea, con lo que ello significó en financiación de la renovación del entorno urbano, plan de peatonalización de las calles del puerto, arreglo del Parque Santa Catalina y reforma integra del paseo, empieza una nueva etapa de auge y de estabilidad de la zona en la que ahora nos encontramos.

 LOS EDIFICIOS

El estudio tipológico de las edificaciones de la playa de Las Canteras, lo hemos dividido en tres apartados distintos: las edificaciones antiguas, hasta los años veinte, la mayoría protegidas; las edificaciones aterrazadas, posteriores al 1962 hasta la actualidad; y el resto.

Hemos considerado edificaciones antiguas las vinculadas al ensanche de Laureano Arroyo, construidas entre 1898 y 1911 incluso posteriores, y que se han conservado hasta nuestras fechas. Formalmente se trata de composiciones que aunque modernas desde la visión general de la historia, que partiría de la revolución industrial, no pertenecen al movimiento moderno propiamente dicho, que parte de las experiencias de la escuela Bauhaus alemana de 1919.

Los edificios analizados son los que aún siguen en pié a pesar de la importante renovación urbana, son básicamente edificios protegidos y la mayor de las veces vinculados actualmente a equipamientos.

Se trata de edificios que han tenido elementos que los caracterizan como relacionados con el ocio y el disfrute playero, tanto a nivel de pequeño detalle ornamental como a nivel volumétrico en lo que respecta a los espacios de relación entre el interior y el exterior, balconadas, pérgolas, miradores, torreones, etc.

Lamentablemente, con el paso del tiempo y las obras de saneamiento, se han ido sellando, cerrando, perdiendo gran cantidad de particularidades, riquezas propias de la forma de proyectar y construir en esta parte de la ciudad

HOSPITAL DE SAN JOSE: La casa asilo de San José, proyectada de una planta por Laureano Arroyo en 1896 se reforma por Rafael Masanet en los años veinte, añadiéndole planta superior, con galería corrida, muy propia de un edificio de carácter sanitario. Se trata de un edificio ecléctico. La cubierta de madera, el remarque de los arcos de planta baja, los elementos de remate de las esquinas y el elemento central; Es un edificio que busca ser exento en su composición aunque esté integrado en una manzana.

LA CASA DE LAS CUEVAS: Curiosa realización de juventud de Miguel Martín siguiendo directrices compositivas centroeuropeas, de la que destaca la disposición de la estructura perpendicular a la fachada lo que acentúa los vínculos con el exterior, la cubierta abuhardillada a tres aguas y los balcones, dotan la composición de cierto valor compositivo.

COMANDANCIA DE MARINA: Edifico proyectado por Fernando Navarro en 1911 se compone de tres plantas, baja, principal abalconada y tercera añadido posterior en sustitución de una pérgola de madera, que ha difuminado la composición original que dispone dos torres en sus esquinas.

LUIS MOROTE 56 (Antiguo restaurante Chino)

Proyectado por Laureano Arrollo 1902. Único edificio exento del paseo, que mantiene una única planta original, donde de nuevo aparecen los torreones remarcando un espacio aterrazado y apergolado que posteriormente ha sido cerrado. Las ventanas terminadas en arcos de medio punto, son posteriores al proyecto, dan carácter desenfadado a la composición. Actualmente se encuentra en un estado lamentable y de total abandono.

CONJUNTO DE PLAYA CHICA

Compuesto por la construcción del Muro Marrero y las casas del entorno de las calles Sargento Llagas y Bernardo de la Torre. Se trata de edificaciones de dos plantas con grandes aperturas en la planta alta, donde destacaban las transparencias producidas por las cristaleras de los balcones y de las carpinterías. La mayoría de estas edificaciones han ido perdiendo su carácter inicial, debido a las obras de saneamiento a las que se han visto sometidas a lo largo del tiempo y a la poca delicadeza de las intervenciones.

EN LOS AÑOS TREINTA Y CUARENTA se edificaron segundas residencias de familias de Las Palmas. Eran construcciones compuestas según las nuevas normas del movimiento moderno. Podemos hablar de ciertas características comunes, economía de materiales en fachada debido al carácter de segunda vivienda más informal respecto a razones sociales de la época y a la ausencia de adornos propuesta por el movimiento moderno, al que añadiríamos otro motivo, el conocimiento del ambiente marino y de su efecto en los materiales. En este apartado incluimos la casa Ramírez, la casa Jordán y la casa Masanet. En la casa Ramírez, merece destacar el movimiento de los cerramientos de las plantas respecto de los antepechos de los balcones, lo que relaciona al edificio con el exterior. La casa Jordán es un volumen más estricto del que destaca la planta baja acabada en cantería redondeada en los accesos.

El club Victoria, construido en esa época, del arquitecto tinerfeño Marrero Regalado, es especialmente interesante en su composición. La torre en la esquina remata la larga recta de la calle Juan Rejón, a la vez que produce el giro a la fachada al paseo, vinculando esta con la torre por medio de los balcones volados. La disposición de las ventanas hasta las esquinas dota al edificio de movimiento y una gran ligereza.

