Este jueves sabremos los relatos premiados. Relatos del concurso “Palabras de gratitud a la playa de las Canteras”

Relatos cortos recibidos en nuestro correo para participar en el concurso literario organizado por esta web.

Los textos están publicados de una forma aleatoria. Copiados y pegados, sin corregir sus posibles errores ortográficos.

 

Sueños de Terracota

Ayer me preguntaste por primera vez quien dibujó esas líneas que a lo largo del tiempo pintaron de terracota el suelo, cual fue tu pasado que entre dunas de arena la mar se estremeció en un sueño. Se ha quedado guardado en los pasos que dieron los pueblos al bajar de la montaña hacia la bahía que nos mira en silencio, los ojos de roca fueron testigos del diseño. Encontrarte en cada esquina me da alegría, siempre tan curiosa me preguntas de los paisajes, que ha sido de mi? Yo solo miro las montañas y respiro, cuanto placer hay en tu esencia donde se regocijan atardeceres y me enamoro. Te pusieron de nombre playa y apellido Las Canteras…Playa de Las Canteras, pero quienes fueron tus padres. Eres hija del destino que sin prisa, levanto sus paredes entre el cielo y la tierra e hizo pasar al viento para que te de vida. Poco a poco fuiste creciendo y te volviste coqueta. Te vistieron de agua cristalina y arena amarilla, tan bella que eres, al bailar das a conocer lo mas profundo de tu alma.

Diego Exposito


 

Aquel Verano de 1.980

La Playa de Las Canteras con su dorada arena y su azul mar fue testigo de muchas vivencias e ilusiones de grancanarios/as y de personas de otras latitudes geográficas, sus peñas, la barra y sus especies marinas sirvieron para que muchos escritores/as y artistas la convirtieran en su musa preferida. Nosotros también fuimos participes de su devenir, éramos un grupo de muchachos de la generación de 1.966, que nos divertíamos con el futbol, los baños de mar y sol, los paseos nocturnos, y la diversión de los sábados en los locales de ocio que entonces existían.

Aquel verano empezaba con mucho calor, agosto no perdonaba, la serie verano azul acaparaba la atención de la televisión, la trayectoria de la UD Las Palmas, los suspensos del Instituto, y alguna que otra novedad del momento constituían nuestros temas de debate, por supuesto también, las correrías de los jóvenes de la época.

Pero aquel verano apareció ella, Camila, su melena rubia, su piel blanca y ojos verdes nos transportaron a otra dimensión estelar, nos encandilaban de qué manera,  era de un país algo lejano y frio, y todos queríamos hablar con ella, pero claro ninguno dominaba la lengua de Dickens, y por ende, la mímica hacia el trabajo de conversación. En fin,  aquel verano de 1.980 si fue diferente.

Santiago Armas


 

¡CUÁNTA VIDA!

¡Soy afortunada! Me hechizan la rueda, los faros, las bengalas y el agua. Y las gavetas de mi escritorio. Ellas atesoran el eco insondable de Tiamat y de Zeus, y la afonía fingida de la arena. ¡Cuántas confidencias, carcajadas, sueños y señuelos,  promesas y esperridos en esta maravillosa playa de Las Canteras!, en sus olas, en su orilla empapada, también de alegría y de sellos frágiles con enormes corazones. Cada una de mis gavetas, revestidas todas ellas de imágenes paridas en esta playa, es un argumento activo y testigo de vida. ¡Cuánta vida en una única gaveta! Somos relatos, agua y sal, y por ende, la necesidad de regresar a nuestra playa, la playa de Las Canteras, de la que dicen que es el pulmón de esta ciudad y que yo defiendo que no solo es órgano y oxígeno, sino que nuestra ligazón con ella es atávica, es nuestro cordón umbilical. Las Canteras lleva y llevará por siempre nuestras huellas y quienes la amamos, además, acarreamos y cargaremos, hasta el último día de nuestra existencia, su aliento.

Entretanto Peter Pan nos revela que para volar solo es preciso imaginarnos cosas estupendas, un maravilloso traqueteo dentro de mí me grita lo afortunada que soy.

Marvi


 

Palabras de gratitud a la Playa de las Canteras

La playa de Las Canteras, mis primeros pasos, infancia, juventud, los primeros amores, amigos y pandillas, esperanzas, descanso, espacio, crecimiento con el azul. Aprendí y guarde colores, sabores, olores en la memoria, mi primera canción, cura, sanación y remedio para calmar el alma.

Despedidas y bienvenidas a cada llegada. Mi amor, alegría, plenitud, esplendor y desazón.

Las Canteras, único paisaje azul necesario para entender el principio y el final, sebas enredadas.

Lo vivido está en esta playa, como al fiel íntimo sentir con quien compartes.

Todo lo que me ha tocado lo he contado y compartido con este mar, en esta orilla. Testigo de la vida, de la existencia. Diarios escritos en la arena y el viento. Es la casa que guarda voces y secretos.

Todos nuestros momentos caben en esa puerta azul, su arco nos contiene y protege, nos abraza. En ella me entiendo, me siento completo, acompañado, compartiendo cada verano, cada puesta de sol de junio, los fuegos de San Juan. Salitre en el aliento, baños al atardecer, membrillos, juegos aprendidos. La espiral de la vida, ventura dichosa, alisios, gratitud a la vida del presente, nuestro futuro.

Vicente Benítez 


 

«Recuerdos en la tarde lejana»

Lágrimas de sal recorren los minutos que escapan antes del ocaso y yo estoy tan lejos que no quiero llorarte por miedo a que desaparezcas de los poros de mi piel.

Cierro la puerta y aún me parece oírte ¿te acuerdas cuando no podía dormir porque no sentía el rumor de tus callaos y en medio de la madrugada en silencio gritaba tu nombre » Playa de Las Canteras»? cuánto te echo de menos.

¿Por qué no me llevaste contigo cuando te lo pedí? al menos ahora estaríamos juntas y podría contarte que me quedé en aquella cruz plateada y negra que me regaló mi madre y en aquellos latidos que nunca llegué a conocer.

Ya más de una vez llamaste a tus centinelas para que vinieran a salvarme…

Ya más de una vez me mandabas a casa porque era tarde…

¿Quién sino tú sabe todos mis secretos? ¿Y a cuántos enseñé a nadar? ¿te acuerdas? ¿Y los litros de agua que tragábamos intentando surfearte?

Sin embargo hoy vivimos días de silencio y reflexión.

Alzo mi plegaria para que podamos imitar tus pasos,

tú que nos has amado tanto,

tú que nos has perdonado.

 

Piedra


 

Pronto

Pronto veré tus olas romper a mis pies, que extrañan tu contacto.
No será hoy, pues la vida nos está poniendo en pausa, pero será pronto y no será como antes, será más intenso si cabe, porque este confinamiento nos ha hecho valorar más todo y tú eres una de ellas, mi playa de Las Canteras.
Siempre ahí para servir de cómplice amiga escuchante y tranquilizadora y, en mi caso además, de medicina en forma de aire puro. 
Ganas de pasear por la arena, sintiéndola, y mirar al infinito mar. Pronto.
Ganas de ver tus atardeceres en compañía de mis pensamientos. Pronto.
Ganas de cansarme después de llegar nadando de tu barra y tirarme en la toalla. Pronto.
Pero sobre todo, ganas de disfrutarte, porque SIEMPRE estás ahí dándote a todos sin más y eso es lo que la humanidad habremos aprendido a valorar. Pronto.

