“Cuando dos caminos se separan… toma aquel que se dirija a la playa”. Hannah McKinnon

Viernes: con la brisa del norte llegan las nubes

Verano de 1947: incendio en el polvorín militar que sembró el pánico en todo el vecindario de La Isleta

Uno de los sucesos históricos que más ha marcado a quienes lo vivieron fue el incendio del polvorín de La Isleta.

Ocurrió en un atardecer del verano de 1947. Una llamarada roja gigante puso en alerta a todos los vecinos de La Isleta, que asustados cogieron lo que pudieron y salieron huyendo isleta abajo. Muchos veraneantes y vecinos de Las Canteras también huyeron hacia Vegueta y Triana.

Hacía poco tiempo que en Cádiz había estallado un polvorín causando una verdadera tragedia, con cientos de víctimas. Los isleteros, con la imagen de la catástrofe de Cádiz en la memoria, pensaron que iba a estallar el polvorín de La Isleta. El pánico se apoderó de los vecinos, y la riada de gente despavorida hacia el istmo de Santa Catalina fue de película.

Según la leyenda popular, fue tanto el terror de la población que el primero en llegar al parque Santa Catalina fue un cojo.

Esa noche de agosto, La Isleta se vació por completo; coches, taxis, bicicletas, triciclos, carretillas, tartanas, etc., se utilizaron para evacuar todas las casas. La gente durmió y descansó sus cuerpos asustados en la zona de Las Canteras y el parque Santa Catalina. Al amanecer, al ver que el incendio estaba sofocado, los habitantes de La Isleta hicieron el camino inverso; cansados y asustados, regresaron a sus hogares.

No hubo que lamentar ninguna víctima. Eso sí, el susto fue enorme.

El fallecido cronista de la ciudad y vecino de la playa de Las Canteras, Luis García de Vegueta, lo cuenta así:

….si, en La Isleta, había un polvorín y un día, estábamos paseando… me acuerdo que yo estuve hablando con uno que es médico… Francisco… bueno, de la época mía de Barcelona, Francisco Pérez Marrero y con el que era alcalde entonces, que era Franito Hernández, Francisco Hernández González. Y estuvimos aquí en la playa, y, de pronto, hay una deflagración que se ilumina el cielo, se queda como si fuera de día, pero en tono rojizo, y yo me acuerdo que vimos en La Barra unas cuantas personas mariscando allí. Estaban allí y se vio la iluminación… Yo me acordé que mi madre estaba en el Cine Millares y fui a ver… Bueno, ya digo, fue una cosa terrible….

…..se organiza un verdadero alud de gente que venía de La Isleta… como si éramos… tú imagínate, diez o quince, veinte personas de fondo, pero en plan macizo, gente huyendo como cuando la guerra, que huyen de Bosnia o de un sitio cualquiera… huyendo porque va a estallar la guerra, eso, un montón de gente…..

….sí. Y, entonces, vemos aquella riada humana, una verdadera riada… fíjate tú cómo sería que venía gente incluso con enseres de la casa para salvar algo, una mesita… o un objeto, una lámpara… pero lo grande fue que, después, entre ellos, venían unos que traían a una viejita en una silla agarrada por un lado, una anciana de 80 ó 90 años que la traían así. Bueno, aquí, en la calle Sagasta, era una avalancha terrible …

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