La casa de los Armas de 1937 destaca por su calidad formal y su materialización.

Con los años sesenta comienza el turismo. Las primeras edificaciones turísticas de principios de la década, nos muestran edificios de tres o cuatro plantas con fachadas totalmente recubiertas de gresite.

LA CALLE SAGASTA inicialmente planificada con menor altura componen un conjunto homogéneo. La rigidez en el aprovechamiento funcional obliga a composiciones de fachada muy similares: antepechos continuos y terrazas con finos tabiques separadores que producen bandas horizontales. Este tipo de composición de fachada se enriquece con el macizado de las esquinas, que definen el volumen total del edificio, tal y como ocurre en dos importantes obras, el hotel Imperial Playa y el edificio Rocamar, este último desposeído actualmente de sus valores plásticos y texturas originales(es una pena).

LA FIGURA DEL EDIFICIO SINGULAR. Tanto el hotel Reina Isabel como el Meliá Las Palmas son dos edificios singulares que solucionan el escalonamiento de la ordenanza de soleamiento retranqueándose, lo que unifica y enfatiza el volumen, mucho mayor que el permitido en el resto de la trama urbana.

EL EDIFICIO ATERRAZADO. La ordenanza de 1970 no se planteó solo por solucionar el problema del soleamiento. El planteamiento se ajustó a la corriente internacional de la definición de nuevas propuestas tipológicas que continuando las pautas del movimiento moderno cualificaran la vivienda, convirtiendo la terraza descubierta en un espacio domestico que participara del exterior como si de una construcción unifamiliar exenta se tratara. Esta forma, da solución a la iluminación de las habitaciones, tradicionalmente iluminadas y ventiladas a través de los balcones cubiertos a la vez que convierte a las terrazas en espacios libres.

Los primeros edificios escalonados que se plantearon fueron los rascacielos norteamericanos, en los que se plantea por primera vez el escalonamiento del volumen edificado debido a que las calles quedaban siempre en sombra. En Europa, los iniciadores del movimiento moderno recurrieron desde el principio a esta forma.

Al final de los años sesenta, la arquitectura moderna en la búsqueda de planteamientos cada vez más ambiciosos, retoma la forma de estos edificios destacando la construcción del edificio Hábitat de la exposición universal de Montreal 1967.

Dentro de este tipo de edificios destacan entre otros, de muchísimo interés El Hotel San Sofé obra de Fábregas, La esquina de Luis Morote con el Paseo obra de Bordes y Juárez,muy degradado respecto de su concepción original, o los apartamentos El Charcón de Sánchez Murcia.

LA ORDENANZA DEL SOL

A finales de los sesenta con la construcción del hotel Gran Canaria, se planteó la polémica de la sombra proyectada del edificio sobre la arena de la playa.

La orientación Noroeste de la playa, presenta el inconveniente de que las edificaciones dan sombra a la playa en las horas de la mañana. Intentaremos explicar cual es el fundamento de la ordenanza actual referente al soleamiento y como se aplica. Ya que el resultado final, la forma de los edificios y por tanto el espacio urbano vinculado se encuentra absolutamente afectado por la citada norma.

El asoleo es el estudio de la posición de los edificios respecto del sol. Al variar la posición del sol la temperatura y de mas factores del clima varían.

De todos es sabido que el sol sale por el Este y se oculta por el Oeste, pero esto ocurre solo de manera exacta los días de equinoccio, 21 de marzo equinoccio de primavera y 21 de septiembre equinoccio de otoño, el resto del año la salida y la puesta de sol oscilan desde los 30º Norte el 21 de Junio, solsticio de verano, hasta los 30º Sur el 21 de Diciembre, solsticio de invierno.

Además, el sol sube mas en verano que en invierno, lo que se mide en ángulo. Al mediodía hora solar este se encuentra en el punto mas alto. El 21 de diciembre, solsticio de invierno el sol en nuestra latitud se levanta hasta los 38º. Mientras que en verano alcanza los 85º.

La ordenanza de las canteras intenta evitar las sombras sobre la playa, para lo cual considera que los edificios no deben arrojar sombra en la playa el 21 de diciembre a las 10 de la mañana. Ese día a esa hora solar, el sol se encuentra a 32º al Este del ángulo de acimut y a 30º del ángulo de altura

Consideramos que fue una apuesta arriesgada por parte del redactor de la citada norma en aplicar un problema de soleamiento de manera directa. El exceso de complicación ha hecho difícil su cumplimiento exacto. A demás se cambió de manera violenta el planeamiento, lo que ha producido la rotura del frente edificado. Y lo que es peor, se hipotecó la forma de lo edificado, a la voluntad de los propietarios, que frecuentemente han cerrado terrazas, interrumpiendo la lectura clara de ese plano inclinado.

EL ESPACIO URBANO

La Playa de Las Canteras, es espacio urbano fundamental de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

El paseo es un elemento de relación entre dos partes: la playa y la ciudad.

