“Hombre libre, siempre querrás al mar”. Charles Baudelaire

Relatos de Navidad, Día de Reyes en la montaña. (1ªParte)

Recuerdos y vivencias vienen, a la memoria casi sin proponértelo. Algo anda rondando por ahí a nuestro alrededor que nos hacen recordar alegrías y tristezas pasadas. A lo mejor es el olor a truchas caseras o a la masa de la harina. ¿ Quien, no metió el dedo en la masa. y se llevo un cogotazo?. Vísperas de Reyes ¿ Quien no recuerda la noche mágica en la que creímos ver sombras y oír pisadas furtivas?.Eran ciertas. Me viene a la memoria una conversación con mi hijo cuando era niño. Va y me pregunta: ” Papa en el colegio me dicen que los Reyes Magos son los padres ” ¿ Es cierto eso?. Temiendo que sus compañeros, concia cruel inocencia de los niños, le hicieran pasar un mal rato decidí no prolongar la bendita leyenda. Siéntate un momento, le dije, y añadí a continuación, sabiendo que hacia pedazos uno de los sueños mas bellos de la niñez; ” Si, mi hijo, es cierto. Se quedo quietito con los brazos cruzados, como si le estuvieran tomando una lección en el colegio y durante unos largos segundos permaneció en silencio, luego con la mirada perdida, mirando sin ver, o quizá viendo algo que yo no podía ni siquiera imaginar me hablo y dijo’: ” Que pena papa “. Aun me parece que lo estoy viendo y eso que han pasado un montón de años. Cuantas fantasías rondarían por su mente las vísperas del 6 de Enero. Con tres palabra le había derrumbado un montaña de ensueños. Fue necesario.

¡Como pasa el tiempo! ¿ Por que llevaran los años tanta prisa ?. Bien, a lo que iba. En estas Navidades del 2004, una de mis nietas que ya es grandita me hizo una curiosa pregunta, pues sabe de mis andanzas montañeras, que despertó en mi mente un montón da recuerdos’ ” Abuelo, va y me pregunta. ¿ Como llegaban los regalos a los niños de las montañas por las que tu caminas?. Le di un beso en la frente y voy y le digo: “Siéntate cómodamente y si te estas quieta y calladita la boca durante 10 minutos te hago un relato de Navidad.¿Vale? . .vale abuelo, pero ¿Es un cuento o son verdades ,..Tu cállate la boca y escucha, no empieces ahora a interrumpirme ¡Estamos!. Son verdades y ya esta.

Bien, un día en tiempo de Navidad, paseando con unos amigos por la Avenida de la Playa de las Cantera frente a la Peña la Vieja, surgió una idea que nos pareció’ interesante. Todos los que estábamos allí éramos montañeros y, dicho sea de paso, planeábamos una buena caminata. Como consecuencia de nuestras andanzas cumbreras nos encontrábamos con caseríos y pagos en medio de cañadas y barrancos. Nos atendían con gran hospitalidad; café, leche de cabra con gofio y si se terciaba nos dejaban un rinconcito para pasar la noche. Las conversaciones a la luz de velas y candiles variaban de tema y a veces nos comentaban los desconsuelos que sentían por sus hijos en tiempos de Navidad y Día de Reyes, púas apenas si podían comprarles alguna cosilla. Si acaso lápices de colores, caramelos o cosas por el estilo El poco dinero que podían reunir era para ropa, comida o necesidades cotidianas. Nos despedíamos agradecidos pero con cierta desazón.

Volviendo a lo de antes, mientras planeábamos la excursión, a alguno de nosotros se le ocurrió una bonita idea. ¿ Por que no hacemos de Reyes Magos con estas gentes ?. Ellos nos han ayudado en muchas ocasiones a encontrar senderos y veredas y sería una buena cosa llevarle regalos a sus hijos. Contactamos con otros miembros de nuestro Grupo Montañero Gran Canaria y la idea fue acogida con entusiasmo. Nos surtimos de juguetes en diferentes tiendas del ramo y durante bastantes años, 20 por lo menos, recorrimos, haciendo de Reyes Magos, lugares como: Cazadores, La Solana , El Espinillo, El Chorrillo, Carrizal de Tejeda, Toscon de Arriba, Toscon de Abajo, Juncal de Tejeda, El Sao, El Hornillo, Altos de Guayadeque, etc. Nuestras mochilas iban a tope de ilusiones y alegrías a repartir. A pesar de los años transcurridos tengo vivencias que no olvidare jamás. Te voy a contar un par de ellas. ¿Vale ?…vale abuelo pero empieza ya.

Como anécdota y de esto no hace mucho tuve ocasión de hablar con una señora por la zona de medianías en Cueva Grande que me dijo ” Siendo yo una niña y viviendo en la Cumbre Vd. me trajo por el Día de Reyes una muñeca grandísima “. Hablan pasado mas de 30 años y aun lo recordaba.

Uno de estos imborrables hechos ocurrió en un pago cumbrero llamado Cazadores. Cuando nos acercábamos al “núcleo” del caserío hacíamos notar nuestra llegada tirando voladores y ya mas cerca soplando por unas trompetas que sonaban a cañas rajadas. Los chiquillos salían de sus casas corriendo como galgos, muchos de ellos descalzos o mal calzados, con poco abrigo y con la camisa por fuera. Los cachetes encarnados como tomates y los ojos brillantes por la excitación. Era época de frió y lluvia y los charcos que se formaban, la chiquillería los saltaban brincando como gamos. Por Dios bendito que nos quedábamos impresionados con lo que veíamos. Se ponían a nuestro alrededor, calladitos al principio pero cuando iban tomando confianza armaban una escandalera tremenda. Los ojos se le ponían como platos mirando a ver lo que salía de nuestras mochilas. Y pedían cosas. ¡Una pelota! ¡Una muñeca!, ¡ Un camión ¡. Casi siempre teníamos para todos. En fin que no se si la alegría de los niños era mayor que nuestro regocija al ver sus caras de contento.”… ¿ Te gusto la historia ?…si abuelo, es muy bonita. Cuéntame otra…..

Continuara……

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