Herminia Demetrio


 

Vida

Nuestro encierro fue su liberación. La Playa de Las Canteras su patio de recreo. Una explosión de vida bajo el agua. Vergel de belleza sin par. Salieron de sus escondites, tímidos, incrédulos, libres, para recuperar lo que es suyo, lo que les hemos robado, expoliado. Salió La Carmelita a serpentear entre las rocas con su movimiento sensual. Los cangrejos se tostaban al sol mientras hacían carantoñas a los que, atónitos, admirábamos la playa solitaria desde los balcones. La morena, huidiza, abrió la puerta de su cueva, dejó atrás su cautiverio e hizo suya la Peña de la Vieja. El caballito de mar cabalgó libre, desbocado, asombrado por la ausencia de los moradores habituales. Los que no han sabido compartir, los que no han respetado el regalo que es la Playa de Las Canteras, los que ahora añoran el día en que puedan volver a disfrutar de este tesoro preciado, los que quizás, a partir de ahora, comprendan que no están solos, que hay vida bajo el agua, que sus  moradores son generosos, que están dispuestos a compartir lo que es suyo si, a cambio, nosotros nos desprendemos de nuestras vacuas existencias y comprendemos que la vida no va de destruir, sino de amar y compartir. 

Octavio Quintana Pérez


 
 
Versos canela
¿Como empezar con un relato sobre ti cuando hay mil cosas que poder expresar cuando te veo o cuando mis pies descalzos tocan tu arena o como cuando tu brisa de olor a salitre, llenan mis pulmones y me siento muy libre?

Nuestra playa de Las Canteras, tan amada por su gente, sus atardeceres mágicos con el Alfredo Kraus reflejado en tu orilla mojada mientras el sol se esconde en ti, dándonos una amplia gama de colores que sólo por estar encima de tu arena oro, lo haces más único.
 
Eres tan esencial para nosotros como la vida misma, en tu casa, podemos encontrarnos desde la persona más bohemia hasta al mayor artista.
Inspiración de muchos y refugios de otros más. Cuanta gente haces extrañarte cuando no pueden estar a tu lado, cuántas referencias creas cuando preguntan por un lugar especial y mágico.
 
Has sido la primera cita de miles de enamorados, aprovechando tu belleza para deleitar hasta al corazón más encerrado, lugar de los reencuentros más esperados, haces cualquier momento singular. Llevas los colores de mi bandera, blanco tu pureza, azul mi mar y amarillo mi arena.
 
Sigue haciendo feliz a tu gente, afortunados de tenerte y orgullosa de pertenecerte.
 
Ilenia Delgado

 

EL REINO DE LA ALGAS

Biki tenía 13 años. Un día en casa le dijeron, viajarás  a las Islas Canarias. No le extrañó ya que parte de su familia vivía allí. Nunca había viajado. No conocía nada que no fuera lo de su alrededor, ni siquiera el mar a pesar de tenerlo cerca.

Sin decir  palabra preparó una pequeña maleta y voló.

No recuerda como fue el viaje, ni esa magia de un avión volando. Iba más asustada que otra cosa. Llegó. Coger aire y respirar era lo que más ansiaba en ese momento.

Nueva casa…buscó el balcón  para determinar su espacio, encajar  norte, sur, este y oeste, deseaba tejer el nido.

Ah¡¡¡… Ese aroma desconocido con sabor a salitre, le despistó- ¿era el mar?

No lo veía, pero tenía que serlo. Esa noche soñó con él y decidió que a la mañana iría a visitarlo.

Madrugó y a la vuelta de dos calles, ahí estaba acurrucado en su Playa las Canteras. Inmenso, azul, verde, gris, blanco, profundo olor a algas, una gran barrera de rocas al fondo le acunaba. Biki recogió su larga melena y se descalzó. Le sobrecogió la brisa húmeda, sus pies se dejaron acariciar por una arena fría con rocío de la noche.  Quedó cautivada y seducida. Se dejó enraizar con las algas y en ese momento tomó conciencia  del Ser de la Naturaleza y la Relación, Compromiso y Cuidado del Ser Humano para con ella.

Biki


Las hijas del mar

Hace quinientos millones de años, allá por el Cámbrico, las olas de un mar prehistórico y bravo se quedaron prendidas de la calma de la costa y quisieron rozarla.

El agua se enamoró  de la arena seca, pero cada vez que una ola se acercaba a tierra, la corriente la arrastraba de nuevo a mar abierto. Pasó así el océano tanto tiempo, que las caracolas empezaron a imitar su canto para guiar al agua hasta tierra firme; ellas fueron los primeros faros.

Entonces el mar, desesperado, le dio vida al agua que llevaba en sus entrañas para que pudiera nadar en dirección contraria al viento y besar los labios de todas las playas. Se aseguró de que nada ni nadie parase su rumbo, envenenando a quien osara tocarla. Le dio tentáculos y le dejó en herencia su color azul.

Por eso hoy, Nico, no está recomendado el baño en la playa de Las Canteras, ¿lo entiendes, hijo? ¿ves esas bolitas azules en la arena? Son el agua viva del mar, y pican. La gente no las aguanta, les dan miedo, pero acuérdate, Nico, de que son las hijas de la historia de amor más antigua del planeta.

Laura Marrero


 

La Carrera 

Unos días antes de la declaración salí a correr. No pensaba ir por la arena pero la luna llena y la marea vacía del todo decidieron que me lanzara por las primeras escaleras de acceso. No hacía viento, solo una tenue bruma marina flotaba en el ambiente mitigando el destello de las luces de colores de hoteles, tiendas y restaurantes. El perfume de la playa de Las Canteras, tan familiar para mi, había inundado mis pulmones.

Primero toque el muro de la virgen, aquello renovó mi pequeña hazaña nocturna. Un nuevo comienzo dentro del camino. Mis pisadas aumentaban el ritmo ante la invitación de aquella enorme pista que se cernía ante mis ojos, salpicada de rocas de arenisca y de basalto que debía sortear. Toqué con mi pie la última piedra vista de los Muellitos y emprendí la vuelta al principio, que sería también final.

Durante toda la carrera, en mi cabeza, no existía espacio para ningún pensamiento que no fuera dedicado a ese reducto de naturaleza avivado por la luz celeste, testigo de mis primeros pasos, de mi primer margullo, de mi primer beso de amor… Olvidé por un momento el presentimiento de mal presagio. Ahora en este encierro te ansío y te recreo, una y otra vez, grandiosa, benevolente, poderosa, curativa, energizante y pacificadora.

Ariadna Sosa


 

(Re)Nacer

El salitre ha quedado grabado en los cuerpos que una vez disfrutaron de su mar. La sal del océano Atlántico aguarda en nuestra piel para cerrar las heridas de un pasado que fue cautivado por la pleamar. Cada grano de arena preserva en su memoria nuestros primeros pasos, amoríos y confesiones, porque nuestras huellas aún siguen grabadas en la playa que nos vio crecer. La que nos ha protegido siempre de lo desconocido y ha sobrevivido tormentas por doquier. 

Y ahora que no estamos, espera en calma nuestra llegada. Silenciosa nos espera lamiendo los recuerdos que un día le dejamos, con la promesa de volver a abrazarnos. Y cuando volvamos para curar nuestras almas, cuando ansiemos volver a reencontrarnos con nosotros mismos, volveremos a la playa de Las Canteras. Al lugar donde volveremos a nacer.

Claudia Frey


 

Recuerdos desde el mar

En las noches de marea alta, la presencia del mar atraviesa la segunda planta. El rumor del oleaje avanza flotando por las habitaciones con una tenue vibración, y tal vez en ocasiones sueñes que un gigante dormido respira muy cerca. 

Podrías decir que lo que oyes no es el verdadero sonido de las olas batiendo la orilla, sino el recuerdo de todo lo vivido a su lado desde que naciste, que ahora surge de tu interior. Es la misma canción que murmuras al escuchar apenas unas cuantas notas sueltas. 

Es el mar de la playa de Las Canteras, que no ha cesado de llamarte desde que decidiste romper sus aguas para quedarte a vivir un rato afuera, erguido sobre tus piernas bajo el Sol.