El paseo a la vez que constituye la función de servir de barrera arquitectónica a la presión urbanística y de habilitar la fachada marítima, forma una importante protección de dominio público marítimo terrestre al impedir su ocupación por la edificación y crear un elemento público continuo de accesibilidad a lo largo del borde costero, definiendo un espacio lúdico y de concentración humana.

La playa como imponente espacio natural mutante marca el carácter urbano al frente edificado definiendo su uso: El viento o la calma, las olas, el salitre que todo lo impregna o incluso, el atardecer.

La ciudad marca los accesos: La tangencialidad de la calle Sagasta, la perpendicularidad de Luis Morote que relaciona La playa con el Parque Santa Catalina, Olof Palme que relaciona La Playa con La Plaza dela Victoria, la relación renovada con Guanarteme y el remate con los espacios abierto del entorno del Auditorio.

Espacialmente se definen tramos vinculados a la geografía, a modo de grandes bahías sucesivas convertidas en crecents, espacios urbanos cóncavos, cada una de ellas tiene sus propias características determinadas por: su exposición al clima, el tamaño, la propia historia o idiosincrasia de sus habitantes.

A nivel mas detallado este “roll” es evidente en cada lugar, ya que relaciona continuamente la ciudad y la playa en lugares casuales o intencionados: como puede ser una calle; el tratamiento de sus esquinas, la peatonalización de éstas, creando otras franjas intermedias perpendiculares al paseo, la situación de una pequeña plaza, la respuesta del paseo al encontrarse con este punto mediante rampas, espacios ajardinados, o la disposición de un conjunto de bancos, una pérgola, un grupo de árboles, palmeras, o con elementos de mayor escala como balnearios, servicios de seguridad, limpieza, etc.

Con la construcción de los años 50 el paseo se entiende ya como un elemento que sirve para ordenar la utilización del litoral por un gran número de usuarios, facilitando su acceso y el funcionamiento de las instalaciones y servicios. Asimismo se potencia el paisaje y las perspectivas panorámicas, constituyendo una de las fachadas marítimas de la ciudad.

VOLUMETRÍA, A MODO DE CONCLUSIÓN

Afrontar el análisis volumétrico del paseo de las Canteras como frente marítimo edificado, supone desde el principio asumir la existencia de contradicciones y discontinuidades debidas al proceso urbanizador y a la especulación inmobiliaria.

El resultado actual edificado del frente marítimo, responde a la realización en el tiempo de cada una de las intervenciones que forman el conjunto. De tal manera que las variaciones de lo construido se deben a cambios de criterio del urbanizador en cada época, al que debemos de responsabilizar de manera clara sin menos cabo de las presiones inmobiliarias, o de cualquier otro tipo a que haya sido sometido.

Podemos considerar tres periodos históricos respecto al tipo de volumen construido en el paseo:

Un primer momento en el que las edificaciones surgen debido a la tecnología empleada o a la existencia de territorio sin urbanizar, o simplemente a la modesta economía, de poca altura, estas son las que definen el desarrollo del paseo, probablemente aún sin construir.

Un segundo momento corresponde a los principios de los años sesenta, con el plan general del 62, se disparan las volumetrías de la ciudad y en especial de la zona portuaria en constante evolución desde principios de siglo pasado. Al principio de la década de los sesenta se produjo un fuerte aumento en la densidad de la edificación que rompió la continuidad volumétrica de la ciudad.

Con la construcción del hotel Gran Canaria se comprobó que de acuerdo al Plan General del 62 la Playa quedaría en sombra la mayor parte del día. Se redactó un plan especial que protegiese a la playa de este problema.

“Esta medida, correctora del Plan General, fue inteligente y generosa con el lugar; pretendió darle una imagen distinta, atrayente y funcional al espacio lúdico por excelencia”

( Sergio T. Pérez Parrilla)

La medida fue literal, científica, moderna, … Desde la perspectiva que nos da el paso del tiempo, comprendemos que estas ordenanzas, no debieron plantearse como un proyecto teórico de pretendida aplicación directa. No solo se inclinaron los edificios, con sus complicaciones funcionales internas y de aprovechamiento de las terrazas inclinadas, sino que a demás se retranquearon en planta, hasta pretender un paseo de 13 metros de ancho.

Actualmente la norma se sigue aplicando, pero los derechos adquiridos por las edificaciones anteriores, así como por el cambio de mentalidad en lo que respecta a la catalogación y conservación de edificaciones históricas de mayor o menor valor arquitectónico, frenan la evolución de aquel espacio soñado, que ahora se nos antoja imposible.

Entendemos que, de acuerdo con las tendencias del urbanismo actual, debe de cambiar el criterio y evolucionar hacia soluciones puntuales, la intervención urbana, que, actuando sobre el volumen edificado, como si de cirugía urbana se tratara, solucionara el actual desorden por sectores concretos.

Ildefonso Bello Cádenes y Francisco Bello Naranjo

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