“No puedes detener las olas, pero puedes aprender a surfear” _Jon Kabat-Zinn

Reportajes

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Hasta comienzos del siglo XX, la playa de Las Canteras era conocida como la playa del Arrecife. El nombre hacía justicia a su elemento esencial: la Barra Grande, el dique natural que protege la bahía. Sin este arrecife fósil, la configuración del arenal y del istmo de Santa Catalina sería muy distinta. Historia, geología y memoria popular confluyen sobre sus casi 900 metros de roca y mareas.
Durante décadas, el juego del clavo fue el entretenimiento veraniego por excelencia en la playa de Las Canteras. Las pandillas de jóvenes se reunían tardes enteras para jugar, socializar y medir su destreza clavando un gran clavo en la arena, siguiendo reglas tradicionales como “si cabe o no cabe” y con partidas que iban de “el zapatero” al “chico”. Un clásico legendario de los veranos entre los años 50 y 80.
Casa Suecia es una cafetería y establecimiento emblemático de Las Palmas de Gran Canaria, muy cerca de la playa de Las Canteras. Está situada en la calle Tomás Miller, esquina con la calle Luis Morote. Su historia se inicia en 1964, cuando fue inaugurada por una familia sueca, los Köller, que abrieron la cafetería-dulcería y construyeron un edificio de apartamentos turísticos anexo en un solar que hasta entonces permanecía vacío.
El Club P.A.L.A. (Peña Ateneo Los Amigos) ha iniciado su proceso de disolución, tras 91 años de vida vinculada al entorno del paseo de Las Canteras. Su última directiva, presidida por el economista Manuel del Toro, ya trabaja en los trámites para liquidar la entidad y repartir los bienes inmuebles entre los casi 200 accionistas. Muchos de ellos son descendientes de quienes, en su día, aportaron fondos y adquirieron acciones para que el club naciera, creciera y pudiera mantener sus distintas sedes a lo largo del tiempo.
A la entrada sur de Las Palmas de Gran Canaria se abre la playa de La Laja, un arenal tranquilo y con historia que ha sido testigo del desarrollo de la ciudad. Entre acantilados de lava, recuerdos de antiguas canteras, la mítica gasolinera y el viejo túnel de los años cincuenta, La Laja conserva el encanto discreto de los lugares que resisten al paso del tiempo. Su arena oscura, su carácter volcánico y su valor geológico y sentimental la convierten en uno de los rincones más singulares del litoral capitalino.
En este octubre de 2025 se conmemora el centenario de uno de los hitos más emblemáticos de Las Palmas de Gran Canaria: la llegada de Italcable y la construcción de su sede en la playa de Las Canteras. Una historia de cables submarinos, conexión transatlántica y memoria de los chasquidos telegráficos que aún resuenan en los fondos de nuestra playa.
A lo largo de la historia de la playa de Las Canteras han existido muchos hombres y mujeres que la han defendido y cuidado con todas sus fuerzas. Entre ellos destaca Ignacio Diego Perera Lozano, cuya labor altruista limpiando los fondos marinos es digna de reconocimiento. Lleva años haciéndolo y, según afirma, seguirá mientras las fuerzas se lo permitan.
En 2004, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria presentó con gran expectación un ambicioso proyecto urbanístico llamado La Gran Marina, destinado a transformar por completo el istmo de Santa Catalina. El plan prometía un "salto de futuro" para la ciudad: un gran espacio residencial y de ocio con torres de viviendas de lujo, hoteles, marinas deportivas y zonas comerciales, en un área comprendida entre Las Canteras y el entorno portuario.
Playa del Carmelita o playa (o puerto) del Arrecife fueron algunos de los nombres con los que, en otros tiempos, se conocía la actual playa de Las Canteras. Con el paso de los años, terminó imponiéndose el nombre actual, que, curiosamente, alude a la industria que, durante varios siglos, extrajo piedra de su Barra y estuvo a punto de destruirla. De haberlo logrado, la playa habría perdido las cualidades naturales que hoy la convierten en uno de los mayores tesoros de Canarias.
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