Jose Feijoo


 

Polkas de arena  

Hasta la próxima, señora de Fernández, no olvide la pomada para la piel de la niña, y que tome el sol- le dijo el doctor. Maruja cerró la puerta y agarró a Teresita de la mano. Salieron a la Plaza Mayor, miró al gris cielo -sí, el sol, jaja- pensó. A Teresita le encantaba chapotear en los charcos que iba encontrando por el camino mientras su madre resoplaba. Era la hora de merendar y al pasar por la dulcería Maruja le compró dos polkas, deliciosas y crujientes. Cuando mordía su hojaldre se desmenuzaban en su boca y podía saborear la mantequilla y la… ¿arena? Un grito la arrancó de su sueño ¡Yeray, mi niño, ten cuidado! ¡Ay, señora, perdone a mi hijo, le he dicho que no juegue con la pelota cerca de la gente! Teresa hizo un ademán con la cara mostrando que no pasaba nada. ¡Hay helados Kalise, cerveza, fanta y coca cola! La playa de Las Canteras bullía en un soleado día de octubre. Se había quedado dormida leyendo ¿Dónde están mis hijos? Se puso de pie y los vio en la orilla, construyendo castillos de arena. Sonrió, sacó la cámara y apretó el botón de disparo: sus niños, jugando con la arena, el transparente mar, con la barra detrás y el Confital a la derecha. Los llamó- ¡Alonso! ¡Elba! ¡A merendar! Subieron corriendo, les dio un beso y mientras le contaban la historia del castillo de arena, Teresa sacó la merienda recién llegada de Cantabria: polkas.

 

Acrósticos de sol

Mi. Nota musical que precede a Fa y sigue de cerca a Re. También determinante posesivo singular. Su uso en caso de no ser una posesión conlleva un apego cariñoso a una persona, cosa o lugar (véase mi padre o mi madre).

Playa. Precioso y cálido sustantivo. Lugar de esparcimiento compuesto de agua y arena o piedras. Por lo general este lugar viene acompañado de gritos de alegría, calor, felicidad y destellos causados por el reflejo de los rayos del sol en la superficie marina.

De. Preposición correctamente posicionada que adelanta una información que completará lo que hemos visto hasta ahora. Por lo general mejora lo que ya se ha conocido. Aunque puede empeorarlo también pero, ¿desde cuándo la información extra puede ser mala?

Las. Artículo femenino plural. En singular nos daría el nombre de una playa gomera muy bonita pero que no nos atañe en este análisis. Que Alajeró nos perdone pero aquí hablamos de la maravillosa playa de Las…

Canteras. Sustantivo plural femenino que aislado se refiere a una zona de recolecta de piedras para su uso en construcciones o diversos ornamentos. No confundir con Cantoras, que son las mujeres que alimentan nuestros corazones internándose por los oídos con sus melodías armoniosas. Si bien en este lugar los cantos se unen al resto de sonidos que forman un delicioso alboroto que despierta a la persona que se durmió mientras oía el sonido de las olas tras darse un baño en sus aguas cristalinas.

Braco


 

Mi Playa

Mi playa de las Canteras, botados en la arena, el salitre en mi cuerpo, el olor a vida de su mar, esas miles de sombrillas llenando de color su inmensidad, la barra, nuestra barra, ese paseo por los recuerdos, El muro Marrero, La Puntilla, Peña la vieja, La Cicer, El Confital, lugares que nos esperan y reposando en sus aguas los momentos vividos antaño, la familia, amigos, la pareja, todos volveremos a pisarte querida playa, volveremos a sentirte. 

Virginia


 

Mí playa de Las Canteras

Mí playa de las Canteras, hermosa y majestuosa,
te siento tan mía, tan mía,
que imagino y anhelo el día,
en el que vuelvas a ser mía.

Volver a sentir tus brazos y sentirme mecida,
mecida por el vaivén de tus olas frías.
Tardes cálidas con aroma a alma
que llena mis entrañas y me llena de calma.

Arena fina y dorada, como el Sol de la madrugada,
con tu barra que te diferencia

de todas tus hermanas.

Ana Alonso Ortega


 

«Burgao maldito»

No recordaba su nombre, ni su pasado, ni nada más allá de la ingestión de aquel maldito burgao que había cogido en esta superficie rocosa. Era incapaz de calcular la extensión de este arrecife, pues su pánico era tal que no se atrevía a mirar a los lados. ¿Habrían transcurrido minutos, horas o días desde que se tragó aquel condenado molusco? La sucesión de las olas y el movimiento del sol, a punto de coronar el mediodía, eran lo único que le proporcionaba alguna certeza sobre el transcurso del tiempo. Tampoco tenía referencias espaciales más allá de su propio cuerpo, su asiento pétreo, el agua en movimiento y la línea del horizonte. Por no saber, ni siquiera estaba seguro de que se encontrase en el planeta Tierra. Estaba pues a punto de arrojarse al mar para disolver su angustia, cuando se levantó una enorme ola, lo golpeó, lo hizo rodar y lo volvió a dejar sentado tal cual, pero en el sentido opuesto al que se encontraba en el instante anterior. Entonces, ante el nuevo espectáculo que se abría ante sí, experimentó una euforia infinita y su grito resonó en el universo entero: “¡Mi playa de Las Canteras!”

Mariano de Santa Ana


 

«Te echo de menos»

Voy a ti cuando me place, también voy cuando te necesito; tu siempre estás ahí, me esperas, sigues tu ritmo, tus mareas. Algunas veces te comparto con otras personas; siento celos, pero lo entiendo, saben de tu belleza.

Ya contigo, te disfruto estés agitada o en calma, saco partido de tu estado de ánimo. Cuando estás agitada voy a tu orilla para recibir tu fuerza y saludarte con la reverencia que mereces, cuando estás en calma me deleito con tus tesoros escondidos, nado en ti, te saboreo, recibo tu abrazo, me mimas. Yo quiero cuidarte y que te cuiden, lo mereces, eres única.

Playa de Las Canteras, que es así como te llamas, mi playa de la infancia, de recuerdos infinitos. He crecido, te he presentado a mi hija; ella también te echa de menos.

Ahora que no puedo estar contigo tiro de recuerdos, tu sol, tus nubes, tu brisa, tu olor, tu sonido, todo me viene a la mente, espero verte pronto, se que estarás tan bonita como siempre, incluso más; te habrá sentado bien estar sola un tiempo. 

Me despido, es un hasta pronto Playa de Las Canteras, cuando vuelva te seguiré cuidando como te mereces, tu me lo devuelves con creces.

Nayra Santana


 

Respirando sola

Siente como su respiración, cada vez más profunda, impregna todo su ser de seba, arena y salitre y al ir soltando lentamente el aire retenido, sus anhelos e incertidumbres desparecen por un instante, como los claros que se abren en la arena entre una ola y la siguiente. Todos los días, a la misma hora, el mismo ritual. Sola, con la única compañía del sol tempranero. Hoy parece que junto al grito de las gaviotas también resuenan en el aire la cantinela de Rafael, el vendedor de barquillos y las risas de las señoras de las barcas de la Puntilla jugando al Bingo. Se sonríe, no sin algo de magua, y sigue respirando profundamente durante unos minutos. El aroma del café recién hecho le recuerda que la mañana acaba de empezar en casa. Se incorpora y recoge la esterilla. Pero antes de replegarse en su cuarentena, echa una vez más un vistazo a través de la ventana de su quinto piso. A lo lejos divisa la montaña de la Isleta y una franja de mar azul intenso. Mira la pared de su escritorio forrada con fotos de la Playa de las Canteras, que desde hace unas semanas luce más bella que nunca. Nadie se tumba en su arena, ni surfea sus olas, nadie pasea por su orilla. La playa vacía, respira sola. Nos toca imaginarla desde nuestras ventanas y balcones y pensar que quizás nos eche de menos…quizás.

Maisa Quintana Rivero


 

Un sueño cumplido

La maresía matutina de mi playa de Las Canteras, a causa de las mareas del Pino, intenta despertar mis sentidos adormecidos. Esta reclusión larga y necesaria unida a esta soledad me está pasando factura. Percibo en sueños aquel olor de los membrillos, comprados en el kiosko de la Puntilla, a la orilla de la playa; los gritos de los chiquillos jugando al clavo y a la pelota y hasta sufro aquel desconsuelo cuando viene el guardia a quitarnos los juegos. Nos queda la alegría de tirarnos al mar para sebar las olas como delfines, juguetones y libres. La caricia del agua fresca… la arena tibia…el abrazo de los míos.

Noto aquellos aromas lejanos entre estas cuatro paredes y el bucio me regala el sonido del mar que no puedo ver, ni oír, desde aquí. 

Suena el dulce sonido de mi móvil: Noche, luminosa y clara, tibia y perfumada llena de armonía…

Me despierto.

— Abuelo, hoy por fin, ya puedo ir a verte. ¿Me llevas a la playa? 

Familia: Suárez Vera-Vera Montilla


 

Una parte de mí 

Recuerdo con claridad nuestros primeros encuentros, desde el primer momento conquistaste todos mis sentidos con naturalidad. He recorrido todos tus rincones, te he vivido de mil maneras y a tu abrigo he forjado grandes amistades. Ahora te añoro pero te siento, eres parte de mí.

Playa de Las Canteras, desde mi ventana te imagino a través de unas gaviotas que te sobrevuelan, te veo con tu piel erizada con la brisa del amanecer, reflejando el pasar de las nubes o dorando tus charcos en el ocaso con tu aroma de bajamar. Sola, como cuando no tenías nombre, tan viva como entonces. Salvaje, libre y pura. Tan solo a la luna sometida, que te llena y vacía a su antojo. Mecida por el vaivén de las olas, que con su embate peinan tu orilla día tras día.

Horacio Hernández

“Mamá”

Seudónimo: Mar

Todavía recuerdo como papá me subía a sus hombros para que pudiera asomar mi nariz al interior de las barcas que reposaban en La Puntilla. Soñaba que de mayor tendría una e iría a pescar fulas y sargos junto a él mientras tirábamos las migas de pan que habían sobrado de los bocadillos del Ñoño.

Sin embargo, caprichos de la vida, la realidad era bien distinta. Sentados cada uno en su silla con los pies en remojo mientras le ponía por tercera vez crema en sus cachetes pelados y le recolocaba el sombrero de Arehucas para protegerlo.

El Alzheimer se lo iba llevando poco a poco. Ya comenzaba a desorientarse pero yo le agarraba la mano y le miraba de reojo para contemplar cómo sus ojos brillaban y se movían al ritmo del oleaje mientras bajaba el sol vislumbrando los vestigios del Teide.

Y de repente balbuceó en susurros un -“Mamá…”- Suspiré. Sabía que nuestra playa de Las Canteras nos recordaría que cuando se perdiera, miraríamos al fondo y sentiríamos con seguridad que el Norte estaría fijo ahí a lo lejos y que seguía guiándonos.

Se podría olvidar de quien era, pero no de lo que sentía cuando acurrucaba la planta de sus pies en aquella arena que le alentaría hasta el último recuerdo, como si Ella fuera su madre que le volvía a acoger entre sus brazos otra eternidad.


 

La revolución pendiente

A la vuelta del letargo y la reflexión, habremos tenido la gran oportunidad para discernir sobre lo vertiginoso de la vida consumista al margen de la explotación del medio. Ahí ha estado siempre disponible, nuestra pacífica y amada Playa de las Canteras, refugio del alma de tantos paisanos, para desacelerarnos. Quizá no es tarde, quizá nos podamos retractar de tanta ceguera colectiva, en la que cada uno de nosotros hemos sido partícipes de un “deprisa hacia dónde, sin saber por qué.” Cerca de nuestra playa, en la primera bocanada de ese aroma tan suyo, nos alimentamos del oxígeno que insufla la naturaleza viva y generosa, aquella que la humanidad se empeña en perjudicar. No obstante, la playa es leal y generosa y nos espera paciente de vuelta, con nuestras almas renovadas y posiblemente, las prioridades alteradas, donde ojalá prime manejarse más despacio, centrarnos más en ser por y para los demás y aunar fuerzas para hacer un mundo más protegido, justo e igualitario. Quizá la naturaleza, dueña y señora de este planeta ( ¡quién no se siente pequeño cuando nos amenaza!), nos pide estar receptivos al mensaje que nos envía, pues sólo una parte de nosotros sabrá interpretarlo. Tal como evoca el lecho de Las Canteras, nos deviene una revolución espiritual, pues el ansia por lo material ha trastocado los cimientos de la humanidad y su supervivencia.

Lopsi


 

“Silenciosa compañera”

 
No recuerdo el día en el que te conocí. Ahora me parece impensable, pero vivía prácticamente ajena a tu presencia. Había mucho que descubrir, yo era nueva en la ciudad, en la isla, en el archipiélago. 
 
Si bien es cierto que no grabé en mi mente nuestra primera tarde juntas, sí recuerdo muy nítidamente otros muchos momentos de estos últimos cinco años. He visto atardeceres contigo, arropada por la dulce brisa de la tarde y por ese silencio que marca el inicio del fin del día. Contigo nadé con un chucho por primera vez mi vida. Recuerdo que salí del agua con una enorme sonrisa en la cara, ante un público divertido pero totalmente ajeno a lo que acababa de suceder. Me has visto besar, beber, jugar, reír, practicar mis asanas favoritas. Eres cómplice de las más secretas confesiones. Me has acompañado, silenciosa, respetuosa, también en el llanto.
 
Y ahora que no puedo verte, que no puedo disfrutar de ti, echo de menos esa paz que me transmites, esa serenidad. Pero también tu fuerza, tu perseverancia, esa capacidad tuya de vivir los ciclos de la vida con la más pura naturalidad. 
 
Ay, mi linda playa de Las Canteras, qué triste tenerte tan cerca y no poder tocarte.
 
Mo Samper
 

 

La Playa de Las Canteras en cuarentena 

        Me pregunto cómo reaccionará nuestra playa sin que sea pisada, ni paseada, ni admirada por persona alguna en esta cuarentena. En mis recuerdos tengo varias imágenes impresas de Las canteras. Una de ellas, la primera vez que crucé toda la playa en marea baja para el viaje iniciático de valentía suprema de tirarse detrás de la barra, siempre con la consigna de que la subida tenía que ser con una ola y agarrarte fuertemente al filo que quedaba como a unos dos metros… Y con el correspondiente raspón y superado el bautizo, me sentí unida para siempre a esta playa y sus secretos. Otro gran recuerdo entre muchos fue el estreno  del Alfredo Kraus y su gran ventanal en el escenario hacia  el mar con el paso del Armas. Sin embargo, el mejor momento de mi vida en Las canteras fue en La peña la vieja hace 50 años, cuando con mis hermanos margullábamos y vi un caballito de mar  acompañado de pequeños peces de colores y estrellas de mar. Esta imagen me ha quedado impresa en mi memoria, quizá magnificada por el paso del tiempo; y ahora me pregunto si esta playa, sin el contacto con los humanos, tendrá todavía la capacidad  de atraer con sus encantos a esas pequeñas criaturas.

Gema


 

Peña La Vieja 

Me embeleso frente a esta peña siempre que puedo porque es el lugar donde aprendí la mayoría de las disciplinas artísticas que albergo y que considero de valor.

Aquí aprendí a comerme el Bakoka rápido, a hacer murallas dobles cuando entraban las mareas largas.

Aprendí a amar las algas, (no hay arte mayor cuando tienes 5 años) su textura y su olor.

A hacer amistades. A enralarme con lo que eran más que amistades.

Aprendí a dar besitos, a nadar(me) y a saltar sin miedo desde la parte más alta.

También aprendí que si la ola es demasiado grande, es mejor seguir para adentro que intentar dar marcha atrás.

Que da igual todo lo que te revuelvas en la arena, la marea siempre, siempre, te va a dejar limpita.

Que esos pasos que parecían imborrables, se hacen nada cuando llega la espuma.

Que todo lo de arriba vale para la vida, que mañana es otro día y que la playa de Las Canteras va a seguir estando ahí.

 

Valeria Cabrera


 

Como en un sueño

Aún recuerdo cuando por vez primera mis ojos se asomaron a tu encuentro…

Tu imponente e incesante canto, tu dulce y melodioso baile, tu fuerte y orgullosa presencia traspasaron mis sentidos, se colaron en mí alma y en mi memoria para rememorarte no solo hoy que te anhelo más que nunca si no a cada instante de mi vida en el que tu remanso de paz se convierte en mi ansiado refugio.

Oh Playa de las Canteras, no es solo tu encanto natural si no tu magia la que enamora, la que sana, la que inunda de vida, es tu mágico mundo una alegoría de libertad al que esta noche siendo prisionera del miedo acudiré una vez más en mis sueños.

 

Ale


 

Amo a la playa Las Canteras

Mi pobre abuelo canario nunca imaginó  cuando tuvo que emigrar a Cuba que su nieta más  joven un día después de intensa búsqueda  de su familia española un dia pasearia por esa bella playa Las Canteras muuchooss años después  de su partida y que se enamoraría perdidamente de ella.
Muchas fueron los días y noches que mis ojos solo miraban su mar,sus rocas y su arena y por qué  no.. también su gente que disfrutaban de ella.
Ese olor a salitre que se junta con los olores de los bares y cafeterías  que bordean toda su costa quedaron para siempre en mi corazón  y mis recuerdos.  
Vivo en una isla con bellas playas pero Las Canteras representan para mi el reencuentro con mi familia y una deuda saldada con mis ancestros. Por eso le doy las gracias a mi playa Las canteras.
 
Belkis Maya.

 

 

 

 

Recuerdos

Fuiste mi primer amor,  playa de Las Canteras. Tendría unos cinco años, eran las mareas del Pino, me envolviste en tus brazos y me llevaste hasta el fondo para que besara tu cuerpo arenoso; después de varias volteretas, me devolviste a la superficie. Te convertiste en mi confidente, risas y lágrimas compartí contigo, que tus olas se llevaban a la lejanía. Recuerdo con nostalgia aquellas tardes-noches, toda la pandilla sentada en tu arena, en el borde del mar tocando la guitarra; sus acordes se unían con la melodía de las olas llegando a la orilla, suaves, pausadas, contenidas por ese fuerte llamado barra. Allí empezaron muchos romances, besos furtivos, manos entrelazadas con la luna como testigo. Mis pies han pisado muchas playas, pero ninguna sabe acariciar y dar masajes como tu arena, Canteras, emperatriz de las playas. Estoy deseando volver a pisar tu melena dorada. 

 Mappi González


 

«Más guapa que nunca»

Querida Playa de Las Canteras hace ya tiempo que no nos vemos ¿cómo estás?

Puedo imaginar tu estado de ánimo… pero sé que estás más guapa que nunca.

¿Recuerdas aquellos días en los que paseaba con mi amor y tú estabas a nuestro lado?¿En cómo nos hablabas del mar?¡ah! pasábamos horas escuchándote ¡qué historias! no nos aburríamos.

De rutina volvíamos a casa a darnos una ducha y tú esperabas paciente. A veces eras más alta y dejábas que las parejas de zarapitos se acariciasen sobre tu piel.¡Qué bonito era ver tu energía!Ver como transformabas todo en magia, incluso las palabras y las miradas entre María y yo. Bastaba sólo con girar la mirada y allí estabas, inmensa. Luego bajábamos descalzos a la orilla mientras tú nos acompañabas con músicas de colores desde las barcas hasta el Auditorio. No lo olvidaré jamás, el cómo al caer la noche y con el encendido de las luces los locales se llenaban de risas y cacareos. Como siempre, allí estabas para todos. Y con la fortuna de tener un refugio ante tus pies regresábamos a nuestra morada de madera y las olas nos adormentaban mientras se deshacían en ti. Qué maravilla despertarse en mitad de la noche y ver tu ritual.

Te agradezco todo lo que me has dado, espero que nos veamos pronto.

Sé que te encontraré tal y como te dejé, más guapa que nunca.

Elbano


 

La Esperanza

La gente corría sin rumbo por la avenida, el cielo era más gris, como si toda la playa de Las Canteras se envolviera en una niebla densa, que dio paso a una mañana oscura. Nadaba cerca del Charcón. Su habitual turquesa era ahora plomizo. A lo lejos se oían sirenas, de repente la nada, la más completa desolación.

Nadé rápido hacia la roca más cercana. La marea empezaba a subir. Extenuada, llegué y me agarré a algo que me sujetó con fuerza. Estaba aturdida, la densa niebla no me dejaba ver con claridad. Me sentí atrapada por algo que rodeó mi cuerpo, me atrajo hacia sí, me susurró al oído y sentí su calidez. Me habló pero no oía su voz, solo la sentía. Sus fuertes tentáculos no me apretaban, solo sostenían mi cuerpo. Su voz me tranquilizó. Me dijo: cuando despierte, entenderás el mañana. Me sumí en un plácido sueño.

Pluma


 

La respuesta

Aquella pregunta machacona seguía apareciendo al final de los informativos. En clave de esperanza, en clave de todo pasará. Todos los días a las seis de la tarde enfrentaba mi cara al sol de la tarde por la ventana, al ocaso con el Teide al fondo, al Auditorio y su majestuosidad, al mar y su azul. Sentía lo contenta que estaría toda la fauna marina. Aplaudiéndonos. Sin plásticos, sin ruido de motores, sin aceites de protectores solares, sin tablas, …., sin los chapuzones de nosotros, los humanos. Solos con su silencio y sus burbujas. Su ir y venir sin fronteras por la barra, por las rocas, saliendo sin miedo de sus escondites. El optimismo me hacía ver lo positivo.

La situación era democrática. Todos confinados. La inmensa mayoría con buena salud. Mi familia también.

Y un cielo celeste y un agua cristalina que invitaban a no olvidar donde vivimos y el lema “¡Que suerte vivir aquí!”, agarrando una cerveza que seguro llegaría en cualquier terraza del paseo.

Y otra vez la misma pregunta machacona y otra vez la misma respuesta. “¿Qué es lo primero que hará usted cuando termine el confinamiento? Y miento si dijera que era abrazar a los míos. Día tras día era la misma respuesta. “Lo primero será darme un chapuzón en Las Canteras”.

Inma Guerra


 

El día en el que el Atlántico bañó sus pies

Y una nueva aventura comenzó, de repente, como suceden la mayor parte de las cosas importantes. Una madrugada de septiembre, una ilicitana aterrizó en Gran Canaria. Había llegado a una de las 8 esmeraldas. Con un poco de miedo, pero también con mucha ilusión, había cambiado su tan querido Mediterráneo por un archipiélago en medio del Atlántico.

Como todos los principios, el suyo no fue fácil. Sin embargo, un día, en un intento por conocer los rincones de su nueva ciudad, la descubrió a ella, la playa de Las Canteras y, ¿qué os voy a contar? Fue amor a primer atardecer.

A partir de ese momento, sus paseos de La Cícer al Confital se convirtieron en rutina. Se dio cuenta de que la canción que aprendió años atrás por una apuesta tenía razón, que cuando sales a la calle del mar llega el olor. También aprendió que los atardeceres rojos del Mediterráneo de Serrat podían encontrarse en otros lugares y que Nino Bravo estaba en lo cierto, que más allá del mar sí había un lugar donde el sol cada mañana brillaba más.

Hoy su historia es una más de Las Canteras; historia que se mezcla con el bullicio, las risas o las colas para comer un helado de Peña la Vieja, pero también con la calma y el romper de las olas en la orilla; orilla donde ahora deja que sus pies mediterráneos sean bañados por el Atlántico.

 

Futuro simple 

Volveremos, como vuelven las olas a la orilla.

Respiraremos, como respiran la fauna y la flora sin nuestra presencia.

Brillaremos, como brillan las palmeras tras la lluvia o el reflejo del sol en el mar.

Reiremos, como ríen los niños en la playa de Las Canteras tras encontrar una concha, un cangrejo o tras tocar el agua fría.

Saldremos a flote, como flotan los barcos que descansan en la Puntilla.

Abrazaremos, como nos abraza y envuelve el salitre que sale del océano Atlántico.

Cantaremos, como cantan los pájaros cada mañana, ahora más fuerte que nunca; ahora que la ciudad calla y la vida se ralentiza.

Seremos, pero no seremos iguales, como nunca lo fueron tus atardeceres, esos mismos que se han quedado huérfanos de miradas.

Celebraremos, por los que ya no están; por los que nunca se fueron; por los que se dieron cuenta que la felicidad no era más que eso: volver, respirar, brillar, reír, flotar, abrazar, cantar, ser.

Y, renaceremos, como renacen nuestros bosques tras un incendio; incendio que arrasa con los arbustos, la maleza y que da paso a nuevos brotes verdes, color esperanza.

Rebeca Hope.


 
Habla Mi Playa
 
En este Silencio que solo se rompe al cantar la gaviota o cuando llega a la roca las olas q bailan.
Donde estan los Pescadores? están solas sus Barcas,
Donde estan los Niños? con sus Sonrisas y gritos,que lindas caras,
y el Abuelo?que con su paseo Diario me acompañaba no vino ayer ni hoy,quizás venga mañana,
Donde esta el surfista? 
que con gran Ilusion cogía mis Olas y disfrutaba.
Me he quedado sola y Vacia,mi aire más limpio,puro,
ya no me tiran basuras,
esto hace de Mi una Maravillosa PLAYA.
Ahora soy una Playa desolada,  casi puedo decir una playa abandonada.
Pero algo Me falta,siento que algo grande me falta.
Busco sin saber que busco,me acostumbre tanto a Ti,
a Vosotros 
Que  ahora llora Mi playa,
Mi Voz suave y calmada Voz de Vuestra Playa solo quiere decir que Cuideis de Mi,
Cuideis de Vuestra casa,Cuideis de Vuestra Gente,por que quien Cuida puede Tener,quien No Cuida no tendrá nada.
Volveras ya lo verás,quizas Vengas Mañana ?
Vendran  Días de Sol o días de lluvia, Tu si Tu Volveras a correr,a bailar,a cantar ,a reír  en Resumen a VIVIR
en esta que te habla  y espera,esta que Te Escucha ,te Recibe y te Extraña,esta Soy Yo 
y seré Siempre TU PLAYA .
 
Hada Luna

 

 

La sonrisa desnuda

Era Italia.

Las vírgulas se deslizaban como lágrimas de cristal por la ventana interior de una casa lombarda. Tras ella, silueta del recuerdo, añoraba la joven canaria sus adolescentes jornadas de familia y resplandores. Las sombrillas verdes, las estrellas bajas, aquellas atmósferas perfumadas de gracia…

En su memoria se reflejaba un sol ingenuo de vaga luz y rayos cansados como bueyes.

En la mesa diecinueve de la terraza próxima a La Isleta evocaba despachar junto a sus padres pulpo, papas arrugadas y vino de la tierra. Qué bello era su ayer y cuan lejano ahora.

Tenía previsto retornar a Gran Canaria durante el mes de mayo, pero la pandemia que asolaba Europa, y más concretamente Lo stivale*, hacía presumir que su regreso quedase huérfano de abrazo. Mantenía largas conversaciones telefónicas con su madre y habían estimado que, cuando finalizase el confinamiento, ambas aprovecharían el espejo nocturno que se libera en La Playa de Las Canteras para darse un baño desnudas como lo hicieran, en secreto, muchos años atrás.

Hoy llovía en Lombardía, pero el aire azul proveniente de su familia, de su tierra y de su playa dibujaba en la joven canaria una sonrisa, una sonrisa desnuda.

*Lo stivale. La bota. Término con el que se describe a la península itálica

AURORA DE ALFARACHE


 

Identidad

Los que ya no olemos el mar porque lo llevamos integrado en nuestro olfato y nuestro espíritu .

Los que hemos nacido con arena en los pies y salitre en la piel.

Los que hemos aprendido a alcanzar metas a base de conquistar barras, peñas y peñones; a base de entender las mareas y dominar las olas; a base de clavarnos erizos, arañarnos las rodillas y tragar agua salada.

Los que buscamos el mar en todos los horizontes.

Los que hemos llorados penas y pedido deseos sentados en un muro.

Los que, para entender la vida un poco mejor, necesitamos saber si la marea está llena o vacía.

Los que nos curamos todo dando un pasito por la playa de Las Canteras.

Los que siempre queremos volver…

Mercedes Gómez Santana

 


 

El mar sigue esperando

Hoy, he echado de menos el ruido y la gente en las calles, se me hace raro no escuchar el constante ajetreo de las prisas, los pasos…la gente que sale a correr a la avenida, los viejitos en los bancos o las señoras que se saludan cuando van a hacer las compras del día. Sin embargo, el que quizá sigue ajeno a todo, eres tú, mar… y yo cada mañana, me asomo para comprobar que sigues ahí…y ahora que no hay ruido, te escucho más de cerca…y me arrullas…y me calmas… y me viene a la mente un libro que leí de niña, “ El mar sigue esperando”. Y yo también espero, espero para verte de nuevo y pasear por tu orilla como si nunca lo hubiese hecho, disfrutando de cada paso y de tu brisa.

¡Qué bonita te ves, Playa de Las Canteras!, ahora que con este silencio solo se escucha el vaivén de tus olas, pareces más tranquila, más serena. Y nosotros, gente abierta, gente de mar, gente que necesita de otra gente, cuando esto pase, volveremos deseosos a mirar tu horizonte, tus atardecer de colores… y a pisar tu arena.

Yanira Delgado.


 

«Media vida contigo»

 
Te conocí hace media vida mientras volteaba mi clavo en el aire para hundirlo en tu arena, los gritos del barquillero anunciaban plena actividad en la playa, y a la Peña la Vieja empezaban a llegar los primeros aventureros. Los chiquillos se perdían entre las olas, y futuros arquitectos moldeaban tu arena imaginando castillos. Sombrillas y pequeñas neveras componían pequeños poblados donde las familias se disfrutaban. Aprendí a quererte y a añorarte cuando mi madre me advertía del último baño al caer la tarde, mientras preparaba una toalla para cobijarme. 
Sin duda, a mi corta edad ya empezaba a tener mi primer amor de verano.Tu capacidad para unir amigos, para envolver aventuras y crearte adeptos, sin duda queda aún impoluta, quizás la edad me haga valorarlo mucho más ahora. La sensación de verte sola, vacía y silenciosa me resulta muy extraña, irreal e injusta para ti, que has sido participe de confidencias, amores, música y hogueras.
Pronto, muy pronto volveré a pisarte, a olerte y a abrazarte, mi playa de Las Canteras, te aseguro que desde casa sigo escuchando la llamada de aquel vendedor de barquillos impolutamente vestido de blanco….
 
Hoock
 

 
 
Recuerdos de arena.

Me recuerdo cubierto de arena corriendo hacia donde otros corrían, hacia la Peña la Rebaliza, así la llamábamos, sobre la que nos deslizábamos, una y otra vez; muy cerca los hombres de torso desnudo, tirando de unas cuerdas, inmensas, que sus manos trenzaban, y a nuestra espalda el edificio de Italcable. Al pasar frente a él pensaba en sus moradores, me los imaginaba como los dioses que miraban a las olas, desde sus balcones. La avenida cubierta de baldosas rugosas, que producían molestias a los pies que sobre ellas se movían. Al fondo, donde se unían mareas y nubes y cielo, se divisaba, como reto, la Barra y, de pilón en pilón, me acercaba, manteniendo la distancia que marcaba el miedo y, en mi mente, las palabras ¡no te alejes de la orilla!, sólo cuando aquella rocosa pared se acercaba, tan sólo unas pocas veces al año, llegué a ella… miraba desde sus lomos el otro lado, la multicolor profundidad, ¡tan llena de vida!. Años más tarde, al mirarla, me percaté de la fortuna que otrora gozará, en mis juegos y en mis sueños en la Playa de Las Canteras, o la de Tamaraceite, así conocida por las abuelas. Aún hoy, cuando mi mirada la goza, me veo allí, jugando al clavo y degustando el membrillo, de inolvidable sabor a dulce y salado, que mamá, en el cubo de la playa, tantas veces me pusiera.

Juan Francisco Santana Domínguez


 

Amada y añorada Naturaleza Marina.

Visualizo y experimento las sensaciones con las que me hacías estremecer siendo niñito, querida. ¿Qué me inoculaste que puedo olerte y sentirte en lo más recóndito de mi ser?

En estos momentos de angustia y dolor por un ser casi invisible que no inocula tu grandeza, sólo puedo reconfortarme y calmarme recordándote, querida Playa de las Canteras.

¿Es recíproca la añoranza en estos momentos íntimos de soledad, querida?, Yo cada vez que te siento cuando voy a tu encuentro por esas calles de la niñez, me estremezco como en mi primera vez.

Tu hermoso nombre me sabe a poco, no es fácil devolverte tu generosidad y abrigo. Espérame y abrázame como una madre abraza a su hijo al nacer, yo haré humildemente lo mismo.

Te Quiero
Fer_Bar


 

Los sentidos

por Garbiñe

Aún no concilio el sueño y un gesto de mi brazo sin un por qué,

abre la ventada de al lado de mi cama

cierro los ojos, dejo mi cuerpo y espíritu “latiendo”

tengo sensaciones, como si se  acoplara el soy

…esto, no sé tejer con palabras.

es ahora?  es  después?

…y, como si fuera Evidencia

me encuentro flotando al ritmo de las olas tranquilas en

“Mi Playa Las Canteras”

mi olfato es capaz de oler la profundidad

mis oídos llegan hasta allí dónde parece que no hay más

mis papilas gustativas, desde luego no son saladas, algo nuevo experimentan.

mi piel se estremece, la brisa….el rocío…..los reflejos…..la oscuridad….

sí, sí, amanece.

nueva luz

un día más.


 

«Volver a empezar desde el respeto »

Son días para contemplarte desde la webcams, días donde vemos tu mejoría, días donde nos hemos dado cuenta que a ti, te hacia falta también un paréntesis en el tiempo.
Admirarte tan bella y desnuda, mostrándonos tus encantos y poder apreciarlos, sin ninguna prisa ni distracción.
Te observamos con otra mirada, con esa….En la que nos haces pensar.Cuanto daño te hemos hecho,con lo que tú nos has echó disfrutar.
Que idiotas hemos sido, no sabiendo apreciarte y descuidándote, ignorantes y ajenos a tu amor,solo por nuestro egoísmo y porque no, también a la mala gestión.
No hemos entendido tus mensajes,siempre has estado ahí desde el principio de la vida.Generación tras generación, mandándonos tus mensajes en cada ola a cada rincón,
que se acercaban a nuestro corazón, no hemos comprendido que te hacíamos daño,no hemos sabido apreciar tus encantos, en pleno pulmón de nuestra ciudad,donde gente de todo el mundo te han venido a visitar. Solo una cosa de esta situación con respecto a ti debemos aprender, que a ti mi Playa de Las Canteras, no vale decirte que eres la mejor , que eres lo más que te queremos, incluso que eres lo más grande que nos ha dado Dios, dirán algunos. A ti joya de la corona, te tenemos que prometer que cuando pasé está pesadilla,vamos a emplear los argumentos que hemos aprendido y eso empieza por el respeto a los demás. Ese que se tiene a una madre que lo da todo por ti, tenerte cuidada y si es posible darte un respiro,como estás ahora respirando, una semana al año, solo decirte que cuando pueda ir a verte me acojas en tu regazo y poder acariciarnos piel con piel, como una madre acurruca a su bebé.

Fran Santana


 

CON HAMBRE DE TI.

Desperté con una extraña sensación, algo faltaba en mí. Me levanto y abro las cortinas del balcón. El sol que penetra  a través de las puertas de cristal acaricia mi piel. Ese golpe de calor en mi cuerpo, se transforma en una repentina oleada de imágenes en mi mente. Cierro los ojos y ahí estoy, como si de un viaje astral se tratase, veo mis pies descalzos caminando por la orilla de la playa. El agua cristalina y fresca hace erizar mi cuerpo y a cada paso, la arena dorada, absorbe mi peso como el reconfortante abrazo de una madre. Miro hacia el frente y vuelvo a descubrir toda la belleza de mi Playa de las Canteras. A lo lejos, la espectacular Barra Grande, siempre firme ante el golpe de las enormes olas en marea baja y patio de recreo para surfistas en marea alta. La Barra Chica, entre los Lisos y Playa Chica, refugio de millones de alevines que tratan de sobrevivir en este mundo acuático y que sirve de acuario natural para mostrar su belleza a quien quiera caminar con respeto sobre ella. La Peña de la Vieja en la zona de los Momos que se alza impetuosa sobre la superficie del atlántico. La Cicer, donde las olas y la arena dan rienda suelta al deporte playero. Sin más, al igual que me fui, abro los ojos y regreso a mi realidad. Ahora es tiempo de estar en casa, pronto, todo pasará y volveré a dejarme seducir por tu energía de nuevo. Mi corazón sigue con hambre de ti. Gracias por darme tanto. Que todos los seres sean felices en este mundo maravilloso.

Delosli


Mi playa de Las Canteras.

En estos momentos de incertidumbres es cuando realmente se echa de menos nuestra joya capitalina que es la playa de Las Canteras. Ahora es cuando nos damos cuenta que si ese paseo diario por esas arenas claras, esos baños todo el año en nuestras aguas cristalinas o esos carreras por la avenida de nuestra playa, en estos momentos de cuarentena es cuando nos damos cuenta de lo importante que es nuestra playa de Las Canteras. Seas de la Puntilla, Peña La vieja, Playa Chica, La Cicer o el Confital, recuerda que cuando todo esto haya acabado y espero y deseo que sea pronto, nuestra playa de Las Canteras nos estará esperando para disfrute de ella. No solo los canarios, sino también los visitantes que vengan de fuera, así que desde aquí les digo..cuidemos lo nuestro y cuidemos nuestra joya de la capital que es nuestra playa de Las CANTERAS

C. Ray Herrera


 

Poema a Las Canteras.

Mi playa de Las Canteras, mi infancia, mi juventud y mi madurez. En cada momento de mi vida siempre presente, ayudándome con tu magia.Hoy más que nunca te necesito conmigo. Tus olores, la vida y alegría que desprendes…no imagino una vida donde falte tu ambiente, tus colores.Tu arena puede contarnos tantas historias bonitas, tantos dramas también…pero todos con algo en común…tu aire y tu sal.Espéranos joya preciosa, danos un tiempo para recuperarnos y quizá….amarte aún más si es posible.

Isabel Ramos


 

Mar con crestas de plata.

Y aquí estoy, aquí sigo en mi espuma, en mis olas con crestas de plata,en mi cielo celeste y mi salitre amarillo. 
Lo mejor que se respirar es isla, puestas de sol Africanas y piel con sabor a mar.  He recorrido muchos rincones de  esta gran bola que creyeron plana y en todo y cada uno de ellos me he sentido como en casa.  Siempre he sido de las que cuando menos lo esperas se va.  Y si, siempre me iré, pero siempre volveré, a mis olas con crestas color de plata, mis puestas de sol Africanas, mi piel con sabor a mar, a ti, y a mí… Playa de las Canteras, de ti estoy tan impregnada, que en ti puedo sentir estar, sin estar. 
Tú que siempre me esperas, tú que siempre estás ahí para mí, para todos. Volveremos, si, volveremos a nuestro mar con crestas de plata, a esos cielos quietos que calman el alma, ahí, donde todo vuelve a cobrar sentido…
 
Anacha Afonso

 

«Querida Playa de Las Canteras… Gracias… Por tanto. 

Gracias por posar siempre bella para fotografiarte en tus mil y un momentos, tus puestas y amaneceres, tus silencios, tus inviernos, por dejarte recorrerte, darnos vida, echarte de menos, añorarte, conocerte, quererte… Gracias por ser mis recuerdos, descubrirte, margullarte, en ti nadar, surfear un día tus olas, hablarte, comprenderte… Gracias por mimarnos, por ser templo, marco sin par donde enamorarnos y enamorar… Playa de mar, de barras, de arena, escaleras y peñas, de zonas y de personas, la joya que año tras año a tanta gente convence y fiel regresa a tu esencia, querida playa querida, la playa de nuestras vidas.

Gracias por tanto y tan bueno y, siendo tan generosa, a cambio pedir tan poco: Cuidarte, respetarte, defenderte, tu belleza preservar, para que quienes mañana pisen la arena de sus mayores dejen sus mismas huellas.

Las que nos enseñaron a amarte… Ahora… Siempre.”

Sergio Maccanti


 

Paseo por Las Canteras

Hoy es domingo, 12 de abril de 2020. La playa de Las Canteras despierta con bostezo de orillas. Él ha llegado paseando hasta el Reina Isabel, ella, hasta la Puntilla. Los 90 años de Julián y los 85 de Eli están llenos de luz, de vida, de amor a una playa que es el secreto de su juventud madura.

Ella ha comenzado antes su recorrido, anda más rápida que él y se le adelanta.

Está la marea baja, Eli ve el reflejo dorado de la mañana en las rocas y las charcas, que cerca de Peña Vieja, se desperezan en silencio invitando a que sol se derrame sobre ellas. Le gusta llegar hasta la Puntilla y detenerse un momento ante las barcas que duermen aún su sueño de acuarela.

Cuando ella regresa, es el turno de Julián. Él camina algo más despacio, sus pies planos no le dejan llegar más lejos, el Reina Isabel es su meta diaria. Su mirada nada hasta La Barra, haciéndose espacio entre las palmeras. Sus pulmones saborean el salitre.

No cuentan los pasos. El pasillo no es muy largo, en cada ida y vuelta del salón a la puerta de entrada, ellos van viendo la playa, van siguiendo su contorno, sienten el latido de sus mareas. Eli y Julián, gaviotas soñadoras, siguen paseando por su playa.

-Aguavivas-


 

“PARECE MENTIRA”

Parece mentira, mi querida Playa de las Canteras…

Parece mentira que sigas abrazando la arena y yo no lo sienta.

Parece mentira  que sigas con tus ondulaciones y yo no esté dentro de ellas.

Parece mentira que ya seas grande o pequeña, yo no sea testigo de la escena.

Parece mentira que muestres el blando camino de tu arena y yo caminar no pueda por ella.

Parece mentira que tu arrullo sobre la roca siga y yo no lo oiga.

Parece mentira que tus huéspedes sigan contigo y yo no los vea.

Parece mentira  que el azul de tu piel se mueva y a mí no me toque.

Parece mentira que te eche de menos, aún siendo mi playa.

Parece mentira que no olvide tu nombre, mi Playa de Las Canteras.

Parece mentira que tu inmensidad se mantenga y no pueda recorrerla.

Parece mentira lo cerca que estás y lo lejos que me quedas.

Parece mentira que todo esto ocurra y tú ni te acuerdas.

Parece mentira que la situación se diera y a pesar de eso, estás ahí, eterna.

Porque sé que lo haces para que cuando esto se acabe, sigas siendo…mi Playa de las Canteras.

Filoarteaga.


 

MI PLAYA DE LAS CANTERAS

Mi playa de las canteras, un lugar donde se puede pasar todo el día. Ver el amanecer, como emerge el sol detrás de los edificios desde el pequeño muelle tras el auditorio, desayunar en tus cafeterías, pasar horas en tu arena y bañarnos en tus aguas. Por la tarde, un bocadillo de calamares, esos que son santo y seña de la avenida.  Y ya para terminar el día, disfrutar del atardecer en la puntilla, al lado de pescador, testigo silencioso de tantas conversaciones y  de tantos besos, y después una cena en una terraza a la luz de las velas

Eres testigo de como miles de personas pasean o hacen deporte a diario por tu avenida, tu arena, eres el marco principal de muchos eventos deportivos, ves pasar a grandes atletas en la Maratón de GC .Tú que nos proteges con tu barra y nos dejas ir un día al año caminando hasta ella, “hoy estás sola”, llevamos tiempo sin poder visitarte y aún queda tiempo, es cierto que no te tratamos como tenemos que tratarte, que a veces se dejan cosas en tu arena tu mar  pero sé que agradeces a quienes te cuidan  y te miman 

Espero que pronto nos volvamos a ver me gustaría prometerte que te cuidaremos más, que te respetaremos más, al menos, es lo que yo deseo.

Tonisant


 

Soslayo

Miro desde la ventana la playa. La playa de Las Canteras ha sido desde siempre nuestro campo de agua, como diría Machado. Lleva aquí tantos años… Supongo que quienes vivimos en esta ciudad la disfrutamos desde que nacemos. Yo llevaba a mi hijo desde antes. Estando de baja maternal paseaba a diario con la esperanza de que se colocara en la mejor posición para venir al mundo. Recuerdo su primera vez en la arena, al meter sus diminutos pies y ver como se hundían en la orilla. Con casi 20 años suele ir a correr varios días a la semana, bajar a las canchas de baloncesto o jugar con sus amigos al fútbol. A veces sale en piragua con un primo, aunque nunca le ha dado por hacer surf. Hoy la echamos de menos y solo la miramos de soslayo. La tenemos tan cerca que crea impotencia no poder pisarla. Necesitamos el aire, la bruma, el olor a brea. Jamás he dado una vuelta sin saludar a nadie. Pero, la pandemia mundial que nos ha confinado en nuestras casas, le ha venido muy bien. Ha recuperado la flora y fauna marina, la arena luce más limpia y dorada que nunca. Dentro de poco podremos olerla, ver a los surfistas llenar La Cicer, los socorristas en sus puestos, las terrazas llenas de gente, paseantes y corredores; turistas y vendedores ambulantes. Bella e impasible nos espera. Estuvo antes y sobrevivirá a cualquier virus aunque no estemos, y queramos volver a mirar de soslayo.

Bohemia


 

2 Comments

  1. Cris Paiser
    24 marzo, 2020 at 8:12 AM

    Todas hermosas.
    La de Isabel Ramos te toca el alma

  2. ACCOMAR
    13 abril, 2020 at 6:46 PM

    te felicito TINO por esta iniciativa-cultural de la cual carecemos en estan ciudad. gracias . ACCOMAR

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