“El fuego de la niña maga”. Poema

“El fuego de la niña maga”

 

Un día, en Las Canteras,

una niña me nombró

tortuga de mar.

 

Despertó su bautismo de fuego

con la varita mágica, reían sus rayos,

llovían al pulso,

hasta convertirnos uno a uno en animal.

Estalló un vergel, juego, elipsis y

palabras desnudas de poses

se fueron asentando en el alma,

digna de seres salvajes.

Ya eres libre,

sonrió su destello

entre la multitud.

Al oído de las sombrillas, ella, chiquita,

sustraía luz a la tarde.

Y cuando pintaban su cara,

se le desplegaban brumas de abanicos en el pelo,

brillo de labios con boca de agua,

una alegría de náufragos sobre piraguas

recogidas en su melena,

ramilletes colgantes tan brillantes como el jable,

bucles de ónix por ambos lados de la mesa.

No me quedó otra salida que sumergirme

después del ritual de carey y coral

que me ofreció ante el espejo.

El arrecife guiñaba su haz multicolor,

seducía el infinito,

una infancia sin rubor ni acaso

al vaivén de la marea.

 

Y allí vi qué fácil,

pero qué fácil,

es la vida desde dentro.

 

Teresa Iturriaga Osa

